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Los suelos

Capítulo II. El medio natural

El suelo es la fina capa de materiales sueltos y transformados que recubre la parte más superficial de la corteza terrestre, en la que se asienta la vida de los organismos de nuestro planeta. Científicamente, el suelo es un ente natural tridimensional, organizado e independiente, con unos constituyentes, propiedades y génesis que son el resultado de la acción de una serie de factores activos (clima, organismos, relieve y tiempo) sobre un material pasivo (roca madre o material original). Por tanto, el suelo resulta de la progresiva alteración física y química de los materiales litológicos, bajo la influencia de factores biológicos y ambientales, y está caracterizado por un dinamismo permanente y un desarrollo peculiar a lo largo del tiempo.

Los suelos

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TABLA 1. ESQUEMA DE LA CLASIFICACIÓN DE SUELOS DE LA REGIÓN DE MURCIA.

TABLA 1. ESQUEMA DE LA CLASIFICACIÓN DE SUELOS DE LA REGIÓN DE MURCIA.

FIGURA 11. LEPTOSOL LÍTICO SOBRE CUARCITAS. SIERRA CARRASQUILLA. AGUILAS.

FIGURA    11. LEPTOSOL LÍTICO SOBRE CUARCITAS. SIERRA CARRASQUILLA. AGUILAS.

FIGURA 12. LEPTOSOL LÍTICO SOBRE CALIZAS. SIERRA DEL CUCHILLO. YECLA.

FIGURA    12. LEPTOSOL LÍTICO SOBRE CALIZAS. SIERRA DEL CUCHILLO. YECLA.

Leptosoles

Son todos aquellos suelos que están limitados en profundidad por una roca dura continua o material muy calcáreo (carbonato cálcico equivalente mayor del 40%) dentro de los 25 cm a partir de la superficie o contiene menos del 10% en peso de tierra fina. En la región no tienen otros horizontes diagnósticos que no sean un horizonte ócrico o móllico.

Se encuentran desarrollados, principalmente, a partir de rocas sedimentarias consolidadas (calizas, dolomías, areniscas, conglomerados, .... ), metamórficas (cuarcitas, esquistos, pizarras, .... ) y de origen volcánico (andesitas, basaltos, veritas, .... ). Están ampliamente representados en el territorio murciano ocupando, generalmente, las zonas con topografía abrupta de las numerosas sierras y alineaciones montañosas existentes. Los Leptosoles cubren una superficie que supone casi el 18% del total de la región. Dentro de este grupo principal, se puede distinguir las unidades Leptosoles líticos, Leptosoles réndsicos, Leptosoles calcáricos y Leptosoles gipsíricos, siendo los dos primeros los que se encuentran más ampliamente representados.

Los Leptosoles líticos se encuentran limitados en profundidad por una roca continua y dura dentro de los 10 cm de la superficie del suelo, por lo que presentan un perfil de tipo A-R. Aparecen siempre en áreas con pendiente acusada y/o lugares que han sufrido intensos procesos de erosión. En estas condiciones, si el proceso degradativo del suelo continúa, estos Leptosoles pueden desaparecer dando lugar a afloramientos generalizados de la roca subyacente, alcanzando un estado final de degradación prácticamente irreversible (FIGURAS 11 y 12).

Los Leptosoles réndsicos son Leptosoles que presentan un horizonte A de tipo móllico que contiene o está situado inmediatamente encima de material calcáreo que posea más del 40% de carbonato cálcico equivalente, Se encuentran representados en lugares en los que hay calizas, margas y margocalizas que presentan una densa cobertura vegetal, generalmente en la parte septentrional y otras zonas de umbría de las áreas montañosas. Son suelos con características físicas y químicas muy favorables, con gran estabilidad estructural, elevada capacidad de retención de agua y buena incorporación de materia orgánica a la fracción mineral, siendo su limitación más importante el escaso espesor del perfil. Suelen estar asociados con Leptosoles calcáricos o Leptosoles líticos. En ambos casos el horizonte A tiene textura, estructura, etc., similares, diferenciándose solamente en que tenga color o espesor adecuados para ser considerado móllico. En ocasiones, también pueden encontrarse relacio- nados con kastanozems cálcicos (FIGURAS 13, 14 y 15).

FIGURA 13. LEPTOSOL RÉNDSICO. SIERRA DE LA PILA. CIEZA.

FIGURA    13. LEPTOSOL RÉNDSICO. SIERRA DE LA PILA. CIEZA.

FIGURA 14. LEPTOSOL RÉNDSICO. SIERRA LA VIA. CEHEGÍN.

FIGURA    14. LEPTOSOL RÉNDSICO. SIERRA LA VIA. CEHEGÍN.

FIGURA 15. LEPTOSOL RÉNDSICO. COLLADO DE SANTA ANA. JUMILLA.

FIGURA 15. LEPTOSOL RÉNDSICO. COLLADO DE SANTA ANA. JUMILLA.

FIGURA 17. REGOSOL CALCÁRICO. PARAJE DE LA SOLANA. LORCA.

FIGURA 17. REGOSOL CALCÁRICO. PARAJE DE LA SOLANA. LORCA.

FIGURA 18. REGOSOL CALCÁRICO . NORTE DE PAJARÓN. MORATALLA.

FIGURA 18. REGOSOL CALCÁRICO . NORTE DE PAJARÓN. MORATALLA.

FIGURA 16. REGOSOLES CALCÁRICOS AL NORESTE DE CABEZO REDONDO. CIEZA.

FIGURA    16. REGOSOLES CALCÁRICOS AL NORESTE DE CABEZO REDONDO. CIEZA.

Regosoles

Son suelos formados a partir de materiales no consolidados que se encuentran muy escasamente desarrollados y evolucionados, cuyo único horizonte diagnóstico es un horizonte A ócrico. Su escasa evolución se debe a que sufren importantes procesos de erosión y aporte que mantienen un constante rejuvenecimiento del perfil y que no se puedan dar transformaciones edáficas. La mayor parte de sus características y propiedades están estrechamente relacionadas con la naturaleza del material litológico de que proceden lo que puede dar lugar a una gran variabilidad de ellas.

Se trata de suelos ampliamente representados en toda la región cubriendo, aproximadamente, la quinta parte de su superficie, siendo utilizados, preferentemente, en agricultura de secano, uso forestal y terrenos margi- nales. Se han reconocido las unidades taxonómicas: regosoles calcáricos, regosoles eútricos, regosoles lépticos, regosoles gipsíricos, regosoles áricos y regosoles antrópicos. De todos ellos, los que cubren, con mucha diferencia, una mayor extensión en la región son los primeros (FIGURAS 16, 17 y 18).

Los regosoles calcáricos tienen carbonato cálcico, al menos entre los 20 y 50 cm de la superficie del suelo, sin que presenten ninguna otra característica diagnóstica. Se trata de uno de los tipos de suelos más abundantes de toda la comunidad murciana, encontrándose desarrollados, principalmente, a partir de margas neógenas, cretácicas y triásicas, muy frecuentes en el territorio. La fina textura de estos materiales hace que los suelos tengan una escasa permeabilidad, lo que condiciona una elevada escorrentía superficial de las aguas de las escasas lluvias, pero en ocasiones intensas, que caracterizan a la región provocando importantes procesos erosivos que impiden su evolución.

Esta falta de evolución hace que el suelo sea muy uniforme tanto desde el punto de vista morfológico como analítico. En ocasiones, estos regosoles dan paisajes muy característicos con numerosos barrancos, como ocurre al Este de Los Baños de Fortuna, al Sur de Fuente Librilla, alrededores de Albudeite, etc. (FIGURAS 19 y 20)

FIGURA 19. REGOSOL EÚTRICO SOBRE FILITAS. NORTE DEL CABEZO MONTEJÚ. MAZARRÓN.

FIGURA 19. REGOSOL EÚTRICO SOBRE FILITAS. NORTE DEL CABEZO MONTEJÚ. MAZARRÓN.

FIGURA 20. REGOSOL LÉPTICO SOBRE ARENISCAS. SUR DE LA SIERRA DE LA PILA. FORTUNA.

FIGURA 20. REGOSOL LÉPTICO SOBRE ARENISCAS. SUR DE LA SIERRA DE LA PILA. FORTUNA.

FIGURA 22. FLUVISOLES CALCÁRICOS EN LA CABECERA DE LA RAMBLA DEL JUDÍO. JUMILLA.

FIGURA    22. FLUVISOLES CALCÁRICOS EN LA CABECERA DE LA RAMBLA DEL JUDÍO. JUMILLA.

Fluvisoles

Son suelos formados a partir de materiales aluviales recientes y que, por tanto, muestran unas propiedades muy relacionadas con aquellos como estratificación, descenso irregular del contenido en materia orgánica en profundidad, cambios acusados de textura de los horizontes, etc. Esta génesis hace que los suelos se encuentren caracterizados, generalmente, por la presencia de sucesivas capas sedimentarias que muestran granulometría muy variable en función de la energía que llevará el agua en el momento del depósito. El continuo rejuvenecimiento de estos suelos por los aportes periódicos, hace que tengan un grado de evolución muy escaso, caracterizándose su morfología por un horizonte Ap superficial, dado que la mayoría se encuentran cultivados, seguido de diferentes horizontes C con texturas muy variables relacionadas con los distintos episodios de depósito.

Los Fluvisoles, por tanto, se encuentran situados en las llanuras aluviales o fondos de valles relacionados con los ríos y arroyos de la región: Segura, Guadalentín, Mula, Quípar, Pliego, etc., destacando por su extensión los que se encuentran en el amplio Valle del Guadalentín y la Vega Baja del Segura. Tradicionalmente son suelos utilizados como zona de huerta y frutales en las proximidades de los núcleos urbanos, debido a que, normalmente, la instalación de las poblaciones dedicadas a la agricultura se hacía buscando cursos de agua, más o menos permanentes, y áreas próximas con suelos de buen potencial agrícola como son, generalmente, los Fluvisoles.

También aparecen en los cauces hidrográficos o áreas muy próximas de los numerosos barrancos, ramblas y cañadas presentes en el territorio murciano, que recogen las aguas de escorrentía superficial durante los periodos de lluvias intensas. Estos materiales aluviales se han ido formando por la erosión y posterior acumulación de suelos y de los productos de meteorización de las rocas situados en posiciones topográficas más elevadas por lo que han heredado muchas de sus características y propiedades. Por esta razón, se pueden distinguir gran variedad de Fluvisoles: calcáricos, gléyicos, eútricos, dístricos, tiónicos, sálicos, gipsíricos y sódicos. Los más abundantes y representativos, con mucha diferencia, son los Fluvisoles calcáricos (FIGURAS 21, 22 y 23).

Estos Fluvisoles están caracterizados por un contenido en carbonato cálcico muy variable, que suele oscilar entre el 20% y el 50%, debido a que han recibido aportes continuos de los productos de alteración de las rocas carbonatadas, muy frecuentes en toda la región, o de suelos igualmente calizos erosionados de áreas circundantes. En general, son suelos con alta fertilidad y susceptibles de incrementar su productividad con prácticas agrícolas relativamente sencillas, como mejorar su estructura con enmiendas orgánicas y laboreo adecuado y combatir los problemas de fijación de fósforo y micronutrientes como consecuencia del posible exceso de carbonatos.

FIGURA 21. FLUVISOL CALCÁRICO. NORTE DE LA ERMITA DE LA VIRGEN DE LA SALUD. ALCANTARILLA.

FIGURA 21. FLUVISOL CALCÁRICO. NORTE DE LA ERMITA DE LA VIRGEN DE LA SALUD. ALCANTARILLA.

FIGURA 23. FLUVISOL GLÉYICO. ESTE DE EL SABINAR. MORATALLA.

FIGURA 23. FLUVISOL GLÉYICO. ESTE DE EL SABINAR. MORATALLA.

Arenosoles

Se trata de suelos que tienen una textura franco arenosa o más gruesa, hasta una profundidad de 100 cm a partir de la superficie, sin otros horizontes diagnósticos más que un horizonte A ócrico. Están caracterizados por su escasa o nula evolución y un perfil prácticamente indiferenciado con un delgado horizonte A, con muy baja incorporación de materia orgánica, sobre un material arenoso totalmente suelto y sin ninguna cohesión entre sus partículas.

Son suelos muy permeables y con escasa capacidad de retención de agua, lo que origina que las plantas se vean sometidas a estrés hídrico. La elevada porosidad de estos suelos repercute en una gran facilidad de aireación que favorece la oxidación y rápida mineralización de la materia orgánica.

Otra peculiaridad de los Arenosoles es su gran susceptibilidad ante los procesos erosivos, especialmente de erosión eólica, si no son fijados por una adecuada cobertura vegetal, como ocurre con las dunas móviles del territorio (FIGURA 24).

Se encuentran, fundamentalmente, en las playas y barras litorales de la región y en algunos lugares del interior en áreas reducidas del Altiplano de Yecla- Jumilla, desarrollados a partir de arenas y areniscas silíceas cretácicas, y en la llanura situada al Este de Puerto Lumbreras. Generalmente estos sedimentos eólicos tienen un apreciable contenido en carbonato cálcico equivalente por lo que se incluyen en la unidad taxómica de los Arenosoles calcáricos. No obstante, cuando estos suelos se forman a partir de materiales areniscosos silíceos, como se encuentran prácticamen- te desprovistos de carbonatos, se clasifican como Arenosoles eútricos.

FIGURA 24. ARENOSOL CALCÁRICO. DUNAS AL ESTE DE SAN PEDRO DEL PINATAR.

FIGURA 24. ARENOSOL CALCÁRICO. DUNAS AL ESTE DE SAN PEDRO DEL PINATAR.

 

Cambisoles

Se trata de suelos que están caracterizados por tener un horizonte B cámbico, que se define por una textura franco arenosa o más fina; estructura moderadamente desarrollada o sin estructura de roca; evidencia de alteración, que se refleja por una intensidad de color más fuerte o un matiz más rojo o un mayor contenido en arcilla que el horizonte subyacente; evidencia de eliminación de carbonatos sin tener subyacente un horizonte cálcico; y, finalmente, un espesor de por lo menos 15 cm. Los Cambisoles de la región presentan sobre el horizonte anterior un horizonte A de tipo ócrico. Por tanto, tienen un perfil de tipo A- Bw-C (FIGURA 25).

En estos suelos, el proceso de empardecimiento, debido a la liberación de óxidos de hierro, es, a veces poco acentuado y sobre todo difícil de reconocer que haya sido in situ, ya que el material original, siempre de naturaleza caliza, suele consistir en sedimentos de materiales edafizados ya empardecidos, que proceden de la erosión de los relieves próximos. Por tanto, la casi totalidad de los cambisoles del territorio tienen un carácter calcárico y se sitúan, generalmente, en zonas llanas y deprimidas sobre materiales de naturaleza aluvial y aluvio-coluvial, habiendo evolucionado a partir de antiguos Fluvisoles y/o Regosoles.

Los cambisoles calcáricos aparecen distribuidos en algunas áreas próximas a cañadas y en diversos valles intermontañosos situados en los términos municipales de Jumilla y Yecla y, sobre todo, en el sector noroccidental de la región en los municipios de Caravaca y Moratalla

FIGURA 25. CAMBISOL CALCÁRICO. NORTE DE BENIZAR. MORATALLA

FIGURA 25. CAMBISOL CALCÁRICO. NORTE DE BENIZAR. MORATALLA

Vertisoles

Son suelos que tienen un horizonte vértico dentro de los 100 cm de la superficie del suelo, 30% o más de arcilla en todos los horizontes hasta dicha profundidad y presentan grietas que se abren y cierran periódicamente, debido a fenómenos de hinchamiento y retracción al humedecerse y desecarse el suelo.

Estos suelos están muy escasamente representados en la Región de Murcia. Ocupan una pequeña extensión en Cañada de la Leña, entre Sierra de Quibas y Sierra de Barinas, desarrollados sobre materiales aluvio-coluviales procedentes de la erosión de suelos que se encontraban en los afloramientos calizos que constituyen dichas sierras. Constituyen depósitos cuaternarios con textura arcillosa que rellenan un valle y, a partir de ellos, se han formado suelos con características vérticas que presentan, además, un horizonte de acumulación de carbonato cálcico en profundidad por lo que se clasifican como vertisoles cálcicos.

También aparecen vertisoles en el término municipal de Lorca, al Oeste del Embalse de Puentes, en las proximidades del núcleo de po- blación de Fuensanta, formados a partir de arcillas y margas, que pre- sentan una importante proporción de esmectitas; es decir, arcillas ex- pansivas que aumentan de volumen al humedecerse y que se agrietan de forma acusada al desecarse. En este caso, los suelos debido a la gran impermeabilidad de material original no presentan lavado de carbonato cálcico y, como no tienen ninguna otra característica diagnóstica, hay que considerarlos como vertisoles háplicos.

FIGURA 26. CALCISOL HÁPLICO. CASERÍO EL RAYO. PUERTO LUMBRERAS.

FIGURA 26. CALCISOL HÁPLICO. CASERÍO EL RAYO. PUERTO LUMBRERAS.

Calcisoles

Comprende aquellos suelos cuya característica fundamental de diagnóstico es la presencia de un horizonte cálcico o petrocálcico, dentro de una profundidad de 100 cm a partir de la superficie. Además, en la región no tienen otros horizontes diagnósticos que no sean un horizonte ócrico, un horizonte cámbico o un horizonte árgico que es calcáreo.

Se trata de los suelos más abundantes de la comunidad murciana, puesto que cubren casi la mitad de su superficie, encontrándose localizados en gran parte de las unidades cartográficas del mapa de suelos. La presencia de una importante acumulación de carbonato cálcico en los horizontes subsuperficiales es un rasgo muy frecuente en los suelos de la región. Aparecen desarrollados a partir de materiales detríticos suficientemente permeables para que se haya producido el lavado y la posterior acumulación de este constituyente del suelo, tanto en superficies llanas, como en laderas coluviales, depósitos de pie de monte, antiguos conos de deyección, etc. El carbonato cálcico acumulado en profundidad procede tanto del material sobre el que se encuentra el suelo, como de zonas más o menos próximas, situadas en lugares topográficamente más elevados, por procesos de lavado lateral. Se han reconocido gran variedad de calcisoles: háplicos, pétricos, lúvicos, lépticos, hipercálcicos e hiper- sálicos. Los más representativos y los que cubren, con gran diferencia, mayor extensión en el territorio murciano son los dos primeros (FIGURAS 26 y 27).

FIGURA 27. CALCISOL HÁPLICO . SIERRA DE RICOTE. RICOTE.

FIGURA 27. CALCISOL HÁPLICO . SIERRA DE RICOTE. RICOTE.

Los calcisoles háplicos son los que presentan menor número de características diagnósticas, además de las correspondientes al grupo principal de suelos. Se trata de suelos caracterizados por un perfil A-Ck, A-ACk o, más raramente, A-Bw-Ck que tienen en profundidad una acumulación de carbonato cálcico en forma de manchas pulverulentas de colores blanquecinos y nódulos más o menos redondeados. Presentan muy buenas aptitudes agrícolas, por lo que están frecuentemente dedicados a cultivos de regadío, siendo la mayor limitación de estos suelos el contenido en carbonatos que puede originar efectos de clorosis férrica y fijación de fósforo. Se encuentran muy ampliamente distribuidos por todo el territorio cubriendo grandes superficies, principalmente, en el Campo de Cartagena, términos municipales de Lorca, Totana y Mazarrón y en el sector nororiental de la región (FIGURAS 28,29 y 30).

FIGURA 28. CALCISOL PÉTRICO. SUROESTE DE CANAJA. CARAVACA.

FIGURA 28. CALCISOL PÉTRICO. SUROESTE DE CANAJA. CARAVACA.

Los calcisoles pétricos son suelos que están caracterizados por la presencia de un horizonte petrocálcico dentro de los 100 cm desde la superficie. Se encuentra localizados, principalmente, sobre depósitos cuaternarios coluviales muy antiguos, constituyendo, en muchas ocasiones, conos de deyección en la base de relieves calizos, que forman superficies de glacis en las que son frecuentes los procesos de lavado lateral que aportan cantidades importantes de carbonato cálcico al suelo y que dan lugar al desarrollo de un horizonte cálcico muy potente.

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