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La agricultura

En conjunto, las tierras de cultivo en la Región de Murcia ascienden a 606.019 Ha, lo que supone el 53’5% de la superficie regional; cifra que encubre realidades bien distintas, que van desde sectores muy intensivamente aprovechados a amplios espacios cultivados ocasionalmente e incluso abandona dos (MAPA 1) . Por su parte, el terreno forestal ocupa el 24’3% y los sectores de espartizal o improductivos suman un 17%, incluyendo una fracción mínima dedicada a prados y pastizales. Los caracteres climáticos introducen de antemano, en este ámbito, una diferenciación esencial entre espacios de cultivo en secano y regadíos, de manera que estos últimos, que ocupan un 32% del espacio cultivado, son el eje fundamental de la actividad agraria murciana (FIGURA 1) .

La agricultura

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FOTO 3. LA EXPANSIÓN DE LA ARBORICULTURA REGADA CON AGUAS SUBTERRÁNEAS SOBRE NUEVOS TERRITORIOS. PLANTACIÓN DE MANZANOS EN EL MUNICIPIO DE JUMILLA , DÉCADA DE LOS SESENTA ( FOTO INC)

FOTO 3. LA EXPANSIÓN DE LA ARBORICULTURA REGADA CON AGUAS SUBTERRÁNEAS SOBRE NUEVOS TERRITORIOS. PLANTACIÓN DE MANZANOS EN EL MUNICIPIO DE JUMILLA , DÉCADA DE LOS SESENTA ( FOTO INC)

FOTO 4. EL DESARROLLO DE APROVECHAMIENTOS TRADICIONALES. UVA DE MESA EN ALHAMA ( FOTO F. CALVO)

Las grandes masas de cultivo

En conjunto, los cultivos arbóreos superan a los herbáceos en unas 46.000 hectáreas, proporcionando a amplios sectores de la Región un paisaje insólito en fuerte contraste con la escasa y rala vegetación de los espacios no cultivados. Es, sin embargo, el complejo de los cultivos hortofrutícolas el que resulta más representativo, tanto por su extensión como por el valor de la producción y el empleo que generan, de manera que los mayores incrementos en superficie ocupada y producción durante el último decenio del siglo XX, lo experimentaron las hortalizas seguidas de los frutales cítricos.

La distribución sobre el territorio regional de grandes masas de cultivo está básicamente en relación con las condiciones ambientales, pero ampliamente matizadas por rasgos socioeconómicos y de experiencia y tradición (Gil, 1999). En líneas generales, la altitud determina una barrera para los cultivos de agrios, que no suelen superar los 300 m, a partir de los cuales se sustituyen por frutales de hueso, en tanto que la arboricultura de secano es prácticamente homogénea en toda la Región. Así, en el cuadrante nororiental (Jumilla-Yecla), escasamente dotado para el riego, predominan los cultivos leñosos de secano, básicamente viñedo pero también almendro y olivar con sectores de regadío dedicados a frutales (FOTO 3) , uva de mesa y viñedo en riego expandido en los últimos años. En la Cuenca de Fortuna-Abanilla, son los frutales cítricos los que caracterizan el regadío en tanto que almendro y olivo se extienden en el secano. En el Noroeste regional, que incluye los municipios de Moratalla, Caravaca, Bullas y Cehegín, el secano es básicamente cerealista y, en riego, junto a los frutales de hueso se expanden las hortalizas. La Cuenca de Mula dedica sus áreas regadas a frutales de hueso y cítricos, con almendro y cereales en el secano .

Desde Calasparra hasta Beniel, a lo largo del eje del río Segura, se extienden la mayor parte de las huertas tradicionales de la Región de Murcia, ampliadas progresivamente fuera del valle fluvial con caudales subterráneos o trasvasados desde el Tajo, a lo largo del siglo XX.

Frutales de hueso, uva de mesa y frutales cítricos son, en la actualidad, los cultivos predominantes desde el inicio, donde se ubica un pequeño pero interesante sector de arrozal, próximo a la confluencia de los ríos Segura y Mundo, hasta el límite provincial con Alicante.

El sector meridional de la Región muestra tres conjuntos netamente diferentes. Por una parte, amplios sectores de secano, sobre todo emplazados en el interior, dedicados a cereal y almendro de forma básica; la amplia Depresión del Guadalentín donde los regadíos con aguas procedentes del Tajo se dedican a hortalizas, cultivos industriales y frutales (FOTO 4) , en particular cítricos. Por último, en el litoral, se localizan los amplios sectores regables del Trasvase en el Campo de Cartagena y los más reducidos de las llanuras litorales de Mazarrón y Aguilas dedicados a hortalizas y, en menor medida, a frutales cítricos.

En líneas muy generales, es posible distinguir en la Región de Murcia una distribución de masas de cultivo que, del interior a la costa, dibujan una franja septentrional por encima de los 400 m de altitud con predominio de cultivos leñosos, sobre todo frutales de hueso y viñedo y una franja meridional por debajo de los 200 m. de predominio de cultivos herbáceos, como las hortalizas, y presencia de cítricos.

La distribución sobre el territorio regional de grandes masas de cultivo está básicamente en relación con las condiciones ambientales, pero ampliamente matizadas por rasgos socioeconómicos y de experiencia y tradición.

Entre ambas, una franja central que se interna hacia el interior siguiendo el valle del Segura, que divide en dos el sector septentrional manifestan do caracteres mixtos. Su sector occi dental se parece más a los aprove chamientos de la franja meridional, y su sector oriental se asemeja a los la septentrional, aunque en ella se localizan los regadíos más antiguos y, por ello, la mayor extensión de cítricos.

Sin embargo, el dinamismo de los cultivos en regadío los hace desplazarse en busca de dotaciones de agua y suelo, como es el caso de las hortalizas, que se cultivan durante unos meses al año en la franja septentrional o la expansión experimentada recientemente de los cítricos en algunas llanuras litorales. Es, sin duda, el cultivo hortícola, que se ha denominado “de ciclo manipulado” (Mora les,1997), el que muestra una mayor movilidad sobre el territorio regional y marca una huella paisajística intensa, allí donde se implanta.

La producción y las condiciones de la explotación

FIGURA 4. LOS REGÍMENES DE TENENCIA INDIRECTOS, EN OTRAS ÉPOCAS MUY IMPORTANTES, SON EN LA ACTUALIDAD PRÁCTICAMENTE RESIDUALES ANTE EL AMPLIO PREDOMINIO DE LA EXPLOTACIÓN DIRECTA. FUENTE: ANUARIO ESTADÍSTICO DE LA REGIÓN DE MURCIA

FIGURA 4. LOS REGÍMENES DE TENENCIA INDIRECTOS, EN OTRAS ÉPOCAS MUY IMPORTANTES, SON EN LA ACTUALIDAD PRÁCTICAMENTE RESIDUALES ANTE EL AMPLIO PREDOMINIO DE LA EXPLOTACIÓN DIRECTA. FUENTE: ANUARIO ESTADÍSTICO DE LA REGIÓN DE MURCIA

En los últimos años, la Región de Murcia ha generado anualmente más de 3'5 millones de toneladas de productos agrícolas, cifra que al analizarse en detalle muestra la enorme importancia de los cultivos en regadío, puesto que hasta un 86 por ciento de lo pro ducido son frutas y hortalizas.

La composición del volumen total de producción agrícola, entre 1983 y 2003, manifiesta que el primer grupo lo ocupan las hortalizas con el 43'7 por ciento, seguida de lejos por la producción de los frutales cítricos (15'2 por ciento) y el resto de frutales (13'6 por ciento). Los forrajes también aportan un porcentaje significativo (12'4), así como el cereal grano (4'7 por cien to), la uva para vinificación (3'6 por ciento), los tubérculos para consumo humano (3 por ciento), la uva de mesa (2'8 por ciento) y los cultivos industriales (1 por ciento).

En cuanto a su evolución, el mayor aumento corresponde a las hortalizas, que se sitúan en las últimas campañas por encima del millón y medio de toneladas. Dentro de este grupo sobresalen por su volumen las producciones de lechuga y tomate seguidas en importancia por el melón, pimiento y alcachofa que se acompañan de cantidades menores de bróculi, sandía, cebolla y apio. En conjunto, los cultivos enumerados suponen el 96 por ciento del total de hortalizas, y prácticamente en su totalidad proceden de los sectores de regadío. Este rápido crecimiento muestra una variación en la especialización del regadío murciano, que fue eminentemente frutícola hasta la década de los setenta.

Los frutales, por su parte, también han superado ampliamente el millón de toneladas de producción en las últimas campañas, con un predominio de los cítricos que, sin embargo, parecen haber tocado techo e, incluso, se enfrentan a graves dificultades de co mercialización en el caso del limón, tradicionalmente la producción más importante. Tras lo cítricos, se sitúan el conjunto de frutales de hueso, formados por el melocotón, la nectarina, el albaricoque y la ciruela; la producción de uva de mesa que supera las 80.000 toneladas/ campaña y, tras ella, se sitúan los frutales de pepita (peras y manzanas).

El destino casi exclusivo de la comercialización de estas producciones, tanto hacia el resto de España como preferentemente en el ámbito de la Comunidad Europea, las hace muy sensibles a las oscilaciones de la coyuntura, gustos de los consumidores y, en particular, muy frágiles ante la competencia de otros países mejor dotados en recursos hídricos o con mano de obra más barata. Hasta ahora, se ha demostrado una notable capacidad de reacción ante las diversas coyunturas, pero hortalizas y frutales murcianos afrontan en el presente una necesidad de reconversión que, posiblemente, vaya más en un sentido cualitativo respecto a los productos que a seguir aumentando el volumen producido .

La actividad agrícola murciana estaba en manos del 12'9 de la pobla ción activa regional en 2004, porcentaje éste muy superior al del conjunto de España (5'8 por ciento) en la misma fecha, pero inferior al correspondien te a cualquier otro elemento de la estructura sectorial del empleo en la Región. En ella tienen un papel de primer orden la mano de obra, procedente de los fuertes contingentes de inmigrantes, que, a partir de la década de los noventa, (Gómez, 1995) han ido en constante aumento . El régimen de tenencia de la tierra, por su parte, muestra un claro predominio de la explotación directa (FIGURAS 4 y 5) , aunque un buen
número de los cabezas de explotación declaran otros ingresos. Con ello, la agricultura a tiempo parcial aparece como muy extendida, en relación con la existencia de un sesenta por ciento de explotaciones cuyas dimensiones no alcanzan las 3 hectáreas y que ocupan alrededor del 10 por ciento de la superficie agrícola útil censada. Se trata, fundamentalmente, de explotaciones dedicadas a la arboricultura, tanto en secano como en regadío, cuyas dimensiones no permiten una rentabilidad suficiente y demandan tan solo una atención ocasional (Gómez, Gil, 1996).

FIGURA 3. LA REDUCCIÓN DEL NÚMERO DE EXPLOTACIONES SUPONE TAMBIÉN UN AUMENTO EN LA SUPERFICIE DE ÉSTAS. FUENTE: ANUARIO ESTADÍSTICO DE LA REGIÓN DE MURCIA

FIGURA 3. LA REDUCCIÓN DEL NÚMERO DE EXPLOTACIONES SUPONE TAMBIÉN UN AUMENTO EN LA SUPERFICIE DE ÉSTAS. FUENTE: ANUARIO ESTADÍSTICO DE LA REGIÓN DE MURCIA

FIGURA 5. UNA DE LAS CARACTERÍSTICAS DEL CAMBIO PRODUCIDO EN LA AGRICULTURA MURCIANA A LO LARGO DEL SIGLO XX ES LA REDUCCIÓN A NIVELES MUY BAJOS DEL TERRITORIO CULTIVADO EN REGÍMENES DE TENENCIA INDIRECTOS. FUENTE: INE, ENCUESTA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LAS EXPLOTACIONES AGRÍCOLAS.

FIGURA 5. UNA DE LAS CARACTERÍSTICAS DEL CAMBIO PRODUCIDO EN LA AGRICULTURA MURCIANA A LO LARGO DEL SIGLO XX ES LA REDUCCIÓN A NIVELES MUY BAJOS DEL TERRITORIO CULTIVADO EN REGÍMENES DE TENENCIA INDIRECTOS. FUENTE: INE, ENCUESTA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LAS EXPLOTACIONES AGRÍCOLAS.

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