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La agricultura

En conjunto, las tierras de cultivo en la Región de Murcia ascienden a 606.019 Ha, lo que supone el 53’5% de la superficie regional; cifra que encubre realidades bien distintas, que van desde sectores muy intensivamente aprovechados a amplios espacios cultivados ocasionalmente e incluso abandona dos (MAPA 1) . Por su parte, el terreno forestal ocupa el 24’3% y los sectores de espartizal o improductivos suman un 17%, incluyendo una fracción mínima dedicada a prados y pastizales. Los caracteres climáticos introducen de antemano, en este ámbito, una diferenciación esencial entre espacios de cultivo en secano y regadíos, de manera que estos últimos, que ocupan un 32% del espacio cultivado, son el eje fundamental de la actividad agraria murciana (FIGURA 1) .

La agricultura

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MAPA 1. DISTRIBUCIÓN GENERAL DE LOS CULTIVOS EN LA REGIÓN DE MURCIA. FUENTE: CORINE LAND COVER

MAPA 1. DISTRIBUCIÓN GENERAL DE LOS CULTIVOS EN LA REGIÓN DE MURCIA. FUENTE: CORINE LAND COVER

La ampliación y consolidación de las áreas regadas a lo largo del siglo XX es, posiblemente, el aspecto más destacado de los cambios económicos, sociales y paisajísticos que ha sufrido el territorio murciano a lo largo de su historia. Con unas condiciones climáticas próximas a la aridez, la aportación de agua al cultivo mediante riego es un elemento básico para el incremento del potencial agrícola, de manera que los sucesivos esfuerzos por allegar recursos para regadío son hitos fundamentales en la historia regional.

El multisecular paisaje de pequeños sectores, regados a lo largo de las márgenes de los escasos ríos con aportaciones permanentes, aun que siempre modestas, se organizaba mediante sistemas de derivación y retorno de aguas superficiales, desarrollado con amplitud tan sólo en el amplio valle de la huerta en torno a la ciudad de Murcia. Con mucho, fue el regadío más extenso y dotado de la Región durante muchos siglos y provisto del sistema de distribución de agua más complejo, al incluir en el ciclo de uso del agua el drenaje y la reutilización.

La pobreza en caudales ha sido el distintivo tradicional de aquellos espacios en riego que no se emplazaban junto al río Segura. De tal manera que es posible establecer una gradación desde los muy reducidos y privilegiados sectores con dotación permanente, hasta aquellos que sólo recibían un riego ocasional de aguas derivadas de una rambla tras su ocasional crecida, sin olvidar pequeños sectores de aguas elevadas con artes rudimentarias y poco eficaces

FOTO 1. EL ESFUERZO POR REGULAR LA CUENCA Y DISPONER DE CAUDALES IMPORTANTES TIENE UNA DE SUS PRIMERAS MANIFESTACIONES EN LA CONSTRUCCIÓN DEL EMBALSE DE VALDEINFIERNO (CABECERA DEL GUADALENTÍN), ACTUALMENTE RECRECIDO SOBRE UNA BASE DEL SIGLO XVIII. (FOTO F. CALVO)

FOTO 1. EL ESFUERZO POR REGULAR LA CUENCA Y DISPONER DE CAUDALES IMPORTANTES TIENE UNA DE SUS PRIMERAS MANIFESTACIONES EN LA CONSTRUCCIÓN DEL EMBALSE DE VALDEINFIERNO (CABECERA DEL GUADALENTÍN), ACTUALMENTE RECRECIDO SOBRE UNA BASE DEL SIGLO XVIII. (FOTO F. CALVO)

FIGURA 1.- CAMBIOS EN LA SUPERFICIE DEDICADA A LOS DISTINTOS TIPOS DE CULTIVO ENTRE 1962 Y 2004. ELABORADO A PARTIR DE DATOS DE LAS PUBLICACIONES CITADAS EN BIBLIOGRAFÍA DEL MINISTERIO DE AGRICULTURA Y LA CARM.

FIGURA 1.- CAMBIOS EN LA SUPERFICIE DEDICADA A LOS DISTINTOS TIPOS DE CULTIVO ENTRE 1962 Y 2004. ELABORADO A PARTIR DE DATOS DE LAS PUBLICACIONES CITADAS EN BIBLIOGRAFÍA DEL MINISTERIO DE AGRICULTURA Y LA CARM.

De forma casi simultánea y desde los primeros años del siglo XX, la progresiva regulación de la cuenca (FOTO 1) y la posibilidad de elevar y transportar tanto aguas superficiales como subterráneas suponen la primera auténtica “revolución agraria” en la Región de Murcia, deslocalizando los espacios regados, aumentando sus dotaciones y permitiendo el desarrollo de una agricultura comercial, que irá progre sivamente adoptando una fuerte vo cación exportadora. Los grandes hitos de este proceso serán la puesta en funcionamiento del embalse de El Cenajo, finalizando en los años cin cuenta del pasado siglo, único hiper embalse de la cuenca y que se consi dera la culminación del proceso de regulación de las aguas superficiales; el comienzo de la explotación masiva de las aguas subterráneas al final de la década de los sesenta y, por último, la llegada de las aguas del Tajo a través del denominado Trasvase Tajo- Segura en 1979.

La cuenca del Segura deviene así en un complejo sistema de distribución de agua que se solapa con los antiguos sistemas locales de derivación y que incluye sectores ajenos a la propia cuenca, organizándose en una compleja red de embalses, elevaciones (FOTO 2), canales y tuberías que aprovisionan los nuevos sectores regables; en tanto que en el interior de éstos las explotaciones se dotan de pequeños reservorios que permiten almacenar y administrar, de acuerdo con el ritmo de cultivo, sus dotaciones.

Tras décadas de crecimiento, cuya intensidad se adapta a las fluctuaciones monetarias que favorecen la exportación, los regadíos murcianos acusan con claridad, en los últimos años, la carencia de recursos hídricos suficientes y ya, desde las ampliaciones del regadío mediado el siglo, es posible advertir que entre un tres y un veinticinco por ciento del es pacio regable no se cultiva según años (Consejo Económico y Social, 1995). El mercado y la irregularidad de las aportaciones derivadas de periodos de sequía determinan estas oscilaciones, (FIGURA 2) hasta que la sequía de 1991-95 supuso el inicio de un periodo de reajuste en el que la superficie efectivamente regada disminuye lentamente.

El progresivo descenso del peso de la actividad agrícola en una economía regional, cada vez más diversificada, y la competitividad de productos provenientes de otros países mediterráneos e incluso del Hemisferio Sur, manifiestan ahora sobre los regadíos murcianos efectos similares a los que estos ejercieron sobre los franceses o italianos en su periodo emergente. El regadío en Murcia, tras haber proporcionado una intensa etapa de desarrollo económico y social sin precedentes en la Región, afronta hoy la necesidad de reorientarse, modernizarse y quizá reducir drásticamente su superficie.

El regadío en Murcia, tras haber proporcionado una intensa etapa de desarrollo económico y social sin precedentes en la Región, afronta hoy la necesidad de reorientarse, modernizarse y quizá reducir drásticamente su superficie.

FOTO 2. RUEDA DE ALCANTARILLA. UNO DE LOS ARTEFACTOS ELEVADORES MÁS CARACTERÍSTICO DE LOS REGADÍOS TRADICIONALES, MOVIDA POR LA PROPIA CORRIENTE. FOTO HERNÁNDEZ PINA.

FOTO 2. RUEDA DE ALCANTARILLA. UNO DE LOS ARTEFACTOS ELEVADORES MÁS CARACTERÍSTICO DE LOS REGADÍOS TRADICIONALES, MOVIDA POR LA PROPIA CORRIENTE. FOTO HERNÁNDEZ PINA.

FIGURA 2. LA EVOLUCIÓN DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA TIERRA CULTIVADA MUESTRA LA ESTABILIZACIÓN DE LOS CULTIVOS ARBÓREOS Y LAS OSCILACIONES DE LOS HERBÁCEOS, MÁS ADAPTABLES A LAS OSCILACIONES DEL MERCADO. FUENTE: ANUARIO ESTADÍSTICO DE LA REGIÓN DE MURCIA

FIGURA 2. LA EVOLUCIÓN DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA TIERRA CULTIVADA MUESTRA LA ESTABILIZACIÓN DE LOS CULTIVOS ARBÓREOS Y LAS OSCILACIONES DE LOS HERBÁCEOS, MÁS ADAPTABLES A LAS OSCILACIONES DEL MERCADO. FUENTE: ANUARIO ESTADÍSTICO DE LA REGIÓN DE MURCIA

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