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Arquitectura popular y calendario festivo

Capítulo V. Actividades socio culturales

Junto a la parcelación que hemos dispuesto desde el punto de vista cultural de lo que es solar murciano, y aunque lo hayamos hecho de una manera más o menos ajustada a lo que podemos comprender como diferentes espacios que en ellos mismos observan una cierta homogeneidad cultural, debemos pasar a ver lo que es la piedra angular sobre la que se establecen las relaciones inmediatas de los seres humanos con la tierra, como es la casa, una realidad que asi mismo debemos tenerla como parte integradora de lo que es su paisaje.

Arquitectura popular y calendario festivo

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Las fiestas patronales en los medios rurales, en su mayor parte dan comienzo en abril y mayo, siendo en buena parte romerías a ermitas en que se veneran a santos patrones y a la Virgen.

FOTO 25. LA PÓLVORA SUENA EN YECLA EN HONOR DE LA PURÍSIMA. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 25. LA PÓLVORA SUENA EN YECLA EN HONOR DE LA PURÍSIMA. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 26. FIESTA DE MOROS Y CRISTIANOS EN MURCIA, CARAVACA, SANTOMERA, MAZARRÓN... FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 26. FIESTA DE MOROS Y CRISTIANOS EN MURCIA, CARAVACA, SANTOMERA, MAZARRÓN... FOTO F. FLORES ARROYUELO

En las largas noches del invierno, sobre todo en las de los sábados y domingos, en muchos caseríos de los campos de Mazarrón, Lorca, Águilas, Copa de Bullas, Cuevas de Reillo..., se hacía y hacen reuniones de vecinos para que se conozcan los jóvenes y sus familias.

En la huerta de Murcia, fueron famosos los bailes de candil en los que nunca faltaba una mano anónima que mataba la luz con la consiguiente con- fusión y enredo. En tiempos pasados, en estas reuniones se hacían pequeñas representaciones teatrales llamados pasos de cuadra, en los que se solían parodiar situaciones vividas por algunos de los vecinos. Y, unidos a estos festejos de carácter íntimo no ha faltado esta tradición fue ha llegado hasta nuestros días, en cafés y casinos, veladas trove- ras, sobre todo en La Unión y muchos lugares del Campo de Cartagena y Mazarrón, así como en algunos de la huerta de Murcia...

Romerías

Por lo que se refiere a las fiestas patronales en los medios rurales, tenemos que, en su mayor parte comienzan en abril y mayo. En buena parte consisten en romerías a ermitas en que se veneran a santos patrones y a la Virgen en sus diferentes advocaciones, como la de la Virgen del Calvario a la ermita del cerro de San Juan (Cartagena), con la que, en cierto modo, se da apertura a los actos y procesiones de la Semana Santa, otras son la de Santa Eulalia, en Totana, a la ermita de la Santa ; la de Ntra. Sra. de la Esperanza en Calasparra, la de San Roque en Blanca, la de la Virgen de la Encarnación en Caravaca, la de Santa Ana o de la abuelica en Jumilla, la de la Virgen de las Maravillas en Cehegín, la del Santo Niño del Balate en Mula, las de la Virgen de la Rogativa y la del Cristo Aparecido, en Moratalla, en la que no falta una gran porfía entre las mujeres por llevar un trecho las andas del trono. En La Ribera, la proce- sión es de barcas por el Mar Menor, la de la Santa Cruz, en Abanilla, a la ermita de Mahoya...

Posiblemente la más multitudinaria sea la de la Virgen de la Fuensanta de Murcia en septiembre. Una romería celebrada hasta los primeros años del XX, fue la de San Cayetano que se festejaba en Monteagudo.

En muchas de ellas no faltan las explosiones de pólvora en el camino, como la de la Santa Cruz a la ermita de Mahoya desde Abanilla, o en la del Esparragal (Lorca) en la que además resuenan los sones ululantes de las caracolas.

Durante la Semana Santa se celebran procesiones en todos los pueblos y ciudades, y hasta en algunas de sus pedanías, teniendo gran fama las de Cartagena y Murcia, donde su imagi- nería es debida a artistas como Fran- cisco Salzillo, Roque López, Nicolás de Bussy, José Capuz Mamano, Juan Gonzáles Moreno...

Asimismo, en algunos pueblos continúa haciéndose representaciones del Auto de la Pasión de Jesús, que reciben nombres como El Prendimiento en Archena, La calle de la Amargura en Ceutí, El lavatorio de Pilatos en La Unión, la Pasión en Albudeite... En algunos momentos, para acompañar a dichas representaciones, se hicieron también escenas bíblicas, como en Caravaca, con La prisión de los cinco reyes, La venta de José, El sacrificio de Abrahán, Moisés en el Sinaí..., y en Lorca, que dieron lugar a que se integrasen en las procesiones o desfiles bíblico-pasionales, con gran riqueza de mantos bordados y exhibición de doma de caballos.

En Mula y Moratalla, como remedo de la protesta de ciertos estamentos de la población por la imposición gubernativa de guardar silencio durante los días de Jueves Santo y Viernes Santo, durante el siglo XIX, se organizaron enormes tamboradas que se han multiplicado en nuestros días, y hasta han pasado a ser tenidas por las fiestas más representativas de dichos pueblos.

El domingo de Resurrección, durante siglos, en Cartagena y Lorca (donde se le fusilaba), existió la costumbre festiva de llevar a cabo la Quema de Judas, ritual por el que se destrozaba un muñeco o pelele de unos dos metros para pasar a quemar sus despojos. Dicho personaje representaba todas las desgracias pasadas durante el último año y las que se tenían como amenaza del siguiente, por lo que, con su apaleamiento primero y su desaparición por el fuego después se llevaba a cabo una operación de purificación y prevención. En la actualidad, se celebra en Albudeite, donde el Judas es expuesto en la plaza de la iglesia en medio de una gran enramada para que pueda ser conocido por los vecinos y, si viene a cuento, hasta insultado.

Después sigue la procesión del En- cuentro, que es presidida por los Alcal- des de Ramos, para terminar con la concurrencia ante la parroquia, después de procesionar cada una de las imágenes por distintas calles del pueblo, y con ello la Virgen viene a saber por San Juan que su hijo ha resucitado lo que reconoce haciendo varios saludos ante él en medio de los aplausos y los sones del himno nacional.

Otras fiestas de peleles se hacen en Alhama donde, con muñecos, se componen escenas que sirven para airear una crítica social o de determinadas personas del pueblo. También se hace una fiesta semejante, aunque menor en importancia, en Abanilla, y en su pedanía de El Cantón. Desde el punto de vista religioso es muy celebrada la fiesta del Corpus o de la Entrada de Cristo en las ciudades y pueblos, re- vistiendo especial importancia en Murcia.

FOTO 28. EL AUTO DE LOS REYES SE CELEBRA EN CHURRA, EN EL BERRO... FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 28. EL AUTO DE LOS REYES SE CELEBRA EN CHURRA, EN EL BERRO... FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 27. LOS TOROS SE CORREN EN BLANCA, MORATALLA FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 27. LOS TOROS SE CORREN EN BLANCA, MORATALLA FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO    29. ENTIERRO DE LA SARDINA. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 30. LA CARRERA DE LOS CABALLOS DEL VINO (CARAVACA). FOTO F. FLORES ARROYUELO

Durante el mes de junio se celebraba en Murcia, en la pedanía de Zarandona, la de San Félix de Cantalicio que, junto con Santa Rita de Casia, fueron los patrones del gremio de la seda, de notable importancia en la huerta y ciudad de Murcia. En ella nunca faltaron concursos de bolos huertanos, bailes, campanas de auroros y fuegos artificiales..., alcanzando notable importancia la ceremonia de la Caridad , en la que se repartía pan a los pobres por los miembros del gremio y de su cofradía. A media tarde, se hacía una cabalgata, un tanto carnavalesca en la que se remedaba y ridiculizaba a los murcianos de la ciudad.

En la noche de San Juan, el 24 de junio, en muchos pueblos de la Región de Murcia se salía al campo a humedecer el cuerpo con el rocío por ser el propio de la noche mágica por excelencia, la más corta del año. Asi- mismo, se consideraba que era el momento en que se debían llevar a cabo diversas ceremonias adivinatorias, relacionadas con los oficios del posible novio, si el porvenir iba a ser halagüeño o por el contrario había que tomar alguna precaución, si el hijo iba a volver sano del servicio militar.

Al mismo tiempo, en dicha noche, nunca faltó la verbena ni la gran hoguera a la que se arrojaban los trastos inútiles y caducos. Hoy goza de fama la hoguera que se levanta en La Copa de Bullas. En el siglo XIX, en la parroquia de San Juan de Murcia, durante la tarde, se corría por las calles del barrio un toro ensogado.

Junto al carnaval, debemos reseñar en la Región de Murcia algunas fiestas mayores, como la de Los caballos del vino en Caravaca, que están integradas en las de la Santa Cruz, en mayo. De alto contenido religioso, viene a ser una representación de un hecho histórico sucedido en los días medievales, días de constantes escaramuzas en Caravaca por ser tierra fronteriza con el reino nazarita de Granada.

En dicha fiesta, en la cuesta que lleva al castillo, se celebra una carrera de caballos enjaezados que llevan varios pellejos de vino. También hay exhibición de caballos, y fiestas de Moros y Cristianos.

Con una estructura de bandos en- frentados, se celebra en Cartagena la fiesta de Romanos y Cartagineses en la que se cumplen paso a paso, sobre representaciones teatrales, entradas militares, regatas..., los diferentes epi- sodios históricos de la ciudad en la antigüedad.

En el primer día, los romanos parten del arsenal, mientras los cartagineses lo hacen del gobierno militar para ir a confluir en la explanada, que se abre ante el Ayuntamiento donde se dice el pregón y cumple con la presentación de los personajes que intervienen en la fundación de Kart-Hadasth, la aper- tura del senado, las bodas de Himilce y Aníbal.

Todo, por unos días, vuelve a ser lo que fue . Y, junto a lo que es teatro, no faltan verbenas a la usanza de los tiempos del imperio romano y otras fiestas y competiciones deportivas.

También, en Fortuna, sobre un base igualmente histórica, se conmemora la presencia de los romanos en enfrenta- miento a los íberos. Otros lugares en los que se celebran fiestas de moros y cristianos son Santomera, Murcia, Abanilla, Jumilla, Bolnuevo (Mazarrón).

También debemos reseñar que, en algunos pueblos, como Calasparra, Blanca y Moratalla, siguiendo una tradición de siglos, se corren toros por sus calles.

Fiestas de primavera

En primavera, en Murcia, en los días siguientes a Semana Santa, se celebran las fiestas de El Bando de la Huerta, cabalgata que se inició como una fiesta carnavalesca de los huertanos, en la que nombraban un alcalde pedáneo que acudía a la ciudad para echar bandos burlones y al que acom- pañaban con sus mejores galas y repartiendo frutos de sus tierras pero, poco a poco, durante el siglo XX, ha pasado a ser una muestra que permite que se tienda una mirada nostálgica sobre un pasado en el que la huerta aparece como un lejano paraíso per- dido.

El Bando de la Huerta es una cabalgata en la que se argumenta un gran cuadro costumbrista sobre numerosas carrozas. En ellas se muestran las distintas faenas que eran propias de los huertanos -la siega, el esperfollo, la matanza del cerdo, entre otras- y, junto a ello, no faltan bailes y música populares, desfiles de carruajes, personajes típicos...

Y, tan pronto terminan los sones del bando, irrumpe en las calles de Murcia El Entierro de la Sardina, fiesta que comenzó en 1852, cuando unos estudiantes la trajeron de Madrid donde era una cabalgata que ponía el broche final al carnaval como lo mostraron escritores costumbristas como Antonio Flores, Mesoneros Romanos...

En sus primeros años, el cortejo jocoso y jaranero que acompañaba a doña Sardina discurrió por el barrio de San Antolín pero, poco después, por su aceptación, se amplió su re- corrido para llegar, en 1877, hasta las calles del centro y hasta ser orga- nizado por una comisión que tenía su sede en el casino y que, como primera medida, dictó que la cabal- gata fuese en honor de los dioses del Olimpo y que en ella no faltase nunca ni el fuego ni el humo, así como la música, aparte de que se repartiesen regalos de pequeños ju- guetes.

Hoy, el Entierro de la Sardina ha adquirido unas proporciones conside- rables que han hecho que se la tenga por la fiesta de la Región murciana.

En la noche de San Juan, el 24 de junio, en muchos pueblos de la Región de Murcia se salía al campo a humedecer el cuerpo con el rocío por ser el propio de la noche mágica por excelencia, la más corta del año.

FOTO 31. EL OTRO LADO DE LAS CARROZAS EN LA NOCHE DEL ENTIERRO DE LA SARDINA. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 32. YA FALTA POCO PARA QUE SE QUEME EL JUDAS (ALBUDEITE). FOTO F. FLORES ARROYUELO

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