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Capítulo IV. La organización del territorio: las comarcas

Capítulo IV. La organización del territorio: las comarcas

Por vegas del Segura hay que entender el territorio drenado por el Segura y su red de afluentes, desde el nacimiento del río en Pontones (Sierra de Se gura) en la provincia de Jaén, hasta la desembocadura del mismo en Guardamar, en la vecina provincia de Alicante. Nos referiremos en este trabajo a su sector alto, es decir, desde Pontones (1.413 m sobre el nivel del mar) hasta el estrecho donde se ubica la presa o azud de La Contraparada (66 m sobre el nivel del mar), antes de su entrada en la Depresión Prelitoral, donde se extiende la Huerta de Murcia y recibe al Guadalentín.

Vegas del Segura

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FOTO 5. EL RÍO ATRAVESADO POR BARCAS DE FONDO PLANO AYUDADAS DE UN CABLE O MAROMA, COMO EN EL PARAJE DEL MENJÚ. FOTO A. ROMERO DÍAZ

FOTO 5. EL RÍO ATRAVESADO POR BARCAS DE FONDO PLANO AYUDADAS DE UN CABLE O MAROMA, COMO EN EL PARAJE DEL MENJÚ. FOTO A. ROMERO DÍAZ

FOTO 6.- ANTIGUA MAQUINARIA DEL MOTOR RESURRECCIÓN. FOTO J. Mª GÓMEZ ESPÍN.

FOTO 6.- ANTIGUA MAQUINARIA DEL MOTOR RESURRECCIÓN. FOTO J. Mª GÓMEZ ESPÍN.

La calidad de las frutas producidas en estas huertas, junto con las demandas de productos hortofrutícolas en fresco y transformados por los mercados europeos, hacen que se amplíen los espacios regados, inicialmente con aguas del Segura tras la puesta en funcionamiento de los grandes embalses como Fuensanta y Cenajo, pero también, y sobre todo, con el aprovechamiento de acuíferos profundos como el Ascoy-Sopalmo en los años sesenta, solicitud de concesiones de aguas para ampliaciones de riego del Segura (Grupos Sindicales de Colonización como el 1485 para completar el riego del Motor Resurrección) y la creación de empresas para explotar las aguas subterráneas (NEASA) y transformar amplios secanos en agronegocios en regadío.

El resultado es un paisaje cultural de huertas y campos regados donde sobresale la actividad humana. Las huertas tradicionales resultado de ese esfuerzo multisecular todavía conservan ese ambiente morisco precedente, con policultivo de frutales y cítricos combinados con pequeñas parcelas de hortalizas y tubérculos, en ocasiones destinada a la producción para el mercado local y donde aún subsisten palmeras, higueras, granados, nispo leros, etc. para el consumo familiar.

Las ruedas hidráulicas (algunas todavía funcionales) como las cinco de Abarán (Hoya de D. García, noria Grande y noria de la Carrahila en la margen izquierda, y las de Candelón y Ñorica en la margen derecha) son un modelo de la técnica aplicada a la construcción de estas huertas escalo nadas en las laderas del Valle del Segura, especialmente en el tramo denominado como “Valle de Ricote”.

Por otra parte, los campos regados, tanto en las partes más altas del valle (glacis) como fuera de él, en los antiguos secanos, son hoy modelos de la modernización de regadíos, donde el tamaño de las explotaciones permiten la mecanización de los mismos y donde la multitud de balsas construidas para la acumulación del agua y regulación del riego constituyen la máxima expresión de su huella en el paisaje, permitiendo el riego localizado aplicado a variedades de prunáceas de gran demanda en el mercado exterior, así como cítricos y, sobre todo, a variedades de uva de mesa en em parrado del tipo “apirenas” protegidas por mallas.

En estos campos regados se unen para el riego aguas elevadas del Segura, de acuíferos sobreexplotados, del trasvase Tajo-Segura y de depuración tras su tratamiento correspon diente. Hay, pues, una combinación de orígenes de agua y un enorme esfuerzo de modernización realizado por los regantes en convenio con la Administración regional y estatal (FOTO 7).

La producción de estos nuevos regadíos es la base de la mayor parte de las frutas y hortalizas que distribuyen las empresas de comercialización ubicadas en centros como Abarán y Archena, así como de los movimientos de población, y de la llamada a la inmigración extranjera para las campañas de recolección y manipulado hortofrutícola.

FOTO 7. NUEVOS REGADÍOS EN LOS CAMPOS DE LOS CORREDORES INTRAMONTANOS. FINCA EL ALJUNZAREJO CON AGUAS DEL ACUÍFERO ASCOY SOPALMO. FOTO J. M. GÓMEZ ESPÍN.

FOTO    7. NUEVOS REGADÍOS EN LOS CAMPOS DE LOS CORREDORES INTRAMONTANOS. FINCA EL ALJUNZAREJO CON AGUAS DEL ACUÍFERO ASCOY SOPALMO. FOTO J. M. GÓMEZ ESPÍN.

IMAGEN 1. NÚCLEO URBANO DE CIEZA, EMPLAZADO EN UN MEANDRO DEL RÍO SEGURA. OBSÉRVESE EL POBLAMIENTO ANTIGUO JUNTO AL RÍO Y EL MODERNO CON TRAZADO RECTILÍNEO. OBTENIDO DE LA IMAGEN DE QUICK BIRD, 2003.

IMAGEN 1. NÚCLEO URBANO DE CIEZA, EMPLAZADO EN UN MEANDRO DEL RÍO SEGURA. OBSÉRVESE EL POBLAMIENTO ANTIGUO JUNTO AL RÍO Y EL MODERNO CON TRAZADO RECTILÍNEO. OBTENIDO DE LA IMAGEN DE QUICK BIRD, 2003.

Asentamientos de población, agua e industrialización en la Vega Al ta del Segura

El río Segura constituye un eje de concentración de la población, no sólo para ocuparse en la construcción y aprovechamiento de las huertas, sino también para toda una serie de actividades relacionadas en parte con ellas. Prácticamente la totalidad de las cabeceras municipales están en el valle o en su proximidad (IMAGEN 1 Y 2) .

TABLA 2. PARTICIPACIÓN DE LOS DISTINTOS MUNICIPIOS EN LA COMARCA DE LA VEGA ALTA, SEGÚN SUPERFICIE Y POBLACIÓN (2005).

 

MUNICIPIOS

SUPERFICIE

KM 2

%

POBLACIÓN Nº HABITANTES

%

CIEZA

366,8

46,0

34.318

38,4

BLANCA

87,1

10,9

á073

6,8

RICOTE

87,5

11,0

1.583

1,8

ULEA

40,1

5,0

968

1,1

OJÓS

45,3

5,7

571

0,6

VILLANUEVA DEL RÍO SEGURA

13,2

1,7

1.803

2,0

CEUTÍ

10,2

1,3

8.670

9,7

LORQUÍ

15,8

2,0

á277

7,0

TOTAL VEGA ALTA

797,8

100,0

89.457

100,0

 

A menos de cinco kilómetros del eje del río se concentra más del 95% de la población comarcal, y respecto a las cabeceras de los catorce municipios de la Vega Alta del Segura en sentido amplio (incluidos los núcleos de Calas- parra, Molina de Segura, Las Torres de Cotillas y Alguazas), si en 1960 reunían el 63% de la población, en el año 2005 reúnen el 83%. De esta forma, desde el punto de vista humano, el valle ha sido y es un eje de concentración de la población (TABLA 2 Y FIGURA 3).

Desde el Tratado de Alcaraz (1243) para el sector del “Valle de Ricote” el principal hisn se localizaba en Ricote, con otros de menos importancia situados en Negra (Blanca) y en la Peña de Oxós (Ojós), el resto eran pequeñas alquerías como Faguaran (Abarán), Darrax o Aldarache, Oxós, Ulea y Asnete (Villa nueva del Río Segura), comunidades rurales con algún punto fortificado.

En Cieza, con Siyasa, una de las ciudades (madina) mejor conservadas del Mediterráneo Occidental, la población sería mucho mayor. El pacto entre Alfonso de Castilla (el que sería Rey Sabio) e Ibn Hud de Murcia es un compromiso de vasallaje, por lo que continúan los modos de explotación del terrazgo. A la muerte de Alfonso X el Sabio, Sancho IV dona el Valle de Ricote a la Orden de Santiago y se intentan dar cartas pueblas para la repoblación, como ocurre en Abarán en 1483. La situación poblacional más grave se producirá con la expulsión de los moriscos en 1613, ya que según el informe de Fray Juan de Pereda la población en el Valle de Ricote en 1612 era: en Abarán 574 moriscos y 5 cristia nos, en Blanca 672 moriscos y 3 cristia nos, en Ojós 269 moriscos y 3 cristianos, en Ricote 374 moriscos y 4 cristianos, en Ulea 244 moriscos y 1 cristiano, y sólo en Villanueva la proporción era mayor, con 372 moriscos y 65 cristianos.

La expulsión de los moriscos fue un fuerte golpe poblacional para el Valle de Ricote y la Vega Alta. Los que quedan y los que vienen se han de ocupar en las huertas, en los campos de secano, en el esparto y en el monte. Curiosamente, algunos términos municipales se alargan con objeto de tener tierras en estos tres modos de producción, una parte junto al río y otra en el monte, quedando el espacio entre ambos con predominio del secano y espartizales.

Junto a estos trabajos en las huertas y en talleres de esparto, existen profesiones muy extendidas como la arriería. Así, más del 70% de los vecinos “trajinantes” en Abarán se dedicaban a esta actividad, transportando los pro ductos de estas huertas hasta Madrid capital y otros lugares desde los que volvían cargados con otros productos típicos de allí. Esta actividad comercial fue base de lo que sería en el siglo XIX y sobre todo en el XX el desarrollo de los centros de comercialización horto frutícola, el engarce de esa simbiosis entre agricultura, industria y comercio.

En los siglos XVII, XVIII y XIX la incipiente industrialización basada en parte en el agua como fuente de energía, caso de molinos hidráulicos sobre las acequias como el Molino de Teodoro en Cieza o los de Las Pilas y Malicias en Abarán, e incluso fuera del valle aprovechando pequeños manantiales en las márgenes de las ramblas como el Molino de Cuesta Egea y el de Los Templados en la rambla de Benito.

 

 

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