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La música, la artesanía y la medicina popular - FOTO 1. LOS AUROROS POR LA HUERTA DE MURCIA. FOTO F . FLORES ARROYUELO

FOTO 1. LOS AUROROS POR LA HUERTA DE MURCIA. FOTO F . FLORES ARROYUELO

Capítulo V. Actividades socio culturales

La música, la artesanía y la medicina popular

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Medicina popular y heboristería

La humanidad, a lo largo de la historia, ante las enfermedades y los quebrantos por accidentes o medrosos por los dolores o por la decadencia en su vitalidad, ha creído ver un castigo. Asimismo, siempre ha tenido el sentimiento reparador de que la misma naturaleza en que se movía y le rodeaba le ofrecía la posibilidad de su curación, o por lo menos le ofrecía el medio de ciertas mejorías. Así, intuyó que dichos remedios se encontraban junto a él, en ciertos minerales enterrados en la tierra, en las piedras, en determinadas aguas salutíferas que manaban dotadas de un alto calor, y hasta en la misma palabra pero, por encima de todo ello, la mejor solución parecía que se encontraba en las plantas que crecían de manera caprichosa en su entorno familiar y, por ello, hasta podían ser pisadas al caminar cuando se andaba para abrir caminos.

FOTO 18. EL MUNDO DE LAS PLANTAS SE MUESTRA BAJO DOS CARAS, LAS CURATIVAS Y LAS TÓXICAS, LO QUE HACE QUE SU UTILIZACIÓN SE HAGA SOBRE UNOS CONOCIMIENTOS. EL BALADRE, QUE ABUNDA EN TODO EL SUELO MURCIANO ES SUMAMENTE DAÑINO. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 18. EL MUNDO DE LAS PLANTAS SE MUESTRA BAJO DOS CARAS, LAS CURATIVAS Y LAS TÓXICAS, LO QUE HACE QUE SU UTILIZACIÓN SE HAGA SOBRE UNOS CONOCIMIENTOS. EL BALADRE, QUE ABUNDA EN TODO EL SUELO MURCIANO ES SUMAMENTE DAÑINO. FOTO F. FLORES ARROYUELO

Sabemos que, ya en los tiempos prehistóricos, se usaron ciertas plantas como antídotos y reconstituyentes pues, buen número de ellas, han sido encontradas en enterramientos, junto a ajuares compuestos de los más diversos objetos, recipientes con simientes de determinadas plantas tenidas por curativas, con el fin de que sirviesen de remedio al alma del difunto de los achaques de la otra vida.

Y con más fundamento, no han faltado relaciones de herboristería en documentos de tablillas, papiros y hasta labrados en piedra..., pertenecientes a las civilizaciones sumeria, asiria, egipcia, china..., donde se facilitan largas relaciones de especies de vegetales. Además, exis- tía la creencia de que la sabiduría sobre los beneficios de las plantas que poseían algunas personas, se debía a un don otorgado por la divinidad.

Todos los humildes vegetales, todas las plantas con sus flores y hojas de mil formas y mil colores difícilmente imaginables, habían sido dispuestos en la naturaleza por la divinidad para cumplir un fin que, en un primer momento, aparecía oculto e insospechado, lo que hizo que muy pronto, se reconociesen como dotadas de unos atributos distintivos que fueron tenidos por sus virtudes secretas. Por ello, sobre una práctica elaborada y buscada, en lo que ha de contemplarse como una experimentación que poco a poco fue asimilándose para pasar a ser transmitida como la más preciada herencia, o lo que es igual, afirmar que dicha pericia obtenida sobre un empirismo manifiesto, pasó a ser acumulada y atesorada en un cuerpo de conocimientos que conducía a participar de una sabi- duría, y en función de ello y sobre distintas fórmulas, se dio el paso por el que se aplicaron en diferentes prácticas que implicaban cocimientos con inhalación de vapores, tisanas, aplicación de cataplasmas, ungüentos, de manera directa.

Sus resultados fueron recopilados y guardados en colecciones reser- vadas que sólo determinadas personas podían dispensar y que, en un primer momento, quedó como propio de los dones de los que eran poseedores determinados hombres, los magos, para, más adelante, serlo los médicos, palabra con una etimología que proviene de la latina mederi, con significado de cuidar, de medir, y, que sólo en el siglo XVI, pasó a sustituir a la de físico, término con el que se denominaba a las personas que estaban relacionadas con lo relativo a la naturaleza.

Por ello, junto al desarrollo a lo largo de los siglos de la medicina, como una práctica que todavía se mostraba alejada de los fundamentos de la ciencia médica, en la segunda parte del siglo XIX, con Pasteur o Claude Bernard, entre otros, pero entregada ya a desvelar, a través de las más diversas vías, los fundamentos de los desequilibrios y rupturas en la naturaleza de los seres humanos y de los animales, para atribuirlos a las más diversas causas, ya fuesen propias de un orden sobrenatural como puramente natural, siempre existió una medi- cina popular. Ésta consistía en la aplicación de los incontables reme- dios que eran propios de una farmacopea, que se basaba en la aplicación de los beneficios ofrecidos por la botánica o conocimiento de los principios dinámicos, que cada una de las plantas poseía en sus raíces, tallos, hojas y flores. Esto provocó, como continúa haciéndose en nuestros días, que muy pronto se viese que unas podían aplicarse como sedantes del sistema nervioso y de sus dolores, así como en actua- ciones de conductas irregulares e incontroladas, y que otras podían actuar como excitantes y vivificadoras.

En otro campo estaban las que facilitaban la defecación o la liberación de la orina retenida y, con ellas, las que regulaban las actividades o la acidez del aparato digestivo y del vientre, actuando unas veces como laxante y otras como purgantes, o expulsando los parásitos intestinales, así como las que permitían que cesasen los vómitos, o facilitaban la secreción natural de la bilis.

 

FOTO 19. LAS PLANTAS CURATIVAS SE VENDEN DEBIDAMENTE SECAS, UNA DE LAS MÁS COMUNES ES EL TOMILLO. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 19. LAS PLANTAS CURATIVAS SE VENDEN DEBIDAMENTE SECAS, UNA DE LAS MÁS COMUNES ES EL TOMILLO. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 20. EN LA RIBERA DE LOS RÍOS CRECEN NUMEROSAS PLANTAS MEDICINALES. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 20. EN LA RIBERA DE LOS RÍOS CRECEN NUMEROSAS PLANTAS MEDICINALES. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 22. RAMILLETE DE TOMILLO SECO. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 22. RAMILLETE DE TOMILLO SECO. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 21. EN LOS MERCADOS POPULARES ES COMÚN LA PRESENCIA DE EXPERTOS CONOCEDORES DE TODA CLASE DE PLANTAS CURATIVAS. FOTO F. FLORES ARROYUELO

FOTO 21. EN LOS MERCADOS POPULARES ES COMÚN LA PRESENCIA DE EXPERTOS CONOCEDORES DE TODA CLASE DE PLANTAS CURATIVAS. FOTO F. FLORES ARROYUELO

No faltaron tampoco las que facilitaban el funcionamiento regular del aparato respiratorio o atenuaban los efectos de la violencia de la tos en la garganta, así como las que obraban facilitando los flujos bronquiales, o las que incidían en el sistema circulatorio y el fortalecimiento del corazón, ni las que cuidaban la epidermis o servían en el tratamiento de pieles excoriadas, o para que desapareciesen las verrugas o manchas... También, debemos señalar que un gran número de plantas han sido y son reconocidas como tóxicas, y hasta como peligrosos venenos, lo que hace que su utilización solamente pueda hacerse en determinadas condiciones de seguridad impuestas por un conocimiento que administra su dosificación, o si se desconoce el antídoto recurrir al auxilio del servicio de información toxicológica. Igualmente, hay que decir que dichas plantas, en la Región de Murcia, como en el resto de España, están perfectamente reconocidas y catalogadas.

Plantas y hierbas

Por otro lado, hay que apuntar que determinadas plantas se emplearon y continúa haciéndose en ciertos momentos del año, como las que en las noches de verano sirven para rechazar insectos, y hasta como insecticida en ciertos casos e, igualmente, hay que apuntar que, en muchas ocasiones, su empleo se ha asociado con determinadas fechas que se correspondían en el calendario con algunos santos reconocidos por su eficacia mediadora en el mundo rural.

Las plantas, como tales fármacos, se suministran de varias formas, y a veces, incluso, como placebo o sustancia que, aunque carezca de toda acción curativa, por sugestión, produce algún efecto.

La Región de Murcia, por su situación geográfica (con clima continental con inviernos extremadamente fríos y calurosos estíos en alguna zonas, mientras que en otras relativamente limitadas poseen humedales como la cuenca del río Segura, o un dilatado litoral de influencia directa mediterránea) posee las condiciones idóneas que hacen posible que se de en ella un rico y diverso conjunto de especies de plantas y hierbas que, a la vez se ve enriquecido por las que se cultivan dentro de lo que son los presupuestos biológicos y ecológicos.

Todo esto ha hecho que, tras los trabajos de clasificación y estudio llevados a cabo por numerosos botánicos, se haya confeccionado un catálogo de plantas propias de la medicina popular, en el que se expone un número ingente de plantas y árboles, y a los que, en momento de necesidad, se ha ido a buscar al monte o junto a las tierras de cultivo y en los bosques de ribera y humedales, o en las que se encuentran disponibles a lo largo de todo el año, debidamente secas, en los mercados semanales o en los puestos de las plazas de abastos de las ciudades y pueblos, así como en las farmacias, lo que a su vez facilita la labor de la medicina homeopática.

Dichas plantas, independientemente de sus nombres científicos, son conocidas por otros comunes, lo que a su vez hace que se multipliquen, pues cada área cultural posee el suyo, así como su utilización. Podemos comprobar tomando solamente dos de las más conocidas: una labiada Sideritis leucantha o Sideris murgetana que en Molina y Mula es conocida por caña- millo y rabogato, mientras que en Mazarrón lo es por Zagareña y en Cehegín por manrubillo..., es planta que crece en las veredas y en los pedregales de los montes bajos junto al tomillo, y se utiliza, tras su cocción, como purgante contra empachos y en infusión durante nueve días para cui- dado del estómago por ser antiácida. También ayuda a abrir el apetito a los inapetentes. Otra planta el Eryngium campestre , que en Sierra Espuña recibe el nombre de cardo corredor, en Puerto Lumbreras es conocida por mancape- rros y cardo cuco, y cardo penicardo en Jabalí... Es planta de hoja perenne y espinosa que crece en los prados, ribazos y campos abandonados, utili- zándose en infusión contra los granos de la piel, contra la picadura de algunos insectos, y también para limpiar el riñón.

Junto a la medicina tradicional, debemos dejar constancia de la existencia del curanderismo que es realizado tanto por hombres como por mujeres de los que se dice que poseen la gracia como consecuencia de haber nacido en una fecha señalada como es el Jueves Santo, tener en el paladar marcada la Cruz de Santa Quiteria, ser el sexto hijo de un matrimonio que han sido varones los cinco primeros o porque, según dicen, tuvo una aparición sobrenatural, generalmente en sueños, que le concedió dicho don.

Estas prácticas pueden ser llevadas a cabo por contacto, como en la curación de las anginas donde, junto a oraciones como la expresa de la Santa Cruz de Caravaca orientada a este fin, encontramos rituales que se practican con los que sufren este mal. Así, si tienen inflamadas las amígdalas o anginas del lado derecho de la garganta, el curandero toma la mano izquierda, o al revés, y tras mojar sus dedos en aceite comienza a dar suaves toques en la muñeca, de forma que el dedo pulgar quede debajo y el índice y corazón en la parte superior con lo que se logra que los bultos de las anginas, conforme se va diciendo la oración, pasen al brazo hasta que terminan desapareciendo, con lo que se dice que quedan rotas las anginas.

Mal de ojo

Sin duda alguna, la superstición más extendida en la Región de Murcia como en toda España, es el mal de ojo o aojamiento, que se fundamenta en que la mirada de algunas personas transmite una fuerza, como un rayo, que es causa de alguna enfermedad o de alguna desgracia. Para evitarlo se recomienda llevar encima algún amuleto que sirva para contrarrestarla, como puede ser una higa de azabache o hueso y, en los niños un Evangelio cosido a la faja, o, también, un trozo de miga de pan.

Otro remedio consiste en colocar en la cuna o en el cochecillo un lazo rojo o azul, pues con ello se cree que la mirada de la persona que tiene este defecto, voluntario o involuntario, se desvía del niño y por ello éste quede libre del peligro.

Según los estudios llevados a cabo por oftalmólogos, el caso típico de los niños de los que se dice que padecen mal de ojo, es el que eran niños que se criaban con buena salud, pero que a partir de determinado momento comenzaron a estar tristes y sin fuerzas, aparte de tomar una coloración amarillenta, lo que se atri- buye a que, por envidia, alguna persona entrada ya en años, y con más razón si bizquea, le había echado el mal, aunque en realidad todo se deba a que el niño sufra un pequeño ataque de acetona.

La superstición más extendida en la Región de Murcia es el mal de ojo o aojamiento, que se fundamenta en que la mirada de algunas personas transmite una fuerza, como un rayo, que es causa de alguna enfermedad o de alguna desgracia.

Asimismo, muchas enfermedades en personas mayores e incluso accidentes se atribuyen a que han sido malmirados, y no falta pueblo en que se asegure que algún árbol que daba buena cosecha de alguna fruta se haya secado por dicho motivo.

El método más común para saber si el mal se debe al mal de ojo, se hace tomando la mano izquierda del enfermo o del que ha padecido la situación extraordinaria, entonces el curandero le unta con aceite el dedo índice o corazón hasta que deje caer una gota en un recipiente con agua. Si la gota continúa unida es porque el mal no se debe al mal de ojo, pero si se fracciona es que sí le había prendido. Por lo general, dicha operación se acompaña de una oración que sólo sabe el curandero, que la recibió en herencia.

Si la medicina popular que busca el remedio en la herboristería es un universo que nos aproxima a la naturaleza, igualmente lo es, aunque lo sea de un modo separado y distante, el de la llamada medicina supersticiosa, donde el miedo y la desesperanza unidos a creencias más o menos absurdas que proceden de siglos, hace, hoy como ayer, que muchos seres humanos busquen soluciones a los males sobre una lógica más o menos extraña pero, en lo que cabe, humana.

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