Estás en : El medio natural > Los suelos                        Mostrar menu
Los suelos

Capítulo II. El medio natural

El suelo es la fina capa de materiales sueltos y transformados que recubre la parte más superficial de la corteza terrestre, en la que se asienta la vida de los organismos de nuestro planeta. Científicamente, el suelo es un ente natural tridimensional, organizado e independiente, con unos constituyentes, propiedades y génesis que son el resultado de la acción de una serie de factores activos (clima, organismos, relieve y tiempo) sobre un material pasivo (roca madre o material original). Por tanto, el suelo resulta de la progresiva alteración física y química de los materiales litológicos, bajo la influencia de factores biológicos y ambientales, y está caracterizado por un dinamismo permanente y un desarrollo peculiar a lo largo del tiempo.

Los suelos

Página 2 de 5

1 2 3 4 5
FIGURA 3. HORIZONTE A MÓLLICO EN KASTANOZEM CÁLCICO. SIERRA DE LA CRESTA DEL GALLO. MURCIA.

FIGURA 3. HORIZONTE A MÓLLICO EN KASTANOZEM CÁLCICO. SIERRA DE LA CRESTA DEL GALLO. MURCIA.

FIGURA 4. HORIZONTE A ÓCRICO EN REGOSOL CALCÁRICO. SIERRA DEL ORO. CIEZA.

FIGURA 4. HORIZONTE A ÓCRICO EN REGOSOL CALCÁRICO. SIERRA DEL ORO. CIEZA.

FIGURA 5. HORIZONTE CÁLCICO EN CALCISOL LÚVICO. PARAJE DE LAS BALSICAS. MAZARRÓN.

FIGURA 5. HORIZONTE CÁLCICO EN CALCISOL LÚVICO. PARAJE DE LAS BALSICAS. MAZARRÓN.

FIGURA 6. HORIZONTE PETROCÁLCICO EN CALCISOL PÉTRICO. NORTE DE YECLA.

FIGURA 6. HORIZONTE PETROCÁLCICO EN CALCISOL PÉTRICO. NORTE DE YECLA.

Los agentes principales que producen la alteración química de las rocas son: el agua, que ejerce su triple acción disolvente, hidratante e hidrolizante, la temperatura, puesto que un incremento produce un aumento de la velocidad de las reacciones químicas, y las sustancias orgánicas que se liberan en el suelo al descomponerse los restos vegetales por sus efectos de disolución y corrosión.

En condiciones naturales, la vegetación aporta restos orgánicos al suelo tanto en superficie como en profundidad, con su sistema radicular; también los animales, con sus excrementos y cadáveres, aportan materia orgánica al medio edáfico. Parte de estos restos sufren mineralización, dando sustancias que pasan a la solución y a la atmósfera del suelo, mientras que otra parte sufre un complejo proceso, esencialmente microbiológico, pero también químico y físico, que origina una serie de sustancias muy variadas y peculiares que constituyen el humus del suelo, por lo que recibe el nombre de proceso de humificación. En zonas naturales de la región murciana con vegetación densa, generalmente en áreas de montaña en posiciones de umbría, se desarrolla en los suelos un horizonte superior humífero, oscuro, con estruc- tura grumosa estable, que cumple todos los requisitos para ser considerado móllico (FAO-ISRIC-SICS, 1998).

Sin embargo, lo más frecuente es que la vegetación sea xerofítica y abierta, aportando escasos restos orgánicos que se mineralizan rápi- damente por la altas temperaturas, por lo que el horizonte superior es de color claro y sin el contenido suficiente en materia orgánica para ser móllico, pasando entonces a ser horizonte A ócrico; horizonte super- ficial que aparece en la inmensa mayoría de los suelos de la región (FIGURAS 3 y 4).

Por otro lado, el agua que circula por los poros y fisuras del suelo arrastra con ella ciertos elementos y/o sustancias en forma soluble o en suspensión que producen migraciones a lo largo del perfil que, en general, son descendentes y que posterior- mente pueden precipitar o acumularse en profundidad dando lugar a deter- minados horizontes de gran valor diagnóstico en la clasificación de suelos.

Estas migraciones afectan a minerales poco solubles (calcita), medianamente solubles (yeso) y muy solubles (halita, silvina, etc.), bases de cambio, así como partículas coloidales que son transportadas en suspensión.

La naturaleza carbonatada de la mayor parte de los materiales litológicos determina que el lavado de carbonato cálcico intervenga en la génesis de muchos suelos de la Región de Murcia, si bien sólo excepcionalmente llega a ser total este lavado. La precipitación de este constituyente en profundidad forma horizontes en el suelo con valor diagnóstico cuando dicha acumulación es suficientemente intensa. Se trata de los horizontes cálcico y petrocálcico, caracterizado este último por una fuerte cementación causada por la acumulación masiva de carbonato cálcico, particularmente intensa en superficies de glacis y laderas suaves de montaña en las que se ha originado procesos de lavado lateral por las aguas de escorrentía superficial procedente de relieves calizos (FIGURAS 5 y 6).

El lavado de sales solubles resulta especialmente importante en afloramientos de margas triásicas abigarradas con intercalaciones de yeso, halita, etc., margas neógenas yesíferas y en depósitos detríticos recientes próximos al mar o afectados por una capa freática salina.

FIGURA 7. HORIZONTE GÍPSICO EN GIPSISOL HÁPLICO . EL CARCHE. JUMILLA.

FIGURA 7. HORIZONTE GÍPSICO EN GIPSISOL HÁPLICO . EL CARCHE. JUMILLA.

FIGURA 8. HORIZONTE SÁLICO EN SOLONCHAK. VALLE DEL GUADALENTÍN. TOTANA.

FIGURA 8. HORIZONTE SÁLICO EN SOLONCHAK. VALLE DEL GUADALENTÍN. TOTANA.

FIGURA 9. HORIZONTE ÁRGICO EN CALCISOL LÚVICO. ESTE DE BALSAPINTADA. FUENTE ÁLAMO.

FIGURA 9. HORIZONTE ÁRGICO EN CALCISOL LÚVICO. ESTE DE BALSAPINTADA. FUENTE ÁLAMO.

FIGURA 10. HORIZONTE CÁMBICO EN CALCISOL HÁPLICO. SIERRA ALMENARA. LORCA..

FIGURA 10. HORIZONTE CÁMBICO EN CALCISOL HÁPLICO. SIERRA ALMENARA. LORCA..

 

El proceso de gipsificación consiste en la translocación en disolución de este sulfato desde un horizonte superior para precipitar posteriormente en profundidad formando un horizonte gípsico, si la acumulación es lo suficientemente importante, o un horizonte petrogípsico si es muy intensa y constituye una capa cementada en el suelo. En el caso de las sales más solubles que el yeso su movilidad en el perfil es más elevada, dando un lavado de ellas tanto en sentido descendente como ascendente por fenómenos de capilaridad originados por temperaturas ambientales elevadas y una fuerte evaporación que dan lugar a eflorescencias salinas superficiales.

Si este proceso de salinización es lo suficientemente acusado se puede diferenciar en el suelo horizontes sálicos. En ocasiones, se dan conjuntamente estos dos procesos en los suelos de la región (FIGURAS 7 y 8).

La movilización de las bases de cambio representa una consecuencia de la intensificación del lavado en los suelos, produciendo un arrastre y eliminación de los cationes absorbidos en su complejo de cambio. Este proceso de desbasificación y pérdida de la fertilidad del suelo se da solamente en zonas de alta montaña, escasas en la región, con precipitaciones más elevadas.

El proceso de ilimerización o translocación de arcilla es la movilización, por lavado en suspensión, de este constituyente desde un horizonte superior del suelo a otro inferior en el que se deposita, dando lugar, cuando la acumulación es suficientemente intensa, a un horizonte denominado árgico o argílico. Está muy localizado en la región y sólo aparecen en paleosuelos formados en unas condiciones climáticas más húmedas que las actuales (FIGURA 9).

La intensidad de la alteración química, de por si escasa debido a la semiaridez climática, viene considerablemente disminuida por la abundancia de carbonato cálcico en la mayor parte de los materiales litológicos.

Debido a esto, la arcillización o formación de arcilla consiste, esencialmente, en la herencia por parte del suelo de los minerales de la arcilla aportados por los materiales originales a medida que liberan su residuo no carbonatado por disolución de carbonato cálcico, mientras que los procesos de transformación y neoformación de estos minerales son poco importantes.

También consecuencia de la baja alteración química, a la que se une el escaso contenido en minerales portadores de hierro de los materia- les carbonatados, es la dificultad con que se desarrolla el proceso de em- pardecimiento, con formación de óxidos e hidróxidos de hierro en forma principalmente de goethita, en los suelos de la región, excepción hecha de los formados a partir de rocas metamórficas y volcánicas ricas en minerales ferromagnesianos (pi- roxenos, anfiboles y micas) en los cuales se suele reconocer también el proceso de rubefacción, caracterizado por la presencia de óxidos de hierro en forma de hematites que le imparte al suelo un marcado color rojizo, que tuvo lugar en fases edafogenéticas anteriores.

Se trata, en definitiva, de unas condiciones de alteración que sólo ocasionalmente hace posible la dife- renciación de un horizonte B estruc- tural de tipo cámbico en los suelos de la Región de Murcia (FIGURA 10).

 

Unidades taxonómicas de suelos en la Región de Murcia

Los edafólogos del Departamen- to de Química Agrícola, Geología y Edafología de la Universidad de Murcia, dirigidos hasta julio de 199 7 por el Prof. Dr. Luis J. Alías Pérez, han venido desarrollando durante los últimos treinta y cinco años trabajos de génesis, clasificación y cartografía de suelos en el sureste peninsular de España. Entre ellos destaca el realizado (Alías Pérez, et al., 1986-199 7) por encargo del antiguo ICONA, posteriormente Dirección General de la Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente, dentro del Proyecto LUCDEME (Lucha Contra la Desertificación del Mediterráneo)

Para este proyecto se elaboró la cartografía de suelos, a escala 1:100.000, de la Región de Murcia en etapas sucesivas, siguiendo el Sistema de FAO-UNESCO (1974). Esta cartografía sirvió de base para que la Consejería de Agricultura, Agua y Medio Ambiente de la Región de Murcia editara en 1999 el Mapa Digital de Suelos de esta región, que es él que viene representado en este Atlas.

Hay que indicar que en este mapa regional sólo vienen representados los tipos de suelos predominantes en cada unidad cartográfica, aunque lo normal es que se encuentren relacionados con otros suelos, bien en asociación, cuando ocupan más del 20% de la superficie correspondiente, bien en inclusión, en el caso de que su extensión relativa sea menor. Para un mayor conocimiento de la tipología edáfica de un área determinada es necesario consultar los mapas de suelos a escala más detallada.

El anterior sistema taxonómico de suelos fue sustituido por la Base de Referencia Mundial del Recurso Suelo (WRB) publicada por FAO-ISRIC-SICS (1998).

En la Región de Murcia existe una gran edafodiversidad, puesto que de los treinta grupos de suelos propuestos por la WRB aparecen en ella, al menos, doce grupos: Leptosoles, Regosoles, Fluvisoles, Arenosoles, Cambisoles, Vertisoles, Calcisoles, Gipsisoles, Solonchaks, Kastanozems, Phaeozems y Luvisoles, aparecen en ella.

Los cuatro primeros son suelos poco o muy poco desarrollados que se diferencian por la naturaleza del material original a partir del cual se han formado. Los Cambisoles y Vertisoles son suelos con escasa evolución, impedida por algún factor de edafogénesis. Los Calcisoles, Gipsisoles y Solonchaks se caracterizan por la presencia de un horizonte superficial de tipo ócrico y un horizonte de acumulación de sales con diferente grado de solublilidad, mientras que los suelos que poseen un horizonte superficial rico en materia orgánica, que cumple todos y cada uno de los requisitos del horizonte móllico, son considerados como Kastanozems y Phaeozems dependiendo de los horizontes de profundidad, Finalmente, muy esporádicamente, en posiciones geomorfológicas muy estables, aparecen Luvisoles; es decir, suelos caracterizados por tener en profundidad un horizonte de acumulación de arcilla tipo árgico, formados en unas condiciones ambientales muy diferentes de las actuales, por lo que hay que considerarlos como auténticos paleosuelos.

En la TABLA 1 se incluye un esquema con la clasificación de los suelos que se pueden reconocer en la Región de Murcia en los dos sistemas taxonómicos anteriormente mencionados, apareciendo entre paréntesis las subunidades de suelos que no tienen equivalencia con FAO- UNESCO (1974).

A continuación, se dan las características y propiedades más importante de los suelos más representativos, siguiendo FAO- ISRIC-SICS (1998), así como su abundancia relativa aproximada y distribución geográfica en el territorio murciano.

 

 

Navegación

1 2 3 4 5
Vocento
RSS