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Área Metropolitana de Murcia

Capítulo IV. La organización del territorio: las comarcas

La comarca estaría formada por los municipios de Murcia, Alcantarilla, Santomera y Beniel, que constituyen los tradicionales de la Huerta y Campo de Murcia. También coinciden la mayoría de los autores en incorporar Molina de Segura, Las Torres de Cotillas y Alguazas. Lorquí y Ceutí cons- tituyen el límite polémico entre ambas comarcas, mientras que Archena se erige recientemente como la cabecera del Valle de Ricote. Los siete suman 1.183,4 km 2 y su agrupación obedece a cirterios de naturaleza funcional y de relaciones cotidianas de la población residente.

Área Metropolitana de Murcia

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MAPA 4: IMAGEN DEL ÁREA METROPOLITANA DE MURCIA. OBTENIDO DE LA IMAGEN DE QUICK BIRD, 2003.

MAPA 4: IMAGEN DEL ÁREA METROPOLITANA DE MURCIA. OBTENIDO DE LA IMAGEN DE QUICK BIRD, 2003.

Aquí la alineación del norte está formada por alturas modestas (no llegan a los 200 metros) y aisladas: los cerros de Espinardo, El Puntal, Cabezo de Torres, Monteagudo y Esparragal. Los piedemontes, tanto del norte como del sur se hallan jalonados por conos de deyección formados por los torrentes o ramblas que descienden de las alturas. Está constituido por el sector septentrional del gran municipio de Murcia (casi 500 km 2 ) y los pequeños municipios de Alcantarilla (16,3 km 2 ), Beniel (10,1 km 2 ) y Santomera (44,2 km 2 ), que no son más que enclaves en el extenso término de la capital, compartiendo todas sus características.

El valle está tapizado por los aluviones del Guadalentín y del Segura. El Guadalentín ha formado con sus depósitos un enorme cono de deyección de unos 30 km 2 . Sobre sustrato miocénico se han acumulado aluviones de arena, arcilla y conglomerados de cantos calizos. En este cono el río Guadalentín fluctuaba abriendo cauces ocasionales hasta la construcción del canal del Reguerón que ha encauzado su curso. El Segura, empujado hacia el norte por estos materiales, cambia su rumbo hacia el nordeste al entrar en la depresión. En la huerta se han desarrollado profundos suelos aluviales de textura arenolimosa, que en los sectores más bajos presentan áreas cenagosas con nivel freático muy próximo a la superficie. Son menos calizos en el cono del Guadalentín, entre Alcantarilla y Murcia, más suel- tos y mejor drenados en las proximidades a las alineaciones montañosas y con peor desagüe en el fondo de las depresiones. Estas distintas características condicionarán la distribución de los cultivos (González Ortiz, 2003).

La alineación prelitoral murciana correspondiente al sector interno de las cordilleras béticas, está formada por las sierras de Carrascoy (1.065 metros), del Puerto (603 metros) y de la Cresta del Gallo (518 metros), y divide el municipio de Murcia en dos partes de extensión casi idéntica. Tiene estructura complicada y materiales del Primario y del Secundario. Al sur y sudeste de la Cresta del Gallo, las pequeñas sierras de los Villares, Columbares, Altaona y Escalona, son frentes de cuesta de un mioceno levantado recientemente.

En el sector del campo de Murcia propiamente dicho, sobre un basamento bético, se produjo durante las eras Terciaria y Cuaternaria una acumulación de depósitos y sedimentos que constituyeron el material de relleno, profundamente fallado en bloques que han generado fosas y cuencas. Constituye, pues, un formidable piedemonte que enlaza con la extensa planicie del Campo de Cartagena, que sin solución de continuidad llega hasta la costa del Mar Menor. La falta de cauces perma- nentes ha hecho de esta amplia subcomarca una extensa llanura de secano con vegetación exigua y escasos niveles de escorrentía, salvo los que generan las ramblas cuando hay precipitaciones de especial intensidad.

Tiene estructura complicada y materiales del Primario y del Secundario. Al sur y sudeste de la Cresta del Gallo, las pequeñas sierras de los Villares, Columbares, Altaona y Escalona, son frentes de cuesta de un mioceno levantado recientemente.

MAPA 5: IMAGEN DEL CASCO URBANO DE MOLINA. OBTENIDO DE LA IMAGEN DE QUICK BIRD, 2003,

MAPA 5: IMAGEN DEL CASCO URBANO DE MOLINA. OBTENIDO DE LA IMAGEN DE QUICK BIRD, 2003,

El acusado déficit hídrico, superior al del resto del Campo de Cartagena, condicionó la vida de los poblados que se dispusieron entorno a la ex- plotación de acuíferos para garantizar la pervivencia de los ganados que venían a invernar en estas tierras cálidas. El Campo de Murcia está formado por nueve pedanías grandes (más que muchos municipios de la Región), que tienen una dimensión media entre 40 y 50 km 2 (los extremos son Lobosillo con 12,2 km 2 y Sucina con 63,4 km 2 ). En total suman una extensión de casi 400 km 2 (González Ortiz, 1999).

Las temperaturas medias anuales de la depresión son elevadas (17,6º C). Los veranos son calurosos, con medias de 26ºC en el mes más cálido. Los inviernos son poco rigurosos, de los más suaves de toda la Península, pero sin descartar el riesgo de heladas, sobre todo en el sector occidental del fondo de valle, por los efectos de la inversión térmica (la media de las mínimas absolutas en Alcantarilla es de -2º). Las lluvias no llegan a los 300 mm de media en el valle (Murcia, 285 mm; Beniaján, 282 mm; Alguazas, 262 mm). La irregularidad es muy grande. En Murcia, junto a años menos secos (546 mm en 1972) aparecen años muy secos (99,5 mm en 1945). Los meses más lluviosos son octubre y abril. Al menos ocho meses se consideran secos. Las precipitaciones suelen concentrarse en pocos días (entorno a 80 de media). Esta concentración com- porta largos periodos de sequía a veces extrema. En ellos, el déficit hídrico es muy grande, y por tanto también la necesidad de agua para las plantas.

La red hidrográfica de la comarca está constituida por el río Segura, en el que desemboca el Guadalentín. Ambos son muy irregulares, reprodu- ciendo la irregularidad pluviométrica. Las crecidas y sus consecuentes inundaciones han sido muy frecuentes, afectando a la propia ciudad hasta que se han construido los embalses de regulación y los dispositivos contra las avenidas (el canal del Reguerón y la canalización del río Segura, entre otros).

Modelo de ocupación espacial

La población residente en el AMM ha crecido con fuerza durante las últimas décadas: de 260.023 h. en 1950 ha pasado a 551.119 h en 2005 (TABLA 1 y FIGURA 1). La base 100 de 1950 se ha convertido en 211,95. Tal ascenso, sin embargo, no significa una acumulación llamativa en relación al conjunto regional, ya que si en 1950 representaba el 34,4 % del total, en 2005 supone el 41,25%. Cabe hablar de una proporción estabilizada desde 1991; mientras en las primeras décadas aumenta a mayor ritmo, luego lo hace dentro de unas proporciones similares a las del total regional.

Las causas de tal ascenso hay que buscarlas primero en el aumento vegetativo propio (diferencia entre una natalidad fuerte y una mortalidad más débil) y durante los últimos años en los saldos migratorios de procedencia exterior como consecuencia de la llegada masiva de inmigrantes extranjeros. Según los datos del último padrón (2005), los residentes extranjeros de los siete municipios son 54.865 h. (TABLA 2 y FIGURA 2) . Eso representa el 33,24% de los extranjeros empadronados en la Región y el 10% de los residentes en el conjunto metropolitano. El modelo de poblamiento y distribución espacial de la población es muy complejo, algo frecuente en los ámbitos metropolitanos (Santos, 2001) que se esboza a continuación:

La densidad media es de 465,7 h/km 2 , mucho mayor que la media regional (118,0). Los contrastes entre los siete municipios son notables (TABLA 3) : una parte significativa de los espacios de esos municipios tiene escasos habitantes, la acumulación es mayor en las áreas de huerta y regadío tradicionales, y mucho menor en el resto. En su parte central, unos 600 km 2 , se acumula la mayor canti- dad de población, sobrepasando las densidades los 2.300 h/Km 2 (Serrano, 1996), un valor propio de los espacios metropolitanos y del urbanismo difuso (Indovina, 1998).

El modelo de poblamiento y distribución espacial de la población es muy complejo, algo frecuente en los ámbitos metropolitanos

TABLA 1: POBLACIÓN MUNICIPAL. EVOLUCIÓN DE LOS VALORES ABSOLUTOS

 

 

1950

1960

1970

1981

1991

2001

2005

Alcantarilla

13.294

15.959

20.070

24.617

30.144

34.263

37.439

Alguazas

4.226

5.079

4.886

5.782

6.931

7.156

7.832

Beniel

4.381

4.572

5.041

6.043

7.220

8.470

9.814

Molina de Segura

14.861

16.415

23.579

31.515

37.806

46.252

54.673

Murcia

217.934

249.771

243.687

284.585

328.100

367.189

409.810

Santomera

--

--

--

7.346

8.518

11.566

13.417

Torres de Cotillas, L.

5.327

6.010

7.259

11.349

14.132

16.394

18.134

Total AMM

260.023

297.806

304.522

371.237

432.851

491.290

551.119

Región

755.850

803.086

832.047

955.487

1.045.601

1.190.379

1.335.792

% AMM/Región

34,40

37,08

36,59

38,85

41,39

41,27

41,25

Fuente: Elaboración propia sobre datos del I.N.E.

 

 

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