Estás en : El medio natural > Los paisajes geomorfológicos                        Mostrar menu
Los paisajes geomorfológicos

Capítulo II. El medio natural

Montañas robustas y erguidas, cumbres aplanadas, laderas empinadas, canchales ásperos, altiplanos alzados, cerros y lomas, valles encajados, gargantas y cañones, terrazas fluviales escalonadas, cuencas margosas laceradas, barrancos rasgados, ramblas omnipresentes, ríos serpenteantes, glacis extendidos, conos espaciosos, llanuras reducidas, litoral de encanto, karst fantasía en piedra..., el lenguaje secreto de la naturaleza. Leer el paisaje, descifrar y penetrar en el complejo entramado de la naturaleza, contemplar el territorio como paisaje significa introducir una clave de comprensión, mirar a la naturaleza desde la inteligencia y la sensibilidad, descubrir el significado de la vida. Además de aportar información vital del entorno donde viven los humanos, los paisajes naturales, provocan el sentimiento estético y hacen vivir emociones trascendentes (FOTO 1) . El paisaje representa uno de los aspectos esenciales de la calidad de vida, es indisociable de la sostenibilidad global, su diversidad y alto valor, constituye un re- curso, un patrimonio de toda la población de la Región de Murcia.

Los paisajes geomorfológicos

Página 2 de 6

1 2 3 4 5 6

FOTO 6. RELIEVE TABULAR. SIERRA DE LA MUELA, CAMPOS DEL RÍO. FOTO F. LÓPEZ BERMÚDEZ.

FOTO 6. RELIEVE TABULAR. SIERRA DE LA MUELA, CAMPOS DEL RÍO. FOTO F. LÓPEZ BERMÚDEZ.

El Patrimonio Geomorfológico de la Región de Murcia: un mosaico de geomorfodiversidad.

Principales tipos de paisajes

Por Patrimonio Geomorfológico se entiende el conjunto de paisajes, áreas, lugares y sitios de territorio de interés geomorfológico que, por su especial singularidad, relevancia, diversidad, calidad, valor escénico e interés, merecen una atención preferencial en su conocimiento, conservación y divulgación. Reconocer el valor de estos espacios para conocer la historia geomorfológica de este rincón de la Península Ibérica y la de los humanos que la poblaron y la pueblan, es un indicador de sociedad culta y avanzada.

En la Región de Murcia, como en el resto de España y del mundo mediterráneo es, prácticamente, imposible encontrar paisajes naturales, es decir, que no hayan sido intervenidos directa o indirectamente por los humanos. La práctica totalidad de los paisajes conocidos como “naturales” son, en realidad, “seminaturales” e incluso, en ocasiones, son paisajes “humanizados”, intervenidos por el hombre. La diversidad de paisajes geomorfológicos de la Región de Murcia es la expresión de una dilatada relación histórica de la población murciana con su entorno, con su naturaleza.

Sobre las estructuras, litologías y topografías del territorio de Murcia, los sistemas morfoclimáticos y los procesos morfogenéticos, se han ido sucediendo desde los tiempos neógenos y cuaternarios hasta la actualidad y han modelado unos paisajes geomorfológicos muy variados y de significativo valor para reconocer, estudiar, interpretar la historia y la evolución del territorio, y disfrutar de las calidades escénicas que ofrecen al visitante. Muchos de ellos también destacan por su por su interés turístico (Romero Díaz y Belmonte, 2002). En estos sistemas, el agua ha sido y sigue siendo, la principal herramienta escultórica del modelado terrestre, de los paisajes geomorfológicos. El agua, tan escasa en este territorio semiárido mediterráneo, ha sido el lápiz que a lo largo del tiempo, ha ido dibujando los paisajes. En la Región de Murcia, todo un conjunto de morfoestructuras (el armazón de los paisajes), de formas de meteorización, erosión y sedimentación, de diversa envergadura, espectacularidad, perfección e interés han originado los paisajes geomorfológicos que se extienden por el espacio físico murciano.

Los paisajes de montaña

FOTO 5. LA MAYOR PARTE DE LAS SIERRAS DE LA REGIÓN PRESENTA UNAS CUMBRES APLANADAS POR SUPERFICIES DE EROSIÓN. SIERRA DEL PUERTO. CALASPARRA.

FOTO    5. LA MAYOR PARTE DE LAS SIERRAS DE LA REGIÓN PRESENTA UNAS CUMBRES APLANADAS POR SUPERFICIES DE EROSIÓN. SIERRA DEL PUERTO. CALASPARRA.

Los conjuntos orográficos constituidos por las montañas, son los paisajes más espectaculares y de mayor envergadura territorial de la región. Las montañas se han creado y modelado por los movimientos tectónicos, por el clima y los procesos de modelado. Las montañas son la manifestación más visible de las potentes fuerzas tectónicas en acción que han levantado su arquitectura, y de los dilatados períodos de tiempo en los que han operado las fuerzas erosivas.

La montaña, con su sorprendente y espectacular orografía han infundido admiración, temor, inspirado a los artis- tas, etc. En la historia de la Humanidad, y en la de la Región de Murcia, las montañas han tenido y tienen un influjo mítico y místico, los más afamados santuarios de la región se hallan en la montaña: La Fuensanta, en Murcia; Santa Ana, en Jumilla; La Santa de Totana; el del Cristo del Rayo, en Moratalla; la Encarnación en Caravaca; la Virgen de la Esperanza en Calasparra que, aunque junto al río Segura se halla en un am- biente montaraz.

Sin embargo, contrastando con su altitud, carácter masivo y laderas empi- nadas, sus cumbres aparecen, casi siempre, arrasadas por superficies de erosión que desmantelaron las partes más agrestes. Llama la atención como los importantes relieves de la sierra de Revolcadores (2.025 m), Espuña (1.583 m), El Gigante (1493 m), El Gavilán (1.477 m), El Carche (1.372 m), Carrascoy (1065 m), La Pila (1.025 m), Almenara (879 m) y otros, presentan en sus partes culminantes unas formas truncadas, allanadas (FOTO 5) .

En relieves de menor envergadura, el aspecto tabular o ligeramente inclinado de las cimas es, con frecuencia, casi perfecto y, en ocasiones se les conoce con el topónimo “muelas”, algunos ejemplos son las sierras de La Muela de Moratalla (686 m), La Muela de Alhama (640 m), Ascoy (602 m), La Muela de Cartagena (545 m), El Cabezo del Puerto de la Cadena (535 m), La Muela de Campos del Río (384 m) (FOTO 6) , etc.

FOTO 8. LOS CONTRASTES DE PAISAJE ENTRE LAS LADERAS NORTE Y SUR Y LAS QUE ESTÁN BIEN ORIENTADAS A LAS MASAS HÚMEDAS, DE LAS SIERRAS DE LA REGIÓN, SON BASTANTE ACUSADOS. LAS ORIENTADAS AL NORTE Y A LAS MASAS NUBOSAS DE LOS FRENTES LLUVIOSOS, SON MÁS HÚMEDAS Y SUELEN PRESENTAR UNA CUBIERTA VEGETAL IMPORTANTE. VALLE DE EL BEBEDOR. SIERRA DE VILLAFUERTE, MORATALLA. FOTO F. LÓPEZ BERMÚDEZ.

FOTO 8. LOS CONTRASTES DE PAISAJE ENTRE LAS LADERAS NORTE Y SUR Y LAS QUE ESTÁN BIEN ORIENTADAS A LAS MASAS HÚMEDAS, DE LAS SIERRAS DE LA REGIÓN, SON BASTANTE ACUSADOS. LAS ORIENTADAS AL NORTE Y A LAS MASAS NUBOSAS DE LOS FRENTES LLUVIOSOS, SON MÁS HÚMEDAS Y SUELEN PRESENTAR UNA CUBIERTA VEGETAL IMPORTANTE. VALLE DE EL BEBEDOR. SIERRA DE VILLAFUERTE, MORATALLA. FOTO F. LÓPEZ BERMÚDEZ.

FOTO 7. CUANDO EL SUELO ES EROSIONADO, DESMANTELADO, AFLORAN LAS PIEDRAS Y LA ROCA SUBYACENTE. LA VEGETACIÓN DESAPARECE. LADERA SUR DE LA SIERRA DE ASCOY, CIEZA. FOTO F. LÓPEZ BERMÚDEZ.

FOTO 7. CUANDO EL SUELO ES EROSIONADO, DESMANTELADO, AFLORAN LAS PIEDRAS Y LA ROCA SUBYACENTE. LA VEGETACIÓN DESAPARECE. LADERA SUR DE LA SIERRA DE ASCOY, CIEZA. FOTO F. LÓPEZ BERMÚDEZ.

Los rasgos fundamentales de los paisajes geomorfológicos de las montañas derivan de la altitud, orientación, exposición y de la geometría del relieve. La altitud y orientación de estos relieves son un obstáculo para los flujos atmosféricos y desencadena el conocido como efecto foehn o de sombra pluviométrica. Las laderas a barlovento reciben más precipitaciones, son más húmedas y tienen más vegetación. Mientras que las vertientes a sotavento, a espaldas, por estar afectadas por vientos cálidos y secos, registran fuertes tensiones hídricas, la humedad del suelo es escasa y la vegetación rala y de limitado porte.

A este importante aspecto de las montañas, se les une el efecto de la exposición y pendiente de las laderas que también introducen variaciones climáticas importantes y diversifican los medios morfogenéticos de estos relieves. La exposición refleja la evidente oposición entre solana (orientación al Sur) y umbría (orientación al Norte). En las montañas de la región, las laderas al mediodía, casi siempre están desnudas de vegetación y los suelos, despojados de la cobertura vegetal, han sufrido los efectos de las lluvias torrenciales y han desaparecido.

Las rocas, el material parental aflora en superficie y cuando el suelo es erosionado, cuando el suelo muere, las piedras nacen y, en estas superficies, es prácticamente imposible que pueda haber vegetación (FOTO 7) . Los efectos combinados de estos factores, de las dualidades barlovento-sotavento y umbría-solana, pueden ser vistos en todas las sierras de la región, entre otras, en las sierras del Zacatín, Algaidón, Cabeza del Asno, de las Cabras y Magdalena, por el Norte de la región. En las sierras de Ricote, Solán, La Pila y Quibas por el centro y, por el Sur, las sierras de la Torrecilla, Carrascoy, Cresta del Gallo, Los Villares, Columbares, Ca- rrasquilla y Almenara (FOTO 8).

Por otro lado, el descenso de la temperatura del aire con la altitud es un hecho conocido. Los valores del gradiente térmico, variables en el tiempo y en espacio, se sitúan entre 0,4 y 0,7 ºC de media para cada 100 metros de ascensión. El efecto combinado de la latitud, altitud, orientación, exposición y geometría del relieve en las montañas, va a dar como resultado un escalonamiento de los componentes climáticos y biogeográficos, son los llamados pisos morfoclimáticos. Se caracterizan por su limitación espacial y, sobre todo, por su discontinuidad, apareciendo a veces como islotes más o menos alejados entre sí. Se trata de ámbitos dotados de un amplio margen de variación en los que son posibles numerosos matices, ya que son sistemas en donde todo se combina. El imponente relieve de Sierra Espuña (1.583 m), de alto valor paisajístico, ecosistémico, biótico y diversidad, en el centro de la región, ofrece un buen ejemplo de estos pisos morfo y bioclimáticos.

Navegación

1 2 3 4 5 6
Vocento
RSS