Estás en : El medio natural > Las inundaciones                        Mostrar menu
Las inundaciones

Capítulo II. El medio natural

Las inundaciones son uno de los riesgos naturales más frecuentes que tienen lugar en la Región de Murcia. El río Segura y sus principales afluentes, llámense ríos o ramblas, se caracterizan hidrológicamente por su irregularidad, alternándose enormes crecidas con inundaciones y acusados estiajes. Rogativas para que llueva y lamentos por las inundaciones son una constante en la historia de Murcia (Couchoud Sebastiá y Sánchez Ferlosio, 1984).

Las inundaciones

Página 2 de 5

1 2 3 4 5

VEGA BAJA DEL SEGURA INUNDADA EN NOVIEMBRE DE 1987. FOTO PAISAJES ESPAÑOLES

VEGA BAJA DEL SEGURA INUNDADA EN NOVIEMBRE DE 1987. FOTO PAISAJES ESPAÑOLES

En el siglo XX destaca la Riada de Viernes Santo en abril de 1946, pero en especial la Riada de la Rambla de Nogalte, en octubre de 1973, en la que murieron 86 personas en Puerto Lumbreras. Se alcanzó un caudal máxi- mo de 3.000 m 3 /s, el mayor de la historia, y el agua alcanzó 15 metros en Puerto Lumbreras y 13 en Lorca. En esta ocasión las precipitaciones registradas fueron del orden de los 250 l/m 2 . La importante carga de materiales sólidos arrastrados (un 30% del caudal) aumentó la capacidad destructiva de las aguas a su paso por Puerto Lumbreras (López Bermúdez et al., 1979).

En la década de los 80 se registraron varias inundaciones, destacando las de noviembre de 1987 y las de septiembre de 1989, como las más catastróficas de este periodo. La última riada con víctimas mortales fue la ocasionada en septiembre de 1989 por la Rambla de Las Moreras. Según cálculos realizados por la C.H.S. por dicha rambla llegó a circular un caudal punta de 1.300 m 3 /s; la onda de avenida fue de varios metros de altura al estrecharse la rambla a 1,5 km en dirección al poblado de Bolnuevo, desbordó su lecho de inundación estacional y arrasó infraestructuras urbanísticas, inverna- deros agrícolas y el propio camping de Bolnuevo, que se encontraban en el lecho de inundación de la rambla (Rodríguez Estrella, 1993).

En el recientemente estrenado siglo XXI ya se han producido dos inundaciones: una en el año 2000 que afectó a Cartagena y otra en el 2003 en la que el río Mula inundó las poblaciones de Albudeite y Campos del Río.

Causas de las inundaciones

Las causas de las avenidas e inundaciones en la Cuenca del Mediterráneo en general y en la del Segura en particular son principalmente climáticas. No obs- tante, existen otros factores secundarios (características morfoestructurales de las cuencas y sistemas de sus redes de drenaje) que, al combinarse con unas preci- pitaciones intensas, producidas en un periodo muy corto de tiempo, dan lugar a inundaciones más o menos importantes, en distintas áreas de la cuenca (Romero Díaz y Maurandi Guirado, 2000).

Causas climáticas

Numerosos han sido los autores que han tratado de explicar los fenómenos por los cuales se llegan a producir las precipitaciones intensas que generan inundaciones, entre los que pueden citarse: Capel Molina (1980, 1987, 1989a, 1989b), Capel Molina y Olcina Cantos (1993), Font Tullot (1983), García de Pedraza (1983), Gil Olcina (1988 y 1989), López Gómez (1983), Martín Vide (1987), Miró Granada (1983), Peinado Serna (1983), Pérez Cueva y Armengot (1983), Quereda (1985 y 1989), etc.

De una forma muy sucinta, se podría decir que las lluvias intensas en la vertiente mediterránea suelen estar estrechamente ligadas al fenómeno climático de la “gota fría”. Se trata de una anomalía meteorológica que tiene lugar generalmente a finales del verano y comienzos del otoño, al producirse bruscos procesos de evaporación y condensación atmosférica que empujan gran des masas nubosas contra las cordilleras montañosas que bordean la costa. No obstante, la fuerte inestabilidad termodinámica generadora de grandes precipitaciones puede darse también en primavera, e incluso en verano, aunque en menor medida.

EL RÍO MULA Y BANCALES INUNDADOS TRAS EL PASO DE LA AVENIDA EN OCTUBRE DE 1986. FOTO A. ROMERO DÍAZ

EL RÍO MULA Y BANCALES INUNDADOS TRAS EL PASO DE LA AVENIDA EN OCTUBRE DE 1986. FOTO A. ROMERO DÍAZ

AVENIDA DE OCTUBRE DE 1982 EN LA CONTRAPARADA. OBSÉRVESE LA CANTIDAD DE SEDIMENTOS QUE ARRASTRAN LAS AGUAS Y SU VIOLENCIA. FOTO A. ROMERO DÍAZ

AVENIDA DE OCTUBRE DE 1982 EN LA CONTRAPARADA. OBSÉRVESE LA CANTIDAD DE SEDIMENTOS QUE ARRASTRAN LAS AGUAS Y SU VIOLENCIA. FOTO A. ROMERO DÍAZ

Causas morfoestructurales

RAMBLA DE LAS MORERAS, MESES DESPUÉS DE LA RIADA DE SEPTIEMBRE DE 1989. FOTO T. RODRÍGUEZ ESTRELLA.

RAMBLA DE LAS MORERAS, MESES DESPUÉS DE LA RIADA DE SEPTIEMBRE DE 1989.    FOTO T. RODRÍGUEZ ESTRELLA.

La Cuenca del Segura es un territorio donde abundan los desniveles topográficos, alternando sierras, depresiones y llanuras litorales. Las cabeceras de las cuencas del Segura, Mundo y Guadalentín son montañosas y de elevadas pendientes, lo que favorece la to- rrencialidad.

La geomorfología de las distintas partes de la cuenca influye directamente en la circulación de las aguas en caso de avenida:

- En los valles de cabecera de todos los cauces y especialmente en las ramblas, los cauces discurren encajados sin llano de inundación y se pueden alcanzar alturas de agua y velocidades importantes. Si la red de drenaje está bien jerarquizada, los importantes caudales generados en estas cabeceras se vierten al cauce principal (es decir al Segura); si se trata de pequeñas cuencas costeras desembocan en el mar (ramblas del campo del Mar Menor - Cartagena - Mazarrón) y en ocasiones se vierten a amplios llanos de inundación (Rambla de Nogalte al valle del Guadalentín, Rambla del Garruchal al Segura, etc.), configurando en estos casos, abanicos aluviales de dimensiones variables.

- En el tramo del Segura y afluentes principales, donde existen terrazas fluviales, el río ocupa el fondo del valle habitualmente y se expande por la primera terraza cuando el caudal aumenta.

- En la vega media y baja del Segura, debido al recrecimiento constante de las motas de contención y de los propios aportes, el lecho menor del río ocupa una posición topo- gráfica más elevada que su llano de inundación (relieve invertido). Al sobrepasarse los caudales que pueden circular por este estrecho cauce, o se rompe una mota de contención, la inundación está asegurada.

Por otra parte, la litología predominante en la cuenca del Segura son: calizas, margas y depósitos cuaternarios. Como es sabido, las margas, existentes en todas las depresiones intramontañosas, son impermeables, lo que favorece las escorrentías; pero las calizas, que se suelen encontrar en la mayoría de las cabeceras de las cuencas, aunque se consideran permeables por las abundantes redes de diaclasas y planos de estratificación, ante lluvias de gran intensidad, se comportan también como impermeables, especialmente en aquellos sectores desprotegidos por la vegetación. En este sentido es bastante significativo los valores obtenidos por el Segura (1987), respecto a la cantidad de lluvia necesaria en ramblas de distinta litología para producir escorrentías (30 mm en ramblas margosas y de 65 mm en ramblas calizas).

Otros factores que intervienen en las puntas de crecida son: la densidad y naturaleza de la cubierta vegetal, la potencia y características de los suelos, y los usos del suelo (Mateu Bellés, 1990). Los suelos de la cuenca del Segura, como corresponde a una región semiárida y, en especial, los desarrollados sobre margas están muy degradados y son fácilmente erosionables. Por otra parte, la cubierta vegetal es escasa debido a una deforestación milenaria e incendios frecuentes, de ahí la necesidad de acometer trabajos de restauración hidrológico-forestales, a un ritmo mucho mayor de lo que se está haciendo y con las técnicas adecuadas.

Respecto a los usos del suelo, la intervención humana ha supuesto la modificación artificial de la respuesta del llano de inundación mediante cultivos (que cambian la rugosidad natural), construcción de viviendas y vías de comunicación, que son capaces de desviar los flujos hídricos, e incluso, de producir importantes catástrofes.

Características de la red de drenaje

La red fluvial de la Cuenca del Segura está constituida fundamentalmente por ramblas (aunque a algunas de ellas se las llame ríos) y caracterizada por poseer cuencas bastantes redondeadas, elevadas densidades de drenaje y cauces de escasa longitud pero de elevada pendiente (Vidal Abarca, et al., 1997), lo que le hace tener un elevado índice de torrencialidad.

Las ramblas son corrientes fluviales efímeras, labradas sobre rocas blandas. Presentan una ruptura de pendiente importante entre la cabecera y la cuenca baja y suelen poseer amplios lechos en su tramo medio-bajo, con frecuencia pedregosos. Estos amplios lechos sugieren los importantes caudales que por ella pueden circular en épocas de crecida y el poder devastador de la carga sólida que pueden transportar, como se evidenció en la inundación de octubre de 1973 en la Rambla de Nogalte o en septiembre de 1989 en la rambla de Las Moreras.

Otro factor que incrementa de modo acusado la peligrosidad de inundaciones por avenidas es la convergencia hidrográfica.

Las inundaciones más importantes, citadas con anterioridad, se produjeron por el solapamiento de las ondas de crecida del río Segura y del río Guadalentín. El río Segura desde el kilómetro 158 en el que confluye el río Mundo, hasta el 283 en el que desemboca el Guadalentín, recibe la totalidad de sus grandes tributarios. Este sector del río que comprende el 36% de su recorrido total, es propicio a peligrosas concurrencias de ondas de crecida que ocasionan graves inundaciones principalmente en la Huerta de Murcia y Vega Baja.

No obstante, es importante mencionar la disimetría de la red de drenaje principal, como un factor importante a considerar (López Bermúdez y Gutiérrez Escudero, 1983). Los afluentes de la margen derecha son más numerosos y con una superficie de cuenca mayor; mientras que los afluentes de la margen izquierda a excepción del río Mundo son ramblas, pero con longitudes y superficies nada despreciables.

Navegación

1 2 3 4 5