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Cuenca de Mula

Capítulo IV. La organización del territorio: las comarcas

La comarca de la Cuenca de Mula se localiza en el Centro Geográfico de la Región de Murcia que atra viesan la autopista del Noroeste y las carreteras autonómicas C-415 y C-3315 (FOTO 1) . Tiene una extensión de 727 km 2 (6,5% del territorio regional) y está integrada por 4 municipios: Albudeite, Campos del Río, Mula y Pliego (MAPA 1).

Cuenca de Mula

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FOTO 4. RELIEVES EN CUESTA AL SUR DE ALBUDEITE. FOTO J. C. JIMÉNEZ SÁNCHEZ.

FOTO    4. RELIEVES EN CUESTA AL SUR DE ALBUDEITE. FOTO J. C. JIMÉNEZ SÁNCHEZ.

FOTO 5. CORREDOR VERDE DEL RÍO MULA ENTRE LAS MARGAS ABARRANCADAS. FOTO. A. ROMERO DÍAZ.

FOTO    5. CORREDOR VERDE DEL RÍO MULA ENTRE LAS MARGAS ABARRANCADAS. FOTO. A. ROMERO DÍAZ.

Clima

Los rasgos climáticos actuales de la comarca son áridos o semiáridos, y están condicionados por la compartimentación de un relieve que introduce factores locales diferenciados de altitud, exposición y orientación. Son aspectos a destacar su alta termicidad media, precipitaciones escasas e irregulares (FIGURA 1), fuerte evaporación y un déficit hídrico elevado.

Localmente, la disposición del relieve da lugar a diferentes microclimas. Los valles centrales y las llanuras del Noroeste son proclives a calentamientos adiabáticos, inversiones térmicas y mínimos pluviométricos, mientras que en los sectores serranos circundantes se gestan fenómenos totalmente contrarios. Por efecto de su mayor altitud, las tierras occidentales tienen inviernos más fríos y son proclives a nevadas (FOTO 6) , mientras que las orientales, más bajas, no sufren tanto los rigores invernales. En líneas generales, las temperaturas presentan valores medios anuales entre 16º y 18ºC, siendo enero el mes más frío y agosto el más caluroso (FIGURA 2) . Las máximas absolutas estivales, del orden de los 44°C, y el número de días en que se rebasan los 30°C (más de 100) resecan los suelos y cuartean las frágiles margas del fondo de la cuenca. Los meses libres de heladas, 6 como promedio desde mayo a noviembre, aumentan de Oeste a Este y de Norte a Sur. Las amplitudes térmicas anuales oscilan entre 19,7ºC (embalse de La Cierva) y 20ºC (Pliego).

Los fuertes vientos de poniente suelen provocar máximas termométricas acompañadas de gran sequedad y calor sofocante, condiciones que favorecen en verano los incendios forestales (desde el 2000 al 2004 se han registrado 55 incendios que de vastaron 23,96 has). Las altas temperaturas medias anuales propician una humedad absoluta baja, aunque la humedad relativa aumenta durante el invierno. Las nieblas de radiación son frecuentes y persistentes en el fondo de la cuenca, pero no pasan de neblinas en el resto de la comarca.

Por efecto de su mayor altitud, las tierras occidentales tienen inviernos más fríos y son proclives a nevadas, mientras que las orientales, más bajas, no sufren tanto los rigores invernales.

FIGURA. 1 EVOLUCIÓN INTERANUAL DE LAS PRECIPITACIONES. EMBALSE DE LA CIERVA. MULA. FTE: INSTITUTO NACIONAL DE METEOROLOGÍA. C. T. MURCIA

FIGURA. 1 EVOLUCIÓN INTERANUAL DE LAS PRECIPITACIONES. EMBALSE DE LA CIERVA. MULA. FTE: INSTITUTO NACIONAL DE METEOROLOGÍA. C. T. MURCIA

FOTO 6. LLANOS DEL ARDAL NEVADOS. FOTO F. BELMONTE SERRATO.

FOTO 6. LLANOS DEL ARDAL NEVADOS. FOTO F. BELMONTE SERRATO.

Por tratarse de una cuenca casi cerrada, situada a sotavento de la cir culación zonal del Oeste y al abrigo de las cordilleras béticas, las precipitaciones son escasas y casi siempre ligadas a chubascos de gran intensidad horaria. Desde las cabeceras de los ríos Mula y Pliego hasta el sector oriental, las precipitaciones anuales disminuyen de los 350 a los 280 mm, sin embargo, muestran una gran irregularidad interanual (FIGURA 1) , pudien do no rebasar los 59,5 mm, caso del año 1978, o alcanzar los 645,5 mm, caso de 1989. La torrencialidad es otro rasgo común de las precipitaciones que se asocia a fenómenos de "gota fría", o situaciones convec tivas a escala media, especialmente a principios del otoño cuando capas de aire frío penetran desde la tro posfera, quedan aisladas dentro de una masa de aire más cálido o de niveles más superficiales y generan convecciones violentas que, alimentadas por la humedad y alta temperatura del Mediterráneo, ocasionan precipitaciones muy puntuales, intensas y violentas, a menudo superiores a los 200 mm.

Este fenómeno acaeció en los días 4 y 5 de noviembre de 1987 que registraron más de 250 mm. Las rápidas escorrentías se concentran y excavan los suelos margosas, de jando en el paisaje la impronta de multitud de barranqueras separadas por agudos y abruptos interfluvios.

Las lluvias escasas, su irregular distribución en tiempo y espacio, y el alto potencial evaporante de la atmósfera dan como resultado una evaporación real media de 1.465 mm (periodo 1989-1992 en Mula) (Sánchez Toribio, 1993). El balance hídrico negativo, las escasas lluvias caídas en los últimos años y la ne cesidad de satisfacer las altas deman das hídricas existentes acaban generando una sequía que ya no es sólo estructural, sino también hidrológica, edáfica y agrícola.

FIGURA 2. CLIMOGRAMA DE GAUSSEN. ESTACIÓN PARQUE DE BOMBEROS. MULA (1998-2005). FTE: INSTITUTO NACIONAL DE METEOROLOGÍA. C. T. MURCIA

FIGURA 2. CLIMOGRAMA DE GAUSSEN. ESTACIÓN PARQUE DE BOMBEROS. MULA (1998-2005). FTE: INSTITUTO NACIONAL DE METEOROLOGÍA. C. T. MURCIA

El balance hídrico negativo, las escasas lluvias caídas en los últimos años y la necesidad de satisfacer las altas demandas hídricas existentes acaban generando una sequía que ya no es sólo estructural, sino también hidrológica, edáfica y agrícola.

Suelos y vegetación

Dependiendo del grado de consolidación de los materiales y del tipo de facies litológica, conforme a la clasificación FAO-UNESCO, 1974 (Alias Pérez et al., 1992) los suelos con menor aprovechamiento y capacidad agrológica, son los litosoles, poco desarrollados y escasamente profundos que aparecen en la mayoría de las sierras que bordean la cuenca. Xero soles cálcicos o petrocálcicos con capacidad variable de uso, se localizan sobre los piedemontes serranos o sobre niveles de glacis, estén o no encostrados. Sobre margas o yesos, en cotas más bajas del centro de la cuenca, se encuentran xerosoles margálicos o gípsicos, y en los valles interiores, sobre aluviones recientes, se desarrollan fluvisoles calcáricos, altamente productivos con riego. El intenso y continuado aprovechamiento agrícola y ganadero del territorio, ha hecho desaparecer la cubierta vegetal típicamente mediterránea. En la actualidad, restan pocas formaciones primarias bien estructuradas y predominan el monte bajo y los matorrales como estados de degradación del bosque que antaño cubría buena parte del territorio. Los rasgos áridos dominantes están patentes en un manto vegetal, ralo, xerófilo y termófilo que apenas recubre el suelo excepto en las zonas altas de la comarca, desta cando la ladera septentrional de Sierra Espuña (FOTO 7) que, tras una intensa restauración hidrológica-forestal, aparece recubierta por pino carrasco al que acompaña matorral de lentisco, romero y tomillo. Localmente aparecen rodales de quejigo, sabina mora o madroño, y en áreas rocosas de mayor altitud, cobran entidad el espino negro y los piornales. En las umbrías, con mayor precipitación y temperaturas entre 17 y 13ºC, es común encontrar bosques de carrasca y chaparrales o sotobosque de encinar más continen tal. En zonas soleadas y poco degra dadas, abundan los espartales y, en un estadio diferente, los albardinales sobre margas. En los fondos de rambla y áreas salinas, enraízan los tarayales y diferentes especies halófilas.

A medida que se avanza en dirección Norte y Suroeste, la vegetación va formando un tapiz más continuo de especies perennes o estacionalmente verdes que contrasta con los “secarrales” amarillentos del Este. El elemento vegetal va definiendo progresivamente un paisaje más frondoso y verde, sobre todo en las umbrías de Pedro Ponce, Cambrón (FOTO 8) y La Selva, donde, además de pinos de repoblación, resisten bosquetes de arces junto a pinos rodenos centena rios y especies asociadas.

FOTO 8. LADERAS ORIENTALES FORESTADAS DE LAS SIERRAS DE LA SELVA, PEDRO PONCE Y CAMBRÓN. FOTO M. A. SÁNCHEZ SÁNCHEZ.

FOTO 8. LADERAS ORIENTALES FORESTADAS DE LAS SIERRAS DE LA SELVA, PEDRO PONCE Y CAMBRÓN. FOTO M. A. SÁNCHEZ SÁNCHEZ.

FOTO 7. UMBRÍA DE SIERRA ESPUÑA, Y EN PRIMER PLANO CULTIVOS DE ALMENDRO. FOTO F. BELMONTE SERRATO.

FOTO 7. UMBRÍA DE SIERRA ESPUÑA, Y EN PRIMER PLANO CULTIVOS DE ALMENDRO. FOTO F. BELMONTE SERRATO.

 

 

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