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La ocupación del suelo

Capítulo III. El medio humano

La creciente necesidad de describir fielmente el territorio ha dado lugar al desarrollo de la moderna cartografía topográfica y, con base en ésta, a innumerables productos derivados o complementarios que aportan la información necesaria sobre los aspectos más variados que acaparan nuestro interés. El lector encontrará en esta publicación numerosos ejemplos de ello.

La ocupación del suelo

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FIGURA 10: EXTENSIÓN DE LAS SUPERFICIES ARTIFICIALES (AÑO 2000).

FIGURA 10: EXTENSIÓN DE LAS SUPERFICIES ARTIFICIALES (AÑO 2000).

 

5 Estructura urbana abierta

5 Estructura urbana abierta

6 Zonas en construcción

6 Zonas en construcción

De todas, la clase que presenta un mayor incremento relativo (228%) es la de “zonas en construcción”. Esta clase es probablemente el mejor indicador del proceso de artificialización del territorio.

 

7 Zonas de extracción minera

7 Zonas de extracción minera

10 Campos de golf

10 Campos de golf

11 Instalaciones deportivas y recreativas

11 Instalaciones deportivas y recreativas

12 Aeropuertos

12 Aeropuertos

1 Tejido urbano continuo

1 Tejido urbano continuo

2 Zonas industriales

2 Zonas industriales

3 Urbanizaciones exentas y/o ajardinadas

3 Urbanizaciones exentas y/o ajardinadas

4 Autopistas, autovías y terrenos asociados

4 Autopistas, autovías y terrenos asociados

8 Escombreras y vertederos

8 Escombreras y vertederos

9 Zonas portuaria

9 Zonas portuaria

13 Superficies de equipamientos y servicios

13 Superficies de equipamientos y servicios

14 Zonas verdes urbanas

14 Zonas verdes urbanas

 

 

 

También este incendio explica buena parte de la pérdida de la mitad de los pastizales (en su mayoría convertidos también a xeroestepa). El mismo caso que en torno a 3.000 has de matorrales densos y boscosos.

Por otra parte, los cambios detectados y descritos en relación a esta catástrofe natural, mostrando la evidente sustitución de unos tipos de ocupación del suelo por otros de menor cobertura, no deben interpretarse de forma lineal como de “degradación irreversible” ya que las formaciones que sustituyen en el 2000 a las preexistentes en 1990 pueden entenderse en la mayoría de los casos como propias de los procesos de recuperación que se están dando en la zona.

Finalmente, señalar que pese a la escasa incidencia superficial de deter minadas formaciones naturales de gran interés ambiental, se han producido cambios importantes que no deben pasar desapercibidos, y que son: la pérdida del 22% de la superficie de bosque mixto (que pasa de 6.000 a 4.700 has) del 19% de las marismas, 11% de los sabinares, 10% de los encinares y quejigales, y 7% de los humedales. Valores todos ellos muy por encima de la pérdida general de la superficie forestal que apenas supera

TABLA 3 PRESENCIA Y EVOLUCIÓN DE LAS ZONAS HÚMEDAS

Clase

Superficie

 

Diferencia

 

Peso relativo

 

 

1990

2000

Has

%

1990

2000

Humedales y zonas pantanosas

532

496

-36

-7%

35%

34%

Turberas

0

0

0

0%

0%

0%

Marismas

208

169

-39

-19%

14%

12%

Salinas

657

657

0

0%

43%

45%

Zonas llanas intermareales

135

135

0

0%

9%

9%

SUMA

1.533

1.458

75

 

100%

100%

PROMEDIO

 

 

15

5%

 

 

 

TABLA    2: PRESENCIA Y EVOLUCIÓN DE LOS TIPOS DE OCUPACIÓN DEL SUELO FORESTAL Y DE ESPACIOS ABIERTOS  

Clase

Superficie

 

Diferencia

 

Peso relativo

 

 

1990

2000

Has

%

1990

2000

Perennifolias esclerófilas y quejigales

1.552

1.403

-149

-10%

0%

0%

Caducifolias y rebollares

736

0

-736

-100%

0%

0%

Otras frondosas de plantación

112

844

732

652%

0%

0%

Pináceas

115.429

108.424

-7.005

-6%

25%

24%

Sabinares y enebrales

513

456

-57

-11%

0%

0%

Bosque mixto

6.053

4.706

-1.347

-22%

1%

1%

Otros pastizales

468

708

240

51%

0%

0%

Grandes formaciones de matorral denso

 

 

 

 

 

 

o medianamente denso

87.286

83.780

-3.505

-4%

19%

19%

Matorrales subarbustivos

 

 

 

 

 

 

o arbustivos muy poco densos

83.357

87.039

3.682

4%

18%

20%

Matorral boscoso de transición

81.100

73.208

-7.892

-10%

18%

16%

Playas, dunas y arenales

2.685

2.617

-68

-3%

1%

1%

Rocas desnudas con fuerte pendiente

 

 

 

 

 

 

(acantilados, etc.)

0

1

1

 

0%

0%

Suelos desnudos

4

3

-1

-21%

0%

0%

Xeroestepa subdesértica

61.188

71.731

10.543

17%

14%

16%

Cárcavas y/o zonas en proceso de erosión

13.263

12.399

-864

-7%

3%

3%

SUMA

453.746

447.319

36.822

 

100%

100%

PROMEDIO

 

 

1.534

40%

 

 

 

 

Progresión de las superficies artificiales

TABLA    4 PRESENCIA Y EVOLUCIÓN DE LAS SUPERFICIES ARTIFICIALES  

Clase

Superficie

 

Diferencia

 

Peso

relativo

 

1990

2000

Has

%

1990

2000

Tejido urbano continuo

10.460

11.246

785

8%

46%

31%

Estructura urbana laxa

1.902

3.480

1.578

83%

8%

10%

Urbanizaciones exentas y/o ajardinad.

4.251

5.005

754

18%

19%

14%

Zonas industriales o comerciales

2.345

5.907

3.562

152%

10%

16%

Autopistas, autovías y terrenos asoc.

0

4.371

4.371

 

0%

12%

Complejos ferroviarios

19

19

0

0%

0%

0%

Zonas portuarias

296

317

21

7%

1%

1%

Aeropuertos

212

212

0

0%

1%

1%

Zonas de extracción minera

1.345

2.109

764

57%

6%

6%

Escombreras y vertederos

792

818

26

3%

4%

2%

Zonas en construcción

790

2.594

1.804

228%

3%

7%

Zonas verdes urbanas

0

32

32

 

0%

0%

Instalaciones deportivas y recreativas

180

487

307

170%

1%

1%

SUMA

22.592

36.596

14.004

 

100%

100%

PROMEDIO

 

 

1.077

66%

 

 

Los dos grandes tipos de ocupación descritas hasta el momento, la agrícola y la de los espacios abiertos y con vegetación natural, han experimenta do pérdidas significativas en su balance global. Lo han hecho precisamente a favor de las superficies artificiales, que experimentan en la Región de Murcia durante la década de los noventa un crecimiento espectacular: el 66% (de 22.600 a 36.600 has.)

La clase más importante en el grupo de las superficies artificiales es el tejido urbano continuo que, a principios de la década suponía del 46% del total. Su crecimiento es gran de (8%), pero pierde mucha importancia relativa (31% al final de la década) por el tremendo incremento de otras clases mucho más dinámicas.

Mucho más importante por la envergadura del cambio se encuen tran las estructuras urbanas laxas, que incrementan en 1.578 has (un 83%) respecto al principio de la dé cada, siempre a costa de terrenos agrícolas. Un comportamiento idén tico pero mucho más acentuado lo tienen las “zonas industriales o comerciales”, que también crecen a costa de terrenos agrícolas, pero con unos valores que doblan los anteriores (3.562 has y un 152% de incremento). Esto indica un importante cambio en la forma de habitar el espacio hacia formas que suponen un mayor con sumo de territorio y una mayor espe cialización funcional de los nuevos asentamientos. (TABLA 4) (FIGURA 10)

De todas, la clase que presenta un mayor incremento relativo (228%) es la de “zonas en construcción”. Esta clase es probablemente el mejor in dicador del proceso de artificialización del territorio ya que, por su propia definición, es dinámica y representa el ritmo del proceso de urbanización.

Un ritmo que a final de la década, era más del triple que al comienzo. Si se observa la tabla se comprobará cómo en su gran mayoría (tres cuartas partes), los terrenos en construcción progresan a costa de zonas agrícolas. Mucho menos importante desde el punto de vista superficial (sólo un 1% del grupo), pero con un dinamismo considerable es la categoría de “Instalaciones deportivas y recreativas”, con un incremento del 170% y casi 500 has de extensión, de las que aproximadamente la mitad corresponden a campos de golf. A diferencia de las otras clases analizadas, en este caso el crecimiento es mucho más repartido sobre espacios que previamente eran agrícolas o forestales.

Cabe también señalar la importan cia desde el punto de vista territorial, de la aparición en el periodo de una clase anteriormente inexistente: las autopistas, autovías y terrenos asocia dos, que con 4.371 has pasan a ocupar el 12% de las superficies artificiales, y, siguiendo la tónica dominante, fundamentalmente a costa de terrenos agrícolas.

También, aunque con mucha menor importancia territorial (que no medioambiental) hay cambios im portantes en las “zonas de extracción minera”, que ha registrado un incremento del 57%. Sin duda una actividad “animada” por el crecimiento del conjunto de superficies artificiales y el sector económico de la construcción.

La clase que presenta un mayor incremento relativo (228%) es la de “zonas en construcción”. Esta clase es probablemente el mejor indicador del proceso de artificialización del territorio ya que, por su propia definición, es dinámica y representa el ritmo del proceso de urbanización.

 

FIGURA 11: DISTRIBUCIÓN DE LOS CAMBIOS SEGÚN SU INTENSIDAD.

FIGURA 11: DISTRIBUCIÓN DE LOS CAMBIOS SEGÚN SU INTENSIDAD.

FIGURA 12: DISTRIBUCIÓN DE LOS CAMBIOS SEGÚN SU CONTINUIDAD ESPACIAL.

FIGURA 12: DISTRIBUCIÓN DE LOS CAMBIOS SEGÚN SU CONTINUIDAD ESPACIAL.

El contexto territorial de los cambios

Distribución, grado de intensidad y continuidad espacial

En general, hemos ofrecido unas pinceladas de los principales rasgos de la ocupación del suelo en la Región de Murcia y los cambios más importantes. Se ha pretendido tanto cuantificar la superficie ocupada y sus cambios, como determinar dónde se han producido éstos y qué factores pueden explicarlos. De nuevo, y sin ánimo de agotar el interesante debate y análisis que este asunto debe suscitar, se dibujan algunos trazos que pueden resultar de interés; y para ello se ha recurrido al cruce de algunas variables espaciales.

Por un lado, los cambios se han distribuido, como parece lógico, de forma desigual en el territorio, de manera que tienden a organizarse siguiendo criterios complejos. Así por ejemplo, las tres grandes agrupaciones de zonas con alta densidad de cambio se dan en el noroeste regional (área afectada por el incendio de 1994), el área metropolitana de Murcia y el Campo de Cartagena. Sin embargo, si medimos la intensidad del cambio y separamos los drásticos, que suman más de 28.000 has., y los moderados (aquellos que no varían la asignación a una de las categorías principales), vemos que los primeros se centran sobre todo en el área metropolitana de Murcia, mientas que en el Campo de Cartagena pre dominan los segundos y en el noroeste éstos son casi los únicos. (FIGURA 11) Otro aspecto que tiene interés es la valoración de la continuidad espacial de las superficies de cambio. Organizada la superficie regional en recintos homogéneos (cuadrículas de 1 km), y cuantificada la superficie de cambio en el interior de cada uno de ellos, se aprecia que de los más de 11.800 que ocupan el terri torio regional, unos 4.700 registran algún tipo de cambio, pero de éstos casi el 60% sólo tienen alterada menos de la cuarta parte de la cua drícula. De las aproximadamente mil cuadrículas en las que la mayor parte de su superficie estaba alterada, el 22% se localizan en el término municipal de Moratalla, seguido muy de lejos por Murcia con el 9%. La fragmentación de los cambios es, por tanto, muy alta. (FIGURA 12)

Incidencia de factores físicos y socioeconómicos

El cruce de variables con representación es pacial puede ayudar a poner de manifiesto re laciones entre los pro cesos y tendencias. En adelante se muestran algunos de estos cruces y posibles lecturas de interés.

 

 

 

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