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Cartografía histórica regional

Capítulo I. Cartografía

Cartografía histórica regional

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La reforma liberal propiamente dicha se abre con los proyectos de Felipe Bauzá y Miguel de Lastarría en 1813 (FIGURA 7). Fueron seguidos del contra- proyecto de Martín de Garay de 1812 1820; el restablecimiento en 1822 del antiguo reino uniprovincial en dos provincias: Chinchilla y Murcia, a la última de las cuales se adscribió Ori huela y la comarca del Bajo Segura (FIGURA 8); el regreso al organigrama tradicional en 1824; el proyecto de Calo marde de 1825, y la división territorial nonnata de 1829-1831. Finalmente, desde el recién creado Ministerio de Fomento, su titular, Javier de Burgos procedió a realizar la división provincial todavía vigente (R. decreto de 30 de noviembre de 1833) (FIGURA 9), en la que el antiguo reino, ahora recortado a favor de Jaén (Segura y Beas), Almería (Huércal y ambos Vélez) y Alicante (Villena) quedó configurado en dos provincias: Murcia y Albacete (Vilar García, 1998, 2004a, 2004b).

Esta división territorial ha permanecido con escasos cambios (el más reseñable la segregación de la villa de Sax en 1836 para ser adscrita a la provincia de Alicante) hasta el reciente establecimiento de la Comunidad Autónoma de Murcia como región uniprovincial (Estatuto de Autonomía de 9 de junio de 1982) en el marco institucional introducido con la vigente Constitución de 1978, en tanto la provincia de Albacete pasaba a incorporarse a otra autonomía, la de Castilla- La Mancha (Sánchez Galindo, 1980 y 1993; González Ortiz, 1983 y 1984; Morales, 1994; García Canales, 1995; Serrano Martínez, 1999 y 2004; Garro rena, 2000; López Pellicer, 2003; Vilar, 1989, 2003a y b; Martínez Marín, 2004).

FIGURA 7. La Región de Murcia en la división provindal propuesta por F. Bauzd y.LA. Latramendi (1821). Fuente: M•.J.Vilar: Territorio yordenación administrativa..., op. cit. Murcia. 2004, fig. 6.

FIGURA 7. La Región de Murcia en la división provindal propuesta por F. Bauzd y.LA. Latramendi (1821). Fuente: M•.J.Vilar: Territorio yordenación administrativa..., op. cit. Murcia. 2004, fig. 6.

FIGURA 8. Murcia en la división provincial de 1822. Fuente: J. Miar: Territorio yordenación administrativa..., op. cit. Murcia. 2004, fig. 7.

FIGURA 8. Murcia en la división provincial de 1822. Fuente: J. Miar: Territorio yordenación administrativa..., op. cit. Murcia. 2004, fig. 7.

FIGURA 9. La Región de Murcia en la definitiva división provindal de 1833. Fuente: Territorio y ordenación administrativa..., op. cit. Murcia. 2004, fig. 8.

FIGURA 9. La Región de Murcia en la definitiva división provindal de 1833. Fuente: Territorio y ordenación administrativa..., op. cit. Murcia. 2004, fig. 8.

La percepción de la Región de Murcia en la cartografía histórica

Aunque no faltan representaciones del espacio geográfico con referencia a la antigüedad y el medievo, no son propiamente mapas sino diseños esquematizados cuando no idealizados de la realidad circundante, o bien reconstrucciones sui generis sobre textos antiguos. Por ejemplo, los trazados por el historiador eclesiás tico Enrique Flórez (siglo XVIII) interpretando las informaciones consignadas en la Geographia de Tolomeo (FIGURA 1).

La cartografía propiamente tal, con las insuficiencias que se quiera, se dejó esperar al siglo XIV, siendo su contribución inicial más significativa los mapas litorales o portulanos de la familia judeo-mallorquina Cresques, Abraham y Jafuda, autores del célebre Atlas catalán de 1375. A estos, y en igual línea, seguirían las cartas náuticas de los continuadores de la escue la (los Olives -MAPA 3- y Vallseca, los Agnese -MAPA 2-, Mastines, Benincasa, Russus, Salvat, y tantos más), quienes dejaron obra extensa y perdurable en España e Italia, y cuyas represen taciones incluyen el actual litoral murciano (Rey Pastor y García Camarero, 1960; Hernando, 1992; Roselló et al., (1995).

Todavía en el siglo XVI la cartografía referida al ámbito mediterráneo será derivación directa de la escuela catalano-mallorquina, ahora a cargo de profesionales instalados en Valencia, en el reino de Nápoles y los otros territorios italianos bajo dominación hispana, o bien en Amberes y otros puntos del Flandes español. Aquí trabajaron los autores más reseñables, tales como Mercator (Krammer), Ortelius (Oertel), Velser o Jansonius. La ciudad de Amberes fue principal foco editor de mapas hasta comienzos del siglo XVIII, en que el centro de gravedad de la cartograria se desplazó hacia Francia (luego a Inglaterra, Italia y Alemania) (Vilar et al., 1991).

Es cierto que no pocos cartógrafos españoles continuaron imprimiendo sus obras en Amberes (Lasso, Fernández de Medran, etc.), de forma que la renovación cartográfica hispana no se produciría hasta la segunda mitad del XVIII con la saga de la familia López (Tomás en particular, formado en Francia), que dominó el panorama cartográfico español de su tiempo (MAPA 1). Y ello pese a que, en el fondo, eran profesionales apegados a las reglas del pasado, a diferencia de Cassini y los verdaderos innovadores, entre los cuales los marinos e ingenieros científicos españoles de finales del XVIII (escuelas de Cádiz y Cartagena) (MAPA 7).

FIGURA 7. La provincia Carthaginense, según Tolomeo (interpretación del P. Enrique Pfeffer). Fuente: Juan B. Miar: Historia de la Ciudad y Obispado de Orihuela. Murcia. 1975, t. 1, graf. 6.

FIGURA 7. La provincia Carthaginense, según Tolomeo (interpretación del P. Enrique Pfeffer). Fuente: Juan B. Miar: Historia de la Ciudad y Obispado de Orihuela. Murcia. 1975, t. 1, graf. 6.

MAPA 2. El litoral murciano en un portulano de liattista Agnese, Venencia 7544. (Biblioteca Nacional de Madrid). Fuente:V.M. Roselló Verger et al. (coords.), Pottolans de col. leccions espanyoles..Segles XV-XVII. Barcelona: Generalitat de Catalunya. 1995, no 14.6.

MAPA 2. El litoral murciano en un portulano de liattista Agnese, Venencia 7544. (Biblioteca Nacional de Madrid). Fuente:V.M. Roselló Verger et al. (coords.), Pottolans de col. leccions espanyoles..Segles XV-XVII. Barcelona: Generalitat de Catalunya. 1995, no 14.6.

MAPA 3. El litoral murciano en un portulano de Bartolomé Olives, Messina 1570. (Colección particular, Palma de Mallorca). Fuente:V.M. Roselló Verger et al., (coords.), op. cit., n.. 25.2.

MAPA 3. El litoral murciano en un portulano de Bartolomé Olives, Messina 1570. (Colección particular, Palma de Mallorca). Fuente:V.M. Roselló Verger et al., (coords.),    op. cit., n.. 25.2.

Comenzando por V. Tofiño de San Miguel, pero también A. Escaño, D. Alcalá Galiano, G. de Ciscar y tantos más, autores de levantamientos de costas y otros mapas y planos realizados con tal maestría y precisión, que man tendrían su vigencia dentro y fuera de España hasta la total renovación de la cartografía con criterios actuales, muy entrado el siglo XIX.

Murcia y su región es representada en un mapa impreso por vez primera (con el resto de España) en 1482, en el editado de forma simultánea en Florencia y Ulm, si bien el espacio murciano lo fue con anterioridad, aun que sin referencia a la topografía actual, en el anacrónico mapa de Tolomeo de 1477. También estuvo presente nuestra región, aunque de forma imprecisa y distorsionada, en la hoja correspondien te a España del Teatrum Orbis Terra rum de Abraham Ortelius, primer atlas impreso que ha existido, publicado en Amberes en 1570, diseño que, errores incluidos, sería reproducido invariablemente nada menos que en cuarenta y una ediciones (la última en 1612), lo que da idea del éxito alcanzado por esa obra.

Murcia y su región es representada en un mapa impreso por vez primera (con el resto de España) en 1482.

Sus errores fueron corregidos en parte por J. Hondius, continuador del también grabador Gerardo Mercator en un Atlas aparecido en 1606, pronto traducido al castellano y que también se difundiría ampliamente, incluso después de que en 1630 apareciese el de Blaeu, técnicamente mucho más avanzado. Obra cumbre de este último sería el Atlas Mayor o Geographia Blaviana, publicado en español en 1672, y reimpreso en numerosas ocasiones, cuyo mapa de España (y de Murcia) introduce algunas mejoras respecto a los precedentes. Sin embargo ya por entonces la escuela flamenca daba paso a la francesa, bajo el impulso renovador del cartógrafo N. Sanson, quien no tardaría en tener numerosos émulos dentro y fuera de su país. Es de señalar que el progreso cartográfico ahora se vería acelerado por la utilización del cronómetro en el cálculo de la longitud, del octante de Halley (más avanzado que el sextante tradicional) para determinar ambas coordenadas geográficas, y por los rápidos progresos de las matemáticas, la astronomía y la geodesia desde forales del siglo XVII.

Sobre planos referidos a localidades de la Región, nada se recoge en la cartografía anterior a 1700, ni siquiera en los mejores y más completos reper torios europeos del momento, tales como el de G. Braun y E Hogenbergius (Civitatis Orbis Terrarum. Colonia. 1576ss, 6 vols.), donde se reproducen varios diseños y vistas de ciudades españolas.

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