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Arquitectura popular y calendario festivo

Capítulo V. Actividades socio culturales

Junto a la parcelación que hemos dispuesto desde el punto de vista cultural de lo que es solar murciano, y aunque lo hayamos hecho de una manera más o menos ajustada a lo que podemos comprender como diferentes espacios que en ellos mismos observan una cierta homogeneidad cultural, debemos pasar a ver lo que es la piedra angular sobre la que se establecen las relaciones inmediatas de los seres humanos con la tierra, como es la casa, una realidad que asi mismo debemos tenerla como parte integradora de lo que es su paisaje.

Arquitectura popular y calendario festivo

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FOTO 16. MIÉRCOLES SANTO. LOS COLORAOS EN LA CALLE. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 16. MIÉRCOLES SANTO. LOS COLORAOS EN LA CALLE. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 17. SAN PEDRO SALE DEL ARSENAL. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 17. SAN PEDRO SALE DEL ARSENAL. FOTO F. FLORES ARROYUELO

Pero en verdad, la fiesta se inició en el momento en que se creó el calendario, el establecimiento de un orden temporal dispuesto en concordancia con ciertos fenómenos astronómicos, de aparición puntual, lo que, desde su primer momento, condujo a que el tiempo quedase fijado para un período de trabajo y obligaciones y otro de descanso y, si queremos, de esparcimiento y fiesta.

Con ello se encontró la ocasión de que aquel tiempo extraordinario, verdadero paréntesis abierto en otro de mayores proporciones, en ocasio- nes, pasase a ser admitido por un mandato divino en las religiones monoteístas, como vemos en el pri- mer libro de La Biblia ( Gén ,II, 4), lo que condujo, a que fuera santifi- cado, o en las politeístas, como en las griega o romana, que lo protagonizaron diferentes divinidades.

Para salvarse de la amenaza de la caída en el olvido, se hicieron conmemoraciones de los sucesos tenidos por sobresalientes, siguiendo la pauta de que debían servir de ejemplo, con lo que no se tardó en considerarlos como proyección de lo que una sociedad había llegado a ser, y como tal debía ser representada.

Por tanto, muy pronto, la fiesta adquirió un valor que en sí es plenamente metafórico de lo que es la propia vida en la naturaleza humana con su nacimiento y su final. De este modo obtuvo un valor recóndito que se proyectaba en la difusión y fecundidad, manifestada en todo instante, y con ello la fiesta vino a ser un ritual que forzaba a la manifestación de vida en su flujo, y por ello que nos arrastra y lleva, lo que hizo que pronto se manifestase de mil maneras diferentes ya en la misma antigüedad.

Con todo ello se hizo la distinción de un tiempo propio del trabajo y de lo que debía ser un tiempo propio de fiesta. En consecuencia, ésta, vino a ser un acto social, colectivo, por el que los que en ella participaban, vinieron a emplazarse en los lindes de un horizonte temporal próximo y posible para, terminado el plazo, poder alcanzar un final que, a su vez, había de ser considerado como el inicio de un tiempo nuevo, en el que ya la realidad de la vida pudiera proseguir su incierta y misteriosa andadura.

FOTO 18. MAÑANA DE VIERNES SANTO. LOS SALZILLOS ANTE LA CATEDRAL. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 18. MAÑANA DE VIERNES SANTO. LOS SALZILLOS ANTE LA CATEDRAL. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 19. ROMERÍA DE LA SANTA CRUZ A MOHOYA (ABANILLA). FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 19. ROMERÍA DE LA SANTA CRUZ A MOHOYA (ABANILLA). FOTO F. FLORES ARROYUELO

 

En muchos pueblos, mientras anuncia su paso el Tío de la Pita, corre sus calles el Inocente que, disfrazado con ropas viejas y la cara pintada, persigue a muchachas y muchachos entre saltos y voces con un palo del que cuelga una vejiga hinchada o una pelota de trapo.

FOTO 20. DÍAS DE CARNAVAL EN LOS QUE EL MUNDO SE VUELVE DEL REVÉS. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 21. LOS TAMBORES DE MORATALLA Y MULA. FOTO F. FLORES ARROYUELO

La fiesta pues, como podemos admitir, implica siempre un alto en el camino desde el que, sin aparente peligro de ser convertido en estatua de sal, se puede volver la cabeza, y sobre unos símbolos, y en una fabulación y hasta una ensoñación feliz para, sobre un encuentro renovado, poder recuperar un mundo que quedó olvidado, perdido. Al participar de él, aceptamos que tornamos a figurar en lo que fuimos, en lo que sentimos que alguna vez hemos sido para, como en un juego, encontrar las imágenes desprendidas de ese pretérito que ahora, desde una indefinición que nunca alcanza a perder su sentido original, recuperarlas como algo que nos pertenece.

Y junto a ello, toda fiesta está siempre caracterizada por un formalismo ritual que la hace única y un tanto indefinida por pertenecer a un tiempo que difiere del que alimenta la vida.

Por otro lado, la palabra fiesta es una realidad mágica en la que concurre una raíz indoeuropea que dice de un tiempo extraordinario, de un tiempo feriado, lo que ha hecho que en la cultura occidental la fiesta por excelencia sea la Navidad o nacimiento de Jesús, y que esté situada en el calendario en el comienzo de la luz astronómica que da paso a un tiempo nuevo que se inicia en el mismo, momento que en Roma fue considerado el de Natalis solis invicti, y que, con el triunfo del cristianismo, ella viniese a sustituir a otras que sobresalían por su anarquía y desorden y que pasaron a quedar relegadas, como espita liberadora que era, a los tres días anteriores a la cuaresma recibien- do el nombre de carnaval o vale la carne en su más amplio sentido.

Después, a lo largo del año, junto a los domingos o prima feria, días del Señor y del descanso, se pasó a dedicar otras muchas a los santos protectores o patrones de cada lugar, procurando que cayesen en momentos de recogida de cosecha o de efemérides que debían ser recordadas.

Por todo ello, al referirnos a las fiestas de la Región de Murcia, debemos comenzar con las propias de la Navidad, y en ellas la Nochebuena, que es fiesta familiar que ha ido acompañada de la misa de Gallo , en la que, junto a la inauguración de los belenes , no faltan los cantos y villancicos propios del momento, y que se completa cuando por los carriles de la huerta y muchos lugares salen las cuadrillas de animeros para visitar a los vecinos y cantarles los aguinaldos .

En el día 6 de enero, en las pedanías huertanas de Patiño, de Churra, o en lugares como El Berro, Canteras-Cartagena, La Majada-Mazarrón..., se hacen representaciones del Auto de Navidad y donde el escenario es la huerta o alguno de los parajes vecinos en los que una niña que hace de ángel guía a los Reyes Magos hasta el palacio de Herodes... junto a cuadros costumbristas.

Asimismo, en numerosos caseríos de Puerto Lumbreras, Coy, Abanilla, Lorca... se celebran concurridos bailes de pujas , que en algunos lugares se cierran con pequeños fuegos artificiales.

Ese mismo día, en muchos pue- blos, mientras anuncia su paso el Tío de la Pita, corren sus calles El Inocente que, disfrazado con ropas viejas y la cara pintada, persigue a muchachas y muchachos entre saltos y voces con un palo del que cuelga una vejiga hinchada o una pelota de trapo, y en otros, como en Cañada de la Cruz (Moratalla), lo hace un personaje semejante que recibe el nombre de El Cascaborras. Por la noche, en algu- nos caseríos, se hacen bailes de inocentes en medio de bromas.

En Balsicas (Mazarrón) se celebra la fiesta del Rebuzno , dentro de la tradición burlesca europea de las dichas de locos.

En pueblos como Abarán, el seis de enero, Día del Niño, en ceremonia en que participan todos sus vecinos varias imágenes del Niño Jesús, rica- mente vestidas con hato de cristianar, son llevadas a todas las casas del pueblo, y hasta muchos de los caseríos de la huerta en medio de la alegría y la sucesión de invitaciones a dulces de Pascua y mistela.

En la Ribera de Molina, en el día de la Virgen del Amor Hermoso, en abril, tenemos una fiesta semejante llamada Fiesta del Huevo, que se corresponde con el hecho de que, en cada una de las casas visitadas, se hace entrega al mayordomo de un huevo para hacer frente a los gastos de la parroquia.

La fiesta más importante del invier- no es el carnaval o la fiesta del mundo al revés, en la que no faltan máscaras y bromas de todo calibre. Aunque, en la actualidad, sirve para desfiles de comparsas de disfraces, como en Águi- las, Cabezo de Torres, Cartagena..., y numerosas verbenas. En algunas que- dan reminiscencias antiguas, como la Musona en Águilas, o Los Cherros en Zeneta (pedanía de Murcia).

Durante el invierno, son muy ce- lebradas las fiestas de San Blas, santo milagrero y sanador de los males de la garganta, que encontramos en el barrio de Santa Eulalia en Murcia, con imposición de velas, y en muchos de los pueblos de la Región, como en Yecla, con los roscos muy adornados llevados por los niños.

Otras fiestas muy populares son las de San Antón, con la bendición de los animales, y la rifa de un cerdo que se realiza en muchos pueblos, así como la fiesta de la Candelaria, con la rifa de tortadas..., la de San Fulgencio, la de San José, día que en la huerta se celebra con desayuno obligado de buñuelos.

FOTO 23. EL BANDO DE LA HUERTA (MURCIA). FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 24. CARRERAS DE CINTAS EN LOS PUEBLOS DEL CAMPO DE CARTAGENA. FOTO F. FLORES ARROYUELO

 

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