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Cuenca de Abanilla-Fortuna

Capítulo IV. La organización del territorio: las comarcas

La comarca de Abanilla-Fortuna ocupa el saliente este de la Región de Murcia, constituye la comarca oriental y está formada por tan sólo dos municipios: Abanilla y Fortuna. Limita al este con la Vega Baja del Segura ya en territorio alicantino, al norte con el Altiplano Jumilla-Yecla, al oeste con la Vega Media del Segura y al sur con la Huerta de Murcia. La individualización de esta comarca se debe fundamentalmente a causas naturales, ya que consti- tuye una cuenca en sentido topográfico e hidrológico. Ocupa una superficie de 385,1 km 2 (3,4% de la superficie regional), de los que 236,6 km 2 corresponden al municipio de Abanilla y 148,5 km 2 al de Fortuna.

Cuenca de Abanilla-Fortuna

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Medio humano

Población y poblamiento

FIGURA 6. EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN COMARCAL Y REGIONAL

FIGURA 6. EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN COMARCAL Y REGIONAL

La revisión del Padrón Municipal de Habitantes a 1 de enero de 2.005, contabilizaba en la comarca de Abanilla-Fortuna 14.373 habitantes, el 1,08% de la población regional, pero menos de la mitad (2,28%), de lo que representaba en 1.900. Tres periodos marcan la evolución de la población comarcal durante el siglo XX y los primeros años del XXI. Hasta 1930, la población aumenta en 1.858 habitantes, que representa un incremento del 14%. En ese momento se alcanza el mayor número de habitantes (15.133) y también el mayor porcentaje de población respecto a la regional (2,32%) (FIGURA 6). Pero a partir de aquí, en contra de lo que sucede a nivel regional, se produce un cambio de tendencia, y en el censo de 1991, la comarca había perdido un 20% de la población de 1930 y un 9% de la que tenía al inicio del siglo XX, quedando en 12.078 ha- bitantes. La década de los noventa, marca un nuevo cambio en la evolución de la población, en el censo de 2001, ya se alcanzan los 13.315 habitantes, casi la misma población con la que inició el siglo, y la tendencia se mantiene en las sucesivas revisiones anuales del Padrón Municipal de Habitantes cuya última cifra oficial era de 14.373 habitantes a 1 de enero de 2005.

La evolución municipal es, sin embargo, completamente opuesta (FIGURA 7) . Partiendo de una población casi idéntica, Abanilla experimenta un importante crecimiento hasta la década de los cuarenta cuando alcanza su máxima población (8.769 habitantes), población que mantiene con altibajos hasta 1970 y que pierde en los siguientes 20 años, alcanzando la población más baja de la centuria en 1991 (6.074 habitantes). Fortuna, por el contrario, presenta una tendencia descendente hasta 1970, década que marca la mínima población de la centuria (5.612 habitantes) y el comienzo de una rápida recuperación, que le lleva a superar los 8.000 habitantes en 2005. El aumento de residentes extranjeros, jubilados del centro y norte de Europa, atraídos por el balneario de Fortuna, y población trabajadora de diversas nacionalidades, está en el origen de esta recuperación demográfica que, con menos intensidad, afecta también a Abanilla y que entre 2001 y 2003 dejó en la comarca un saldo migratorio positivo de 628 nuevos habitantes, de los que 600 se instalaron en Fortuna. Esto ha permitido a Fortuna alcanzar tasas de nupcialidad (7,3 por mil) y natalidad (13,3 por mil) superiores a las medias de la Región (5,4 y 12,4 respectivamente) y una tasa de mortalidad inferior (6,3 frente a 7,6), situando el crecimiento vegetativo en el 7.4 por mil, uno de los más altos de la región. Paralelo a este crecimiento, se está produciendo un desplazamiento del centro de gravedad del poblamiento desde el entorno del río Chícamo, donde se encontraba a mediados del siglo pasado, hacia el núcleo de Fortuna, convertido ya en auténtica cabecera comarcal que concentra al 43% de la población total.

La densidad de población comarcal se ha movido al ritmo de esta evolución entre los 34,5 h/km 2 en 1900, hasta los 37,3 h/km 2 en 2005, pasando por los 39,3 h/km 2 en 1930 (máxima densidad) y los 31,4 h/km 2 de 1991 (mínima). Lo que hace de la comarca, en conjunto, uno de los territorios menos poblados de la Región en la actualidad, en continuo alejamiento de la densidad media regional (FIGURA 8) que supera en estos momentos los 117 h/km 2 . Aunque, también aquí, con importantes diferencias municipales, así la densidad de población de Fortuna en 2005 dobla a la de Abanilla (54,6 h/km 2 , frente a 26,5 h/km 2 ), que contrasta con la igualdad de 1970 (37,8 h/km 2 , frente a 36,9 h/km 2 , respectivamente), cuando Fortuna se encuentra con la población más baja de la centuria.

FIGURA 7. EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN MUNICIPAL (1900-2005)

FIGURA 7. EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN MUNICIPAL (1900-2005)

La comarca es, en conjunto, uno de los territorios menos poblados de la Región en la actualidad, en continuo alejamiento de la densidad media regional.

FIGURA 8. EVOLUCIÓN DE LA DENSIDAD DE POBLACIÓN COMARCAL Y REGIONAL (1900 2005)

FIGURA    8. EVOLUCIÓN DE LA DENSIDAD DE POBLACIÓN COMARCAL Y REGIONAL (1900 2005)

En 2001, la tasa de actividad total de Abanilla se situaba en el 65% para los hombres y el 28% para las mujeres, alejada de la tasa de actividad de la Región, que era del 71% y del 41,5%, respectivamente. En Fortuna, por el contrario, la tasa de actividad masculina se situaba muy cercana a la regional (70,3%), mientras que la de las mujeres se encontraba más cercana a la de Abanilla (32,9%). Sin embargo, esa diferencia a favor de la Región no se da en todos los grupos de edad. En el grupo de 16 a 29 años, la tasa de actividad masculina supera a la de la Región, lo que indica una incorporación más temprana de los jóvenes varones al mercado de trabajo. En cambio, la tasa de actividad femenina, sólo es superior a la de la Región en el grupo de 16 a 19 años, pero a partir de aquí, se va reduciendo progresivamente respecto a la regional, para reducirse casi a la mitad a partir del grupo de 55 años en adelante.

Abanilla tenía en 2001 tasas de paro masculina y femenina superio- res a la media regional, 9,25% y 17,5% frente a 8,99% y 15,8%, respectivamente. Fortuna tenía, en cambio, una tasa de paro masculina inferior a la media regional (8,52%), mientras que la femenina era ligeramente superior (16,1%)

Actividades económicas

El sector agropecuario constituye la actividad económica dominante y que más ha modelado el paisaje de esta comarca. Los paisajes originales se estructuran de manera equilibrada entre los cultivos de secano arbóreos (olivos, higueras y almendros, principalmente) y herbáceos (trigo, cebada, etc.); los escasos regadíos tradicionales se localizaban en estrechas vegas (FOTO 11) junto a surgencias y nacimientos próximos a las ramblas, que abastecen a pequeñas parcelas de cultivo (FOTO 14) . Los nuevos regadíos, tanto los que mantienen el sistema tradicional de riego a manta, como los que lo hace por riego localizado (1.486 ha en 2003), se abastecen desde principios de la década de los ochenta, de caudales procedentes del trasvase Tajo-Segura, incrementados por extracciones de los acuíferos cercanos, se trata de modernas explotaciones agrícolas situadas en su mayoría en la mitad sur de la comarca, aunque en los últimos años están ocupando tierras, en otro tiempo marginales, como los badland (FOTO 8) .

Los cultivos, que ocupan el 38% de las tierras de cultivo en Fortuna y el 49% en Abanilla, están representados en su mayoría por frutales no cítricos, que ocupan 4.158 ha, en su mayor parte almendros de secano, localizados también predominantemente en Abanilla. Viñedos, cítricos y olivos les siguen en extensión, aunque también con grandes diferencias entre ambos municipios; los viñedos y el olivar están casi exclusivamente localizados en Abanilla, mientras que los cítricos están más extendidos en Fortuna (TABLA 2) . Por su parte, la ganadería extensiva aprovecha el pastoreo de matorrales y eriales durante prácticamente todo el año, y reserva para los meses estivales el pastoreo en los humedales y cauces de las ramblas.

Del resto de actividades económicas (FIGURA 9) , es la industria la que más empleos proporciona, seguida de los servicios y el comercio. En los últimos años la actividad industrial se está concentrando en los dos polígonos industriales de reciente creación pero ya saturados, de Fortuna y Abanilla. Las industrias manufactureras son las más numerosas y las que emplean mayor número de trabajadores (TABLA 3), aunque la actividad industrial más representativa de la comarca es la de extracción de áridos y pseudomármoles de las sierras de la Pila, Abanilla, Barinas y El Cantón (FOTO 15) . Existen huellas de otras actividades ya abandonadas, como es el caso de antiguas graveras, la cantera de fortunitas para la fabricación de adoquines en los Cabecicos Negros (FOTO 1) , y la sal para uso doméstico en las salinas de rambla Salada.

FOTO 14. PEQUEÑA PARCELA DE CULTIVO REGADA CON AGUAS DEL CHÍCAMO EN LA HUERTA TRADICIONAL DE ABANILLA. FOTO F. BELMONTE SERRATO.

FOTO 14. PEQUEÑA PARCELA DE CULTIVO REGADA CON AGUAS DEL CHÍCAMO EN LA HUERTA TRADICIONAL DE ABANILLA. FOTO F. BELMONTE SERRATO.

 

 

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