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FIGURA 1. PARQUE REGIONAL DE SIERRA ESPUÑA, UNO DE LOS PRIMEROS ESPACIOS PROTEGIDOS MODERNOS DE LA REGIÓN DE MURCIA, POSTERIORMENTE DESIGNADO AREA DE PROTECCIÓN DE FAUNA SILVESTRE (APFS), ZEPA Y LIC . FOTO: C. GONZÁLEZ REVELLES.

Capítulo II. El medio natural

FIGURA 1. PARQUE REGIONAL DE SIERRA ESPUÑA, UNO DE LOS PRIMEROS ESPACIOS PROTEGIDOS MODERNOS DE LA REGIÓN DE MURCIA, POSTERIORMENTE DESIGNADO AREA DE PROTECCIÓN DE FAUNA SILVESTRE (APFS), ZEPA Y LIC . FOTO: C. GONZÁLEZ REVELLES.

La conservación de la Naturaleza en la Región de Murcia tiene, como en otras regiones, objetivos diversos que incluyen la preservación de la biodiversidad en sus distintos niveles de organización (desde los genes hasta los paisajes), el mantenimiento y regulación de los procesos ecológicos esenciales (formación y pro tección del suelo, regulación hidrológica, interacciones con la atmosféra, equilibrios biológicos), y la armoni zación de ambos tipos de objetivos con el desarrollo económico y social. Entre las estrategias disponibles, sobresale el diseño de sistemas de espacios naturales protegidos (Esteve y Calvo, 2000; Esteve et al. , en prensa), a los que en adelante nos referiremos con el general mente aceptado acrónimo ENP.

Espacios naturales protegidos

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Bosquejo histórico

La protección de la biodiversidad en Murcia hunde sus raíces en la Edad Media. Ya en el S. XIII había leyes reales y ordenanzas municipales que protegían montes, árboles y especies de fauna, normalmente de interés cinegético (Zamora, 1997).

Aunque guiadas por un interés de racionalizar su explotación, ni siquiera las penas más severas lograron frenar el proceso de degradación del medio forestal y la extinción de la gran fauna, en parte por la persecución directa y otro tanto por la destrucción de su hábitat (Esteve y Sánchez, 1986; Robledano et al. , en prensa). No obstante, sólo podemos remontarnos a principios del S. XX para encontrar las primeras iniciativas “modernas” de protección de la naturaleza (Casado, 2000), que culminan las principales actuaciones de restauración forestal, nacidas a finales del S. XIX en el contexto de una degradación ambiental ya insostenible (Martínez et al. , 1996). Así, en 1931 se protegen como “Sitios Nacionales de Interés Natural” Sierra Espuña y El Valle, como representa ción de los principales paisajes fo restales recuperados, y los Cabecicos Negros de Fortuna, como singulari dad geológica.

A mediados de la década de 1980, Murcia se suma con un ligero retraso al impulso que en todo el Estado español se estaba dando a la protec ción de espacios naturales, y lo hace con figuras basadas en la legislación del Suelo, los Planes Especiales de Protección, (P.E.P.). Tras una ava lancha de estudios y proyectos sólo acaban aprobándose los P.E.P. de las Salinas de San Pedro del Pinatar, la Sierra de la Pila, las Sierras de Carrascoy y El Puerto (todos ellos en 1985), y Calblanque (en 1987).

FIGURA2. EVOLUCIÓN DE LA SUPERFICIE PROTEGIDA POR DISTINTOS TIPOS DE ESPACIOS NATURALES PROTEGIDOS (EN % DE LA SUPERFICIE REGIONAL). ENP=ESPACIOS NATURALES PROTEGIDOS (POR LA LEGISLACIÓN NACIONAL O SU DESARROLLO AUTONÓMICO; PEP=PLANES ESPECIALES DE PROTECCIÓN; LIC=LUGARES DE IMPORTANCIA COMUNITARIA; ZEPA=ZONAS DE ESPECIAL PROTECCIÓN PARA LAS AVES.

FIGURA2. EVOLUCIÓN DE LA SUPERFICIE PROTEGIDA POR DISTINTOS TIPOS DE ESPACIOS NATURALES PROTEGIDOS (EN % DE LA SUPERFICIE REGIONAL). ENP=ESPACIOS NATURALES PROTEGIDOS (POR LA LEGISLACIÓN NACIONAL O SU DESARROLLO AUTONÓMICO; PEP=PLANES ESPECIALES DE PROTECCIÓN; LIC=LUGARES DE IMPORTANCIA COMUNITARIA; ZEPA=ZONAS DE ESPECIAL PROTECCIÓN PARA LAS AVES.

El siguiente hito en la historia de la protección de espacios es la aprobación de la Ley 4/1992, de Ordenación y Protección del Territorio de la Región de Murcia, en la que se declaran un conjunto de áreas bajo distintas figuras de protección derivadas de la legislación estatal básica de conservación de la Naturaleza. La citada ley consagra la planificación de los recursos naturales como instrumento básico de ordenación y gestión de los ENP, estableciendo la obligatoriedad de redactar Planes de Ordenación de los Recursos Naturales (P.OR.N.) para la mayoría de los espacios declarados (tanto los Parques Regionales y Reservas Naturales como aquellos espacios a los que la ley no asigna figura de protección específica). No obstante, este proceso ha sido mucho más lento de lo deseable, de manera que doce años después de la aprobación de la ley, sólo tienen PORN aprobado una cuarta parte de todos los ENP (y un tercio de los que lo requerían obligatoriamente). Algunos de los ENP más necesitados de la citada planificación, por el conjunto de amenazas e impactos que soportan, aún no la tienen o han sufrido considerables e injustificados retrasos en su tramitación.

Finalmente, el paso del S. XX al XXI trae consigo un avance cualitativo y cuantitativo en la protección de espacios naturales en la Región, merced a la aplicación de las Directivas europeas que imponen, con rigurosos criterios técnicos referidos a la presencia de hábitats y especies, la obligación de designar las áreas necesarias para constituir la red comunitaria de conservación. Aunque la designación de estas áreas ha supuesto un incremento neto de la superficie protegida, una muy discutible disposición incluida en la Ley del Suelo regional de 2001, haciendo corresponder los ENP de la Ley 4/1992 con los Lugares de Interés Comunitario (LIC), ha venido a cons treñir los límites de aquéllos y a debi litar de una forma efectiva su eficacia en la protección de la biodiversidad. En los apartados siguientes pasaremos revista a las distintas categorías de protección de espacios naturales ac tualmente vigentes en la Región, según su orientación principal (protección de ecosistemas frente a especies o poblaciones de organismos), y secundariamente ordenadas según su jerarquía espacial y administrativa (desde la el ámbito internacional al local), considerando también otras figuras o mecanismos de protección (espacios para la protección de recursos, reservas privadas, etc.).

La protección de especies y poblaciones en territorios concretos supone tener un conocimiento relativamente detallado de sus requerimientos y preferencias, del que no siempre se dispone. Por ello, a veces, la conservación de la fauna y de la flora tienen una aproximación indirecta, a través de la protección de ecosistemas representativos que se supone albergan toda la riqueza biológica de grupos poco conocidos (invertebrados, plantas inferiores, etc.). No obstante, muchas poblaciones de fauna y flora se han reducido tanto, y experimentan un grado de aislamiento geográfico tal, que la única medida efectiva es proteger estrictamente las áreas esenciales para su supervivencia, medida que se puede complementar con otras actuaciones encaminadas a conservar su potencial genético (cría en cauti vidad, bancos de germoplasma) o a recuperar áreas perdidas (restauración del hábitat y reintroducciones).

Hoy en día sólo se han establecido en Murcia ENP para la conservación de especies de vertebrados. Estas pueden tener rango internacional o regional según la normativa de la que deriven, que es la que establece los taxones (especies o poblaciones) que requieren espacios de protección específicos. La Directiva Hábitat, que se tratará más adelante, aunque enfocada principalmente a la conservación de comunidades y tipos de ecosiste mas (el segundo enfoque arriba co mentado), incluye también listas de especies para las cuáles hay que declarar zonas especiales de conser vación, constituyendo una novedad la presencia, en estas listas, de invertebrados y plantas.

Espacios para la protección de especies y poblaciones

La conservación de la biodiversidad a través de la protección de espacios naturales tiene dos enfoques principales: uno sería la selección de áreas a proteger para garantizar la supervivencia de especies y poblaciones de fauna y flora silvestre, y otro la protección de territorios más o menos extensos en los que se protegen comunidades biológicas, tipos de ecosistemas o paisajes con toda su complejidad de composición, estructura y función.

Espacios de rango regional: Áreas de Protección de Fauna Silvestre (APFS)

Las Áreas de Protección de Fauna Silvestre (APFS) forman una red creada por el artículo 22 de la Ley 7/1995, de la Fauna Silvestre, Caza y Pesca Fluvial. Dicha red incluirá, entre otras, las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), las zonas declaradas como tales dentro de los ENP, y otras específicamente delimitadas mediante decreto regional. La ley adelanta en su Anexo II un primer listado de APFS, que debían haber sido delimitadas en el plazo de un año. Llama la atención la inclusión en este listado de áreas ya imposibles de identificar (como las de presencia estable de Lince Ibérico, hoy extinto).

TABLA 1. RED DE AREAS DE PROTECCIÓN DE LA FAUNA SILVESTRE (APFS) DE LA REGIÓN DE MURCIA, INCLUIDAS EN EL ANEXO II DE LA LEY 7/1995.  

1

Mar Menor y Humedales asociados

2

Sierras de Escalona y Altaona

3

Todos los puntos de cría de Aguila perdicera

4

Cañaverosa

5

El área de presencia estable del Lince

6

Dos zonas de máxima densidad de Tortuga Mora en las Sierras de Almenara y de la Torrecilla

7

Islas Grosa, Hormigas y de las Palomas.

8

Embalse de Alfonso XIII, Cagitán y Almadenes.

9

Alcanara

10

Zonas de cría (Jumilla) e invernada (Derramadores , Yecla) de Avutarda

11

Llano de las Cabras

12

Montes propiedad de la Comunidad Autónoma de Murcia en Caravaca y Moratalla con presencia de Cabra Montés

13

Sierras de la Lavia y Burete.

14

Cabo Tiñoso y Sierra de la Muela (Cartagena )

15

Minas de la Celia

16

Cabezo Gordo

17

Colonias de Chova Piquirroja de Peñarrubia de Jumilla, Sierra del Buey, Peña María de Zarcilla, Peñarrubia de Zarzadilla y Caramucel (La Pila)

 

 

 

Navegación

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