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Bajo Guadalentín-Mazarrón

Capítulo IV. La organización del territorio: Las comarcas

La comarca del Bajo Guadalentín-Mazarrón se localiza en el centro de la porción meridional de la Región de Murcia que atraviesan la autovía del Mediterráneo (A-7) y la carretera nacional 340. Abarca una extensión de 1024,7 km 2 (9,1% del territorio regional) y está integrada por 5 municipios: Aledo, Alhama, Librilla, Mazarrón y Totana (MAPA 1)

Bajo Guadalentín-Mazarrón

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FOTO 3. NEVADA EN EL BERRO, ENERO 2006. FOTO: F 1. SOTO CAMPOS.

FOTO 3. NEVADA EN EL BERRO, ENERO 2006. FOTO: F 1. SOTO CAMPOS.

FIG. 1. IRREGULARIDAD INTERANUAL DE LAS PRECIPITACIONES. Fte. Instituto Nacional de Meteorología. C. T. Murcia

FIG. 1. IRREGULARIDAD INTERANUAL DE LAS PRECIPITACIONES. Fte. Instituto Nacional de Meteorología. C. T. Murcia

Descendiendo en altitud desde El Berro hacia la rambla de Belén, el llano sobreelevado de Algeciras o umbral neógeno fallado, marca el límite Noreste de la comarca en las cuestas de las sierras de La Muela de Alhama (631 m) y del Cura (441 m). Es un sector semiárido donde las precipitaciones disminuyen y aumentan las temperaturas medias (FIGURA 3). Está drenado por las ramblas de Algeciras y Orón, tributarias del Guadalentín por su margen izquierda. Son cursos torrenciales que salvan fuertes desniveles desde su nacimiento en sierra Espuña o sectores aledaños y discurren sobre terrenos de escasa permeabilidad, sin apenas recubrimiento vegetal. Su dinamismo en momentos de cre cida determinó la construcción de dos presas de laminación, una en la rambla de Algeciras y otra, el Romeral, en la confluencia de la rambla de Librilla con el Guadalentín, Es un terreno de xerosoles cálcicos, intensamente abarrancado y donde el hombre ha intentado cultivar sin éxito, que forma parte del paisaje protegido de Cebas.

La depresión Prelitoral o valle del Guadalentín se abre en el centro de la comarca, ligeramente inclinada hacia el Noreste (FOTO 6). Se corres ponde con un tramo de fosa tectónica de varios kilómetros de longitud y carácter subsidente, limitada al Norte por la falla de Alhama y al Sur por la de Carrascoy, ambas de desgarre y tectónicamente activas, que explican la sismicidad y el ter malismo de la comarca. Su relleno de materiales pliocuaternarios llega a alcanzar 500 metros y alberga acuíferos intercapa cuya explotación ha contribuido a paliar la escasez de agua para regadíos. Marca la transición hacia un medio más árido en el que las precipitaciones escasas (inferiores a 300 mm) e irregulares adquieren un carácter más torrencial (FIGURAS 1 Y4). Las temperaturas medias aumentan hasta los 17°C y pro pician una humedad absoluta baja que en invierno favorece la forma ción de nieblas de irradiación y calimas. El balance hídrico es negativo y la evaporación real llega a los 1.568 mm en Alhama (Sánchez Tori bio, Noguera García, 1995).

El fondo de la depresión está recorrido por el tramo final del Guadalentín, un curso con cauce sinuoso, prácticamente seco y desplazado hacia el sur, que aporta cierta disimetría al valle. Bajo condiciones pluviométricas excepcionales, el Guadalentín ha sido capaz de evacuar altísimos volúmenes de agua y sedimentos. Numerosos son sus afluentes por la margen izquierda: Lebor, La Santa, Campix, Celada, Molinos, Algeciras, del Orón y Belén. Todos presentan la típica dualidad mediterránea de acusados estiajes (FOTO 7) y súbitas crecidas. Por la margen derecha tributan los barrancos de Roy, Ginesa, Murta, Incholete y Peñas Blancas. Con escaso desa rrollo longitudinal y fuertes pendientes por tener sus cabeceras en Carrascoy, han desarrollado amplios conos aluviales sobre los que se implanta una agricultura de regadío muy rentable que aprovecha los acuíferos intercapa y la ausencia de heladas. En algunos tramos del fondo del valle (Los Ventorrillos-La Alcana ra) y de forma discontinua, aparecen criptohumedales salinos o saladares, espacios con figura de paisaje protegido, caracterizados por la existen cia de láminas temporales de agua, presencia de sal (FOTO 8 ) y vegetación halófila de tarayales, siemprevivas (FOTO 9) y armajos.

FOTO 2. PAREDES DE LEYVA. FOTO: F. SOTO CAMPOS.

FOTO 2. PAREDES DE LEYVA. FOTO: F. SOTO CAMPOS.

FOTO 4. POZO DE NIEVE EN SIERRA ESPUÑA. FOTO E. GARCÍA CRUZ.

FOTO 4. POZO DE NIEVE EN SIERRA ESPUÑA. FOTO E. GARCÍA CRUZ.

FIG. 2. CLIMOGRAMA DE GAUSSEN. ESTACIÓN ALHAMA "HUERTA ESPUÑA". (1951-1980). Fte: Navarro Hervás (1997)

FIG. 2. CLIMOGRAMA DE GAUSSEN. ESTACIÓN ALHAMA "HUERTA ESPUÑA". (1951-1980). Fte: Navarro Hervás (1997)

FIG. 3. CLIMOGRAMA DE GAUSSEN. ESTACIÓN LIBRILLA C.H. (1951-1980). Fte: Navarro Hervás (i 991)

FIG. 3. CLIMOGRAMA DE GAUSSEN. ESTACIÓN LIBRILLA C.H. (1951-1980). Fte: Navarro Hervás (i 991)

La depresión Prelitoral o valle del Guadalentín se abre en el centro de la comarca, ligeramente inclinada hacia el Noreste. Se corresponde con un tramo de fosa tectónica de varios kilómetros de longitud y carácter subsidente, limitada al Norte por la falla de ALhama y al Sur por la de Carrascoy, ambas de desgarre y tectónicamente activas, que explican La sismicidad y el termalismo de la comarca.

FOTO 5. PIORNALES Y VEGETACIÓN ASOCIADA EN LAS CIMAS DE SIERRA ESPUMA. AL FONDO, CARRASCOY. FOTO: F. J. SOTO CAMPOS.

FOTO 5. PIORNALES Y VEGETACIÓN ASOCIADA EN LAS CIMAS DE SIERRA ESPUMA. AL FONDO, CARRASCOY. FOTO: F. J. SOTO CAMPOS.

FOTO 6. DEPRESIÓN DEL GUADALENTÍN EN ALHAMA. FOTO: F. F. HERNÁNDEZ PÉREZ.

FOTO 6. DEPRESIÓN DEL GUADALENTÍN EN ALHAMA. FOTO: F. F. HERNÁNDEZ PÉREZ.

FOTO 6. DEPRESIÓN DEL GUADALENTÍN EN ALHAMA. FOTO: F. F. HERNÁNDEZ PÉREZ.

FOTO 6. DEPRESIÓN DEL GUADALENTÍN EN ALHAMA. FOTO: F. F. HERNÁNDEZ PÉREZ.

El acceso a la depresión de Mazarrón se realiza a través de un pequeño umbral de apenas 150-200 m, por cuya parte más baja el canal del Paretón deriva las aguas de avenida del Guadalentín hacia la rambla de las Moreras. Al Este, la sierra de Carrascoy, con dinas de 1.066 y 1.063 m, marca junto con la sierra del Algarrobo lo Alto, al Sureste, la divisoria de aguas con la depresión de Mazarrón. Al Oeste y Sur, la Loma de las Aguaderas, las sierras de Almenara y Las Moreras, y el Mediterráneo cierran el conjunto comarcal. Geológicamente es una cuenca intramontañosa (262 km 2 ) rellena de materiales neógenos y cuaternarios, compartimentada por los cerros volcánicos de San Cristóbal y Santa Catalina cuya riqueza minera y antigua explotación han dejado una impronta en el paisaje. Sus vertidos contribuyeron a la colmatación parcial de un almarjal salino, explotado hasta la década de los años 60, y hoy en buena parte urbanizado (FOTOS 10 v 11).

Drenan esta depresión la rambla de Las Moreras y sus tributarios tipo rambla, con amplios cauces de fondo plano que convergen poco antes de llegar al núcleo urbano de Mazarrón. Bajo situaciones de precipitaciones generalizadas, de gran intensidad horaria, han provocado sucesivas ave nidas, caso de septiembre de 1989 en Bolnuevo, con volúmenes evacuados del orden de 1.300 ms/s (Rodríguez Estrella et al., 1991). La ampliación del canal de derivación del Paretón, con capacidad de 1.200 mi, el encau zamiento del tramo final de la rambla de Las Moreras, la construcción de un nuevo puente (FOTO 12)y la prohibición de determinados usos en sus márgenes, son actuaciones preventivas y recientes ante el riesgo de inundación. Otros cursos, ramblas de Pastrana, Villalva, Lorentes y Valdelentisco drenan directamente al mar y contribuyen con sus aportes a la regularización del litoral. La cubierta vegetal, muy degradada, está formada por un matorral abierto, con predominio de formaciones espinosas, de esparto y albardín en los sectores más secos.

 

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