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La comarca del Altiplano

Capítulo IV. La organización del territorio: las comarcas

La comarca que integra los municipios de Jumilla-Yecla se conoce como la del Altiplano por las características geomorfológicas de estas tierras. Está situada en el sector NE de la Región de Murcia y la unidad que presenta, tanto desde el punto de vista de la geografía física como de la humana, hace que su delimitación comarcal sea incontestable.

La comarca del Altiplano

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FOTO 1. SIERRA DEL CARCHE, RELIEVE INTEGRANTE DE LA PRIMERA ALINEACIÓN MONTAÑOSA, DE SUR A NORTE, QUE PRESENTA LA MAYOR ALTITUD DE LA COMARCA CON 1.372 METROS. FOTO MARÍA PALAO.

FOTO 1. SIERRA DEL CARCHE, RELIEVE INTEGRANTE DE LA PRIMERA ALINEACIÓN MONTAÑOSA, DE SUR A NORTE, QUE PRESENTA LA MAYOR ALTITUD DE LA COMARCA CON 1.372 METROS. FOTO MARÍA PALAO.

FOTO 2. SIERRA DEL BUEY (1.087 METROS), CON DIRECCIÓN SW-NE, FORMA PARTE DE LA SEGUNDA ALINEACIÓN (DE SUR A NORTE EN LA COMARCA) Y SE EXTIENDE ENTRE JUMILLA Y YECLA. FOTO MARÍA PALAO.

FOTO 2. SIERRA DEL BUEY (1.087 METROS), CON DIRECCIÓN SW-NE, FORMA PARTE DE LA SEGUNDA ALINEACIÓN (DE SUR A NORTE EN LA COMARCA) Y SE EXTIENDE ENTRE JUMILLA Y YECLA. FOTO MARÍA PALAO.

La tercera alineación la forman las sierras del Escabezado, Las Cabras (944 metros), Cingla (912 metros) Magdalena (1.029 m) y Cuchillo. Son pliegues muy sencillos afectados de fracturas transversales que separan las distintas sierras y originan corredores que siguen las carreteras, como la de Jumilla a Hellín por La Celia, y la de Jumilla a Yecla. Al norte de las sierras de las Cabras y la Fuente, se encuentran unos afloramientos jurásicos en Las Puntillas (784 metros), parte más elevada del anticlinal cuyo flanco norte es la sierra Pedrera. Más al NE aparece la sierra de los Gavilanes (994 metros), separada de las otras por fracturas que la rodean por todos sus lados.

Por encima de esta tercera alineación montañosa, son montes y colinas sobre la altiplanicie hasta entrar en contacto con los llanos meseteños. La mayor altitud de este sector septentrional de la comarca la representa Monte Arabí con 1.067 metros.

Los mares miocenos ocuparon las depresiones y valles corredores, tapi zándolos con sus sedimentos, sobre los que sobresaldrían, como hoy, las elevaciones con claro predominio de las calizas del Cretácico. Sobre estas calizas ha actuado la gelifracción, lo que explica los pedregales al pie de algunas vertientes, como en El Carche, como también formas kársticas incipientes como lapiaces, simas, cuevas, poljes, etc.

Adosados a las alineaciones montañosas, formadas sobre todo por calizas cretácicas, y sobre las margas miocenas, que sólo aparecen en su perficie en pequeños sectores, se han formado en el Cuaternario los amplios glacis o superficies inclinadas que desde el piedemonte llegan al fondo del valle corredor. Los glacis son la forma de relieve más típica y emblemática de la comarca, por su amplitud y buenas condiciones de aprovechamiento agrícola. Estos glacis, a diferencia de otras formaciones similares en áreas limítrofes como pueda ser la depresión de Cieza o la cuenca de Abanilla-Fortuna, no han sido afectados por la erosión regresiva más reciente, en función del nivel actual del mar, que aún no los ha alcanzado (FOTO 3).

Los paisajes de bad-lands no están muy desarrollados, por la escasa presencia de materiales margo-arcillosos y el hecho de que las precipitaciones no son muy importantes y sólo es porádicamente parte del agua caída llega al río Segura. Se puede considerar que la erosión fluvial actúa aquí en función de niveles de base locales, como son las cubetas endorreicas. Sólo la rambla de La Raja y la del Judío actúan erosionando desde el nivel de base del río Segura.

Los barrancos profundos encajados en los relieves calizos no son muy abundantes. En general toda la red hidrográfica se puede considerar estructural, dirigida por fisuras tectónicas para empezar a excavar las rocas calizas. A la salida de estos barrancos sobre los glacis, el cambio de pendiente ha propiciado la construcción de conos de deyección de dimensiones reducidas. En algún caso, las ramblas se han encajado en ellos, por un descenso del nivel de base actual.

Hay en la comarca un hecho original debido a la abundancia de materiales del Keuper, son los diapiros salinos. Éstos afloran aprovechando roturas o fallas y trastocan los sedimentos inmediatos e incluso formas estructurales. La solubilidad de estos materiales origina los karts salinos, que se traducen en simas, en pequeños cañones y en manantiales en la base de los afloramientos, unidos generalmente a las precipitaciones. El más interesante es el del cabezo de la Rosa de Jumilla (FOTO 4).

Entre el clima surestino y el meseteño

La circulación zonal del Oeste, a sotavento de la cual se encuentra la Región, modificada por los factores geográficos de altitud y lejanía de la influencia del mar o continentalidad, origina las características climáticas de la comarca del Altiplano.

A lo largo del año, las precipitaciones que recibe la comarca oscilan como media, entre 292 y 333 mm (Morales Gil, A., 1972), en el límite entre la España seca y la subdesértica. Son precipitaciones acuosas, pues la nieve aparece esporádicamente (algún día de invierno) y sobre todo en los mayores relieves, como las cumbres de El Carche, sierra de La Pila o El Puerto. La altitud también hace aumentar las precipitaciones, superando los 350 mm en El Carche e inmediaciones.

Las lluvias se concentran sobre todo en otoño, con octubre como mes más húmedo. Desde noviembre descienden para en los meses invernales registrar un mínimo secundario. De nuevo aparecen en primavera, máximo se cundario, para descender de forma importante desde junio y contemplar en julio el mínimo pluviométrico más acusado. Es la sequía veraniega característica del mundo mediterráneo. Pero si consideramos seco el mes con lluvias inferiores a 30 mm, como Köppen hace, Jumilla tiene ocho meses secos; sólo abril, mayo, septiembre y octubre se considerarían lluviosos. Yecla tendría seis meses secos y húmedos abril, mayo, junio, septiembre, octubre y diciembre.

En Jumilla sólo los meses de diciembre, enero, abril y octubre las precipitaciones superan al doble de la temperatura media mensual, y por tanto serían húmedos si se utiliza el criterio de Gaussen (FIGURA 1) . Para Yecla, son los meses de enero, febrero, abril, octubre y diciembre. En ambos casos, de mayo a septiembre se da una importante estación seca, como en el resto de la Región. El verano es muy seco, sobre todo hacia el sur, donde pueden darse precipitaciones de tipo tormentoso, con lluvias torrenciales rápidamente absorbidas, aunque en algún caso, como el 26 de julio de 1986 (se recogieron 140 mm en Jumilla), llegan a producir importantes escorrentías capaces de superar el umbral endorreico y ave nar al Segura. Estas tormentas se resuelven en ocasiones en granizadas de enormes consecuencias económicas al afectar a los cultivos.

El verano es muy seco, sobre todo hacia el sur, donde pueden darse precipitaciones de tipo tormentoso, con lluvias torrenciales rápidamente absorbidas.

FOTO 3. GLACIS QUE SE EXTIENDE DESDE PEÑAS BLANCAS (JUMILLA, AL NOROESTE DE LA COMARCA). ES UNA DE LAS FORMAS MÁS EXTENDIDAS Y DE GRAN IMPORTANCIA ECONÓMICA POR SU FÁCIL Y BUEN APROVECHAMIENTO DESDE EL PUNTO DE VISTA AGRÍCOLA. FOTO MARÍA PALAO.

FOTO 3. GLACIS QUE SE EXTIENDE DESDE PEÑAS BLANCAS (JUMILLA, AL NOROESTE DE LA COMARCA). ES UNA DE LAS FORMAS MÁS EXTENDIDAS Y DE GRAN IMPORTANCIA ECONÓMICA POR SU FÁCIL Y BUEN APROVECHAMIENTO DESDE EL PUNTO DE VISTA AGRÍCOLA. FOTO MARÍA PALAO.

FIGURA 1: CLIMOGRAMAS DE GAUSSEN. FUENTE: SÁNCHEZ SÁNCHEZ, J. (1980).

FIGURA    1: CLIMOGRAMAS DE GAUSSEN. FUENTE: SÁNCHEZ SÁNCHEZ, J. (1980).

La irregularidad interanual de las precipitaciones es acusada, registrán dose variaciones de más de cinco veces la registrada en un año seco, con repercusiones en la agricultura muy negativas. Morales Gil (1972) habla del año 1945 como el “año del hambre” en que Jumilla recibió 140 mm y Yecla sólo 112 mm. Esta irregularidad se extiende también a cómo caen esas precipitaciones en el año, pues puede ocurrir que con lluvias intensas, en un solo día, se recojan valores de un tercio de las precipitaciones anuales. También oscilaciones que van de 60 días de lluvia en un año a otros con sólo 20 días.

En cuanto a las temperaturas, es en ellas donde la continentalidad se deja sentir. Es significativo que en un municipio albaceteño, cercano a estos municipios, como es Fuente Álamo de Albacete, la continentalidad también se deja sentir en las precipitaciones, pues las del verano llegan a igualarse e incluso superar a las invernales, mientras que en la comarca se reparten como en el clima mediterráneo de la Región. Son pues, las temperaturas el elemento climático que nos habla de la continentalidad de estos territorios.

La temperatura media anual en Yecla es de 14,5ºC y en Jumilla de 15,8ºC por su menor altitud (485 frente a los 605 m de Yecla). La exposición de estas poblaciones repercute en los valores tan bajos que van a registrar; ningún relieve las abriga de los vientos del NW que llegan de la meseta. Morales Gil (1972) pone el ejemplo de Pinoso, que a 574 m de altitud tiene una temperatura media de 16,3ºC mayor que la de los municipios del Altiplano y, lo explica por el abrigo que las sierras del Carche y Salinas le proporcionan de estos vientos. Las temperaturas del Altiplano recuerdan más a las manchegas que a las del sureste. Así, la amplitud térmica rebasa los 18º casi para toda la comarca; oscila de la media del mes de julio de unos 25ºC, como media comarcal, a los 6ºC de media del mes de enero como más frío. Son valores similares a los de los municipios limítrofes de Albacete. Además, la media de 5,3ºC en Yecla es propia de un territorio con verdadero invierno, como ocurre en el Noroeste murciano, sector éste que registra temperaturas mínimas absolutas inferiores a las de esta co marca por su orientación hacia climas de montaña con mayor altitud y continentalidad. Ambos territorios son los que presentan mayor número de días de helada, que para el Altiplano va de 20 en el área más meridional a más de 30 al norte, con lo que representa para los aprovechamientos agrícolas.

La temperatura media anual en Yecla es de 14,5ºC y en Jumilla de 15,8ºC por su menor altitud (485 frente a los 605 metros de Yecla).

FOTO 4. DIAPIRO DE LA ROSA (JUMILLA). SUS DIMENSIONES Y SU COLOR ROSÁCEO LO HACE FÁCILMENTE IDENTIFICABLE. ESTA FORMACIÓN SALINA HA SIDO EXPLOTADA DESDE ANTIGUO Y EN ELLA SE DESARROLLA UN KARST SALINO. FOTO MARÍA PALAO.

FOTO 4. DIAPIRO DE LA ROSA (JUMILLA). SUS DIMENSIONES Y SU COLOR ROSÁCEO LO HACE FÁCILMENTE IDENTIFICABLE. ESTA FORMACIÓN SALINA HA SIDO EXPLOTADA DESDE ANTIGUO Y EN ELLA SE DESARROLLA UN KARST SALINO. FOTO MARÍA PALAO.

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