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Recursos y aprovechamientos termales

Capítulo II. El medio natural    

Tradicionalmente las aguas caldas, naturales o termales, han sido “un bien escaso” comparadas con las comunes de innumerables usos pero sin la termicidad requerida para el baño o para las prácticas admiátricas. No suelen ser de buena calidad para la agricultura y cuando se utilizan con fines sanitarios las instalaciones correspondientes se localizan sobre el lugar de afloramiento, o lo más cerca posible para poder mantener la temperatura o vapores exhalados. En cualquier caso, los aprovechamientos terapéuticos de los recursos termales han sido siempre los más celebrados y tienen en toda Europa gran tradición.

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En España, de acuerdo con la vigente legislación (IGME, 2003), aguas termales son “aquellas cuya temperatura de surgencia es superior al menos en cuatro grados centígrados a la media anual del lugar, siempre que en caso de destinarse a usos industriales la producción calorífica máxima sea inferior a quinientas termias por hora”. Suelen tener declarada la condición de minero- medicinal y utilizarse en establecimientos balnearios o de manera más espontánea como simplemente “medicinales”.

A l igual que las restantes aguas minerales (“mineromedicinales”, “mineroindustriales”, y “de bebida envasadas - minerales naturales y de manantial”), las “termales” para mantener tal consideración han de mantener constante la composición, temperatura y demás caracteres, así como su caudal. El uso para calefacción de invernaderos que en su momento llegó a considerarse de interés en la Región, ha ido siendo sustituido por sistemas eléctricos que permiten contrarrestar con mayor rapidez las bajadas de temperatura.

En términos generales, la hidroterapia termal ha satisfecho durante siglos las necesidades higiénico-sanitarias de grupos humanos que han tenido acceso a ese bien escaso. Tanto mediante el baño de personas como de animales que como fuerza de trabajo y abastecedores de carne resultaban imprescindibles. También ha facilitado el planteamiento y posterior alcance de objetivos sociales en toda Europa, a partir de un recurso natural escasamente manipulado y ha dado lugar a paisajes específicos fruto de la prolongada combinación dinámica de elementos físico-químicos, biológicos y humanos. De manera que, al igual que en otras regiones, en la de Murcia también resulta útil el inventario de las complejas instalaciones relacionadas con los aprovechamientos terapéuticos de los recursos termales, la impronta en el paisaje de toda una serie de hechos económicos derivados de su utilización. Incluso el termalismo de la Región de Murcia supone hoy una importante actividad, sirva como ejemplo el Balneario de Archena que recibió en el año 2005 a 24.426 termalistas, 4.445 acompañantes de los mismos y entre 200.000 y 210.000 usuarios de las modernas piscinas, según los datos facilitados. Mientras acertadamente la promoción se orienta a combinar de manera integrada, turismo de sol y playa con ruralista, y especialmente cultural y deportivo, lo que debe permitir al mismo tiempo rehabilitar, revalorizar y rentabilizar el Patrimonio Balneario de la Región de Murcia.

FIGURA 1. MAPA DE UNIDADES HIDROGEOTÉRMICAS DE LA REGIÓN DE MURCIA (RODRÍGUEZ ESTRELLA, 2005).

FIGURA 1. MAPA DE UNIDADES HIDROGEOTÉRMICAS DE LA REGIÓN DE MURCIA (RODRÍGUEZ ESTRELLA, 2005).

Los recursos

Los recursos se localizan preferentemente sobre acuíferos donde la profundidad del flujo subterráneo y la existencia de tectónica activa y vulcanismo dan lugar a que el agua se caliente desde una temperatura media ambiental de 13º a 18ºC, según el lugar de infiltración, hasta los 30º - 50ºC que alcanza donde emergen por descarga natural o a través de sondeos. Como ejemplos regionales de la estrecha relación entre termalismo y toda una serie de factores geológicos: tectónica de fractura, sismicidad y neotectónica, vulcanismo y sedimentación en cuencas neógenas (IGME-CARM, 1995), los puntos termales se dan en la convergencia de geotermismo y fallas regionales como las de Alhama, Vega Alta del Segura, de los Baños, de la sierra de la Puerta, etc. y sobre todo, en la intersección de las mismas. Los afloramientos volcánicos distensivos recientes de la zona meridional de la provincia de Murcia, con orientación predominante N-S (también de casi E-W en algún caso, e incluso de NNW-SSE como en Puebla de Mula) y rocas efusivas interestratificadas en margas miocénicas, evidencian las relaciones entre geotermismo, neotectónica y sedimentación de cuencas postorogénicas. De manera que los factores determinantes del termalismo regional parecen ser los de vulcanismo y cuenca postorogénica si se considera que el foco calorífico está relacionado con dichas rocas y que el calor no se disipa fácilmente debido al gran espesor de margas “aislantes” de relleno. A su vez, las cuencas con fallas pro- fundas pueden originar de por sí termalismo según los estudios realizados en el Campo de Cartagena (Albert Beltrán, 1979) y en la Depresión del Guadalentín.

En la Región de Murcia, la energía geotérmica presenta un aumento hacia el SE debido a una mayor incidencia de neotectónica, sismicidad y vulcanismo quedando, sin embargo, la mayor concentración de zonas termales asociada a grandes accidentes activos. De forma que el termalismo relacionado con los acuíferos se puede diferenciar en unidades hidrogeotérmicas de acuerdo con la presencia de agua subterránea a temperatura comprendida entre 25 y 50ºC (Rodríguez Estrella, 2005), de las cuales en cuanto a aprovechamientos terapéuticos (y recreativos) se refiere, interesan especialmente la X y la XI (FIGURA 1) .

  1. Unidad Hidrogeotérmica Mula - Fortuna (cuenca de Mula - Arche- na - Fortuna) donde se localizan las surgencias naturales asociadas al foco calorífico y a grandes fallas: Baños de Mula, Balneario de Archena, Balneario de Fortu- na. Los respectivos manantiales constituyen descargas del sistema de flujo hidrotermal de las calizas y dolomías del Jurásico y Triásico que afloran en la Sierra de Espuña, macizo orográfico que goza de una mayor pluviometría y donde se recarga en buena parte el sistema; pasando las aguas a gran profundidad (1.500 - 2.000 m) bajo el importante relleno de las margas del Terciario circundantes.
  2. Unidad Hidrogeotérmica Yéchar - Alhama, en la que cabe encua- drar tanto al célebre estableci- miento balneario de aguas sulfa- tado-cálcicas a temperatura de 33º-45ºC de Alhama de Murcia (con reconocimiento oficial en su momento y en seco desde la década de 1930), como a los Baños Nuevos de la misma loca- lidad, también sulfatado cálcicos y a temperatura de 41’1ºC (sin reconocimiento oficial, clausurados y derribados a primeros del 2006). Geológicamente, la antigua fuente era la descarga natural de un acuífero de compleja estruc- tura, asociado precisamente a la denominada falla de Alhama de Murcia y constituido por materiales carbonatados triásicos y conglomeráticos del Mioceno; mientras que los llamados Baños Nuevos, tan solo a una distancia de trescientos metros de los anteriores, captaban el agua mediante un sondeo de 165 m de profundidad realizado en el año 1965 y que sustituía a su vez a otro anterior hundido.

El termalismo de la Región de Murcia supone hoy una importante actividad, sirva como ejemplo el Balneario de Archena que recibió en el año 2005 a 24.426 termalistas.

 

 

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