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Cartografía histórica regional

Capítulo I. Cartografía

Cartografía histórica regional

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MAPA 4. Mapa del reino de Murcia, por Meter Van derila, Leyden 1707. (Biblioteca Nacional de Madrid, E.R. 2.405). Fuente: C. Caro y FJ. Flores Arroyuelo, Cartografta..., op. cit., t. I, n. 8.

MAPA 4. Mapa del reino de Murcia, por Meter Van derila, Leyden 1707. (Biblioteca Nacional de Madrid, E.R. 2.405). Fuente: C. Caro y FJ. Flores Arroyuelo, Cartografta..., op. cit., t. I, n. 8.

FIGURA 2. Territorio capitulado con Teodomiro. Fuente: J.B. Vilar: Historia de la Ciudad y Obispado de Orihuela. Murcia. 1976, t. II, graf. 1.

FIGURA 2. Territorio capitulado con Teodomiro. Fuente: J.B. Vilar: Historia de la Ciudad y Obispado de Orihuela. Murcia. 1976, t. II, graf. 1.

La región murciana ha conocido tres grandes reformas: la ilustrada (s. XVIII), la liberal (s. XIX) y la autonómica (s. XX), las cuales conllevaron importantes reordenaciones del territorio.

FIGURA 3. El reino de Murcia a finales del siglo XVI. Fuente: M.. José Miar: Territorio y ordenación administrativa en al España Contemporánea. Murcia. 2004, fig. 1.

FIGURA 3. El reino de Murcia a finales del siglo XVI. Fuente: M.. José Miar: Territorio y ordenación administrativa en al España Contemporánea. Murcia. 2004, fig. 1.

MAPA 5. Mapa del obispado de Cartagena, por Felipe Vidal y Finilla, Madrid 1724. (Servicio Geográfico del Ejército). Fuente: C. Caro y F.J. Flores Arroyuelo, Cartografía., op. cit., t. I, n. 4.

MAPA 5. Mapa del obispado de Cartagena, por Felipe Vidal y Finilla, Madrid 1724. (Servicio Geográfico del Ejército). Fuente: C. Caro y F.J. Flores Arroyuelo, Cartografía., op. cit., t. I, n. 4.

Quedó, sin embargo, muy mermado territorialmente. Tanto por el N. y NO. a favor de la Orden del Temple (luego de la de Santiago) y de la ciudad de Alcaraz y villa de Alarcón, pertenecientes éstas a los también castellanos reino de Toledo y obispado de Cuenca, como sobre todo por el E. al quedar casi todo su frente oriental (el bajo Segura y gran parte de la actual provincia alicantina con cabecera en Orihuela) para la Corona de Aragón y reino de Valencia en virtud de los sucesivos tratados de Tudilén, Cazorla y Almizra y sentencias arbitrales de Torrellas y Elche, acuerdos que tuvieron lugar entre 1151 y 1305 (Vilar, 1975-1982, ts. II-III; Calvo, 1987; Mo lina López, 1981; Torres Fontes, 1990; Rodríguez Llopis, 1993).

En cualquier caso, el reino cristiano medieval, tal como quedó a comienzos del siglo XIV, duplicaba en extensión la actual autonomía murciana. Con límites relativamente estables comprendía, aparte la actual región, Villena y su partido, el norte almeriense, los distritos jienenses de Segura y Beas, y más de la mitad del actual espacio albaceteño. Un territorio con capital en Murcia, llamado a permanecer con pocos cambios durante medio milenio, y como subrayo en otro lugar (Vilar, 2003a), en el que la función fronteriza frente a Aragón y Granada primero y frente al Islam mediterráneo más tarde, continuaría marcando su destino.

Administrativamente, a los cuatro corregimientos existentes en la primera mitad del siglo XVI (Murcia, Lorca, Hellín y Chinchilla, aparte la goberna ción de Cartagena) se sumarían luego los de Villena y Albacete (FIGURA 3). En cuanto a los extensos territorios de las órdenes militares (encomiendas santiaguistas de Caravaca, Moratalla, Cieza, Ricote, Ceutí-Lorquí y Aledo Totana, y la sanjuanista de Archena Calasparra, aparte las situadas fuera de la actual región), como siempre gozaron de jurisdicción separada, gobernados primero desde Villanueva de los Infantes y más tarde desde Cieza y Segura de la Sierra (Merino Álvarez, 1915; Rodríguez Llopis, 1986). Segregadas las dependencias valencia nas de la mitra de Cartagena en 1564 para constituirse en obispado propio con sede en Orihuela y separada de la jurisdicción murciana el área septentrional del antiguo y extenso señorío autónomo (luego marquesado) de Villena, en adelante los límites civiles del reino histórico pasaron a coincidir en líneas generales con los de la diócesis de Cartagena, hasta que ésta fue reducida a los que tiene actualmente (coincidentes con la provincia/región de Murcia) de acuerdo con el Concordato con la Santa Sede de 1851, en virtud del cual fue erigida la diócesis de Albacete en 1949. Como quiera que algunas disposiciones de aquél quedasen incumplidas, fueron reiteradas en el siguiente Concordato de 1953. Bajo sus efectos el arciprestazgo de Villena pasó a la diócesis de Orihuela-Alicante en 1954 y el de Huércal-Overa a la de Almería en 1957 (Vilar García, 2004c).

En cuanto a la evolución adminis trativa, la región murciana ha conocido tres grandes reformas: la ilustrada (s. XVIII), la liberal (s. XIX) y la autonómica (s. XX), las cuales conlle varon importantes reordenaciones del territorio. La primera convirtió a Murcia en provincia regida por un gobernador (llamado después corregidor), una de las diecisiete creadas en Castilla por J. Orry en 1707 (34 en 1718), y al propio tiempo intendencia del mismo nombre a cargo de un intendente, a quien fueron atribuidas funciones financieras, desglosadas de las propia mente político-administrativas (Montojo, 1997) (MAPA 4).

FIGURA 4. La provincia-intendencia de Murcia en 1787. Fuente: Territorio y ordenación administrativa..., op. cit., Murcia. 2004, fig. 3.

FIGURA 4. La provincia-intendencia de Murcia en 1787. Fuente:    Territorio y ordenación administrativa..., op. cit., Murcia. 2004, fig. 3.

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