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Los suelos

Capítulo II. El medio natural

El suelo es la fina capa de materiales sueltos y transformados que recubre la parte más superficial de la corteza terrestre, en la que se asienta la vida de los organismos de nuestro planeta. Científicamente, el suelo es un ente natural tridimensional, organizado e independiente, con unos constituyentes, propiedades y génesis que son el resultado de la acción de una serie de factores activos (clima, organismos, relieve y tiempo) sobre un material pasivo (roca madre o material original). Por tanto, el suelo resulta de la progresiva alteración física y química de los materiales litológicos, bajo la influencia de factores biológicos y ambientales, y está caracterizado por un dinamismo permanente y un desarrollo peculiar a lo largo del tiempo.

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Estos episodios, repetidos en el tiempo, con disoluciones y recristalizaciones de éste constituyente edáfico, son el origen de las costras calizas y su fuerte cementación. Este horizonte petrocálcico constituye un grave impedimento para la mayor parte de los cultivos, por lo que estos suelos se encuentran, en frecuentes ocasiones, roturados en profundidad por maquinaria pesada y la costra caliza fragmentada. Los fragmentos mayores se retiran en grandes montones a lo largo de los campos, mientras que los más pequeños suelen recubrir la superficie del suelo, constituyendo una buena protección a la erosión y a la evaporación del agua edáfica, lo que mejora sus propiedades hídricas. Estos suelos se encuentran abundantemente repartidos por todas las comarcas de la Región de Murcia, dedicados, principalmente, a cultivos de leñosas de secano, sobre todo almendros, y en la mitad septentrional a viñedos.

FIGURA 29. CALCISOL PÉTRICO. GUAZAMARA. LORCA.

FIGURA 29. CALCISOL PÉTRICO. GUAZAMARA. LORCA.

Gipsísoles

Son aquellos suelos que están caracterizados por la presencia de un horizonte gípsico o petrogípsico dentro de los 100 cm desde la superficie o porque tienen un 15%, en volumen, o más de yeso en una profundidad de 100 cm. Además, en la región no presentan otros horizontes diagnóstico que no sea un horizonte ócrico.

Están relativamente poco representados en el territorio, encontrándose desarrollados a partir de afloramientos de arcillas y margas yesíferas del Trías, principalmente en la comarca del Altiplano, y también a partir de margas neógenas que presentan frecuentes intercalaciones de yesos, como ocurre, por ejemplo, en la Sierra del Cura entre Librilla y Barqueros. Atendiendo a su porcentaje de yeso, se han distinguido diferentes tipos de gipsísoles: haplicos, pétricos, lépticos, hipergíp sicos e hipogípsicos (FIGURAS 31 y 32).

Los gipsísoles háplicos son los que se encuentran más ampliamente distribuidos, diferenciándose de los demás por tener un horizonte gíp- sico con un contenido en yeso entre el 15 y 60%, un perfil de tipo A- Cy y carecer de otros horizontes o propiedades diagnósticas. Estos sue- los se encuentran asociados a otros tipos de gipsísoles y también se han cartografiado en algunos lugares conjuntamente con regosoles calcáricos, debido a que el material original constituido por margas, en ocasiones, no tiene yeso. Otras veces, cuando el lavado ha sido insuficiente para originar un horizonte gípsico en profundidad, los gipsísoles se encuentran asociados con regosoles gipsíricos. También aparecen relacionados con leptosoles gipsíricos en lugares donde afloran potentes estratos de yeso que, en algunas ocasiones, han sido explotados en canteras.

Solonchaks

Se definen como suelos que presentan un horizonte sálico dentro de los 50 cm desde la superficie del suelo y que no tienen las propiedades características de los materiales flúvicos. Pueden presentar un horizonte ócrico, móllico, cálcico, cámbico o gípsico.

Aparecen en las zonas halomorfas de los saladares y marjales litorales y en el interior del territorio murciano, principalmente, en algunas depresiones semiendorreicas del Valle del Guadalentín y en diversas ramblas que atraviesan materiales litológicos formados por margas ricas en evaporitas, como ocurre con algunos afloramientos de margas neógenas y arcillas y margas abigarradas triásicas que contienen yeso y otras sales más solubles. Las aguas de escorrentía superficial disuelven todas estas sales que se acumulan en áreas topográficamente deprimidas en las que se suelen encontrar estos suelos halomorfos. Es frecuente que en periodos de fuerte evaporación, especialmente en la estación estival, las sales se acumulen en la superficie del suelo, provocando la formación de eflorescencias blancas y, a veces, una verdadera costra salina.

FIGURA 3 1. GIPSISOL HÁPLICO. OESTE DEL CEMENTERIO DE ALCANTARILLA.

FIGURA 3 1. GIPSISOL HÁPLICO. OESTE DEL CEMENTERIO DE ALCANTARILLA.

FIGURA 32. GIPSISOL HÁPLICO. ESTE DEL ALTO DEL MORRÓN. JUMILLA.

FIGURA 32. GIPSISOL HÁPLICO. ESTE DEL ALTO DEL MORRÓN. JUMILLA.

FIGURA 30. CALCISOL HIPERCÁLCICO. VENTA DEL OLIVO. CALASPARRA.

FIGURA 30. CALCISOL HIPERCÁLCICO. VENTA DEL OLIVO. CALASPARRA.

FIGURA 33. SOLONCHAK HÁPLICO. MARINA DEL CARMOLÍ. LOS URRUTIAS.

FIGURA 33. SOLONCHAK HÁPLICO. MARINA DEL CARMOLÍ. LOS URRUTIAS.

FIGURA 34. SOLONCHAK GLÉYICO. RAMBLA DEL AJAUQUE. FORTUNA

FIGURA 34. SOLONCHAK GLÉYICO. RAMBLA DEL AJAUQUE. FORTUNA.

FIGURA 35. SOLONCHAK GLÉYICO. RAMBLA DEL SALAR. VILLANUEVA DEL SEGURA.

FIGURA 35. SOLONCHAK GLÉYICO. RAMBLA DEL SALAR. VILLANUEVA DEL SEGURA.

FIGURA 36. KASTANOZEM CÁLCICO SOBRE METABASITAS. SIERRA DE CARRASCOY. ALHAMA DE MURCIA.

FIGURA 36. KASTANOZEM CÁLCICO SOBRE METABASITAS. SIERRA DE CARRASCOY. ALHAMA DE MURCIA.

FIGURA 37. KASTANOZEM CÁLCICO. SIERRA DEL ALMIREZ AL OESTE DE ZARCILLA DE RAMOS.

FIGURA    37. KASTANOZEM CÁLCICO. SIERRA DEL ALMIREZ AL OESTE DE ZARCILLA DE RAMOS.

Resulta complejo y complicado diferenciar las subunidades taxonómicas del grupo de los solonchaks, debido a la variabilidad en la composición cualitativa y cuantitativa de las sales de estos suelos, la presencia en profundidad de una capa freática más o menos salobre, su oscilación a lo largo del año, etc. También influye en su caracterización la inestabilidad espacial y estacional del contenido en sales. Por esas razones, es posible distinguir diversos tipos de solonchaks: háplicos, gléyicos, móllicos, sódicos, gípsicos, cálcicos, etc. (FIGURAS 33, 34 y 35).

Estos suelos constituyen saladares naturales en la costa: Marina del Carmolí, Lo Poyo, alrededores de las salinas de San Pedro del Pinatar, Calblanque, Cala Reona, etc., y en el interior del territorio: saladares del Valle del Guadalentín, Rambla del Ajauque, Rambla Salada, etc., caracterizados por una vegetación halófila y una fauna muy peculiar, teniendo un gran valor ambiental, por lo que deben conservar lo menos inalterados antropicamente que sea posible.

Kastanozems

Son suelos que tienen un horizonte móllico, presentan concentraciones de carbonatos secundarios dentro de los 100 cm de la superficie y no tienen otros horizontes diagnósticos que no sean un horizonte árgico, cálcico, cámbico, gípsico o vértico.

Los kastanozems se encuentran distribuidos por toda la Región de Murcia, principalmente, en áreas forestales de montaña en posiciones topográficas de umbría desarrollados a partir de materiales coluviales calizos, heterométricos y no consolidados, en los que suele darse importantes procesos de lavado de carbonatos con su posterior precipitación y acumulación en profundidad, dando lugar en la mayor parte de las ocasiones a un horizonte cálcico, por lo que se clasifican como Kastanozems cálcicos. Se trata de suelos poco abundantes en la actualidad debido a que ocupan zonas con una densa cobertura vegetal bien conservada que aporta abundantes restos orgánicos al suelo y que le protege de los procesos erosivos. Están caracterizados, por un perfil de tipo A-Ck o A-Bw-Ck. Mucho menos frecuentes son otros tipos de Kastanozems que pueden encontrarse en el territorio: lúvicos, gípsicos y háplicos (FIGURAS 36 y 37).

Todos estos suelos ocupaban antiguamente una superficie mayor, pero su puesta en cultivo, ampliando las áreas agrícolas en la región, ha originado que hayan sufrido una evolución regresiva provocada por la roturación de estos suelos naturales afectando considerablemente al proceso de humificación del suelo y a toda una serie de propiedades asociadas. Efectivamente, tal práctica conduce a la desaparición de la vegetación natural y, por tanto, a una disminución acusada de la cantidad de restos vegetales aportados al suelo, al mismo tiempo que el humus experimenta una mineralización acelerada por el arado continuo del suelo. Resultado de todo esto es la disminución progresiva del contenido en materia orgánica del suelo, con todas sus consecuencias. Así, frente al color oscuro de los horizontes A de muchos suelos naturales, el de la casi totalidad de los suelos de cultivo es bastante claro, e incluso en ocasiones se trata del mismo color que el material original, de tal forma que el horizonte superficial deja de ser móllico y pasa a ser ócrico afectando acusadamente a su clasificación. Hasta tal punto que gran parte de los calcisoles, gipsísoles y regosoles que se encuentran en la región proceden de la de- gradación de Kastanozems, como consecuencia de la rotura del equilibrio entre humificación y mineralización de la materia orgánica producida por las labores de cultivo. Es, en definitiva, un tipo de desertificación que afecta no sólo al territorio murciano, sino también a gran parte de la Península Ibérica.

Phaeozems

Se trata de suelos que están caracterizados por tener un horizonte móllico, no presentan acumulaciones de carbonato cálcico dentro de los 100 cm y no poseen en la región otros horizontes de diagnóstico que no sea un horizonte árgico o cámbico.

Son suelos muy escasamente representados en el territorio, encontrándose formados, principalmente, a partir de rocas silicatadas de origen volcánico: andesitas, traquitas, riolitas, basaltos, veritas, jumillitas, etc., y metamórfico: esquistos, cuarcitas, metaba- sitas, pizarras, etc. Al igual que en el caso anterior, ocupan áreas montañosas, colinas y cabezos que tienen una densa cobertura vegetal, bien de matorral o de tipo forestal, que aporta abundantes restos orgánicos al suelo. Poseen un potente horizonte A de color oscuro, rico en humus, con una estructura muy bien desarrollada que descansa directamente sobre el material original y, en muy contadas ocasiones, presenta un horizonte B entre ellos, por lo que, generalmente, tienen un perfil de tipo A-R o A-C, de- pendiendo de que la roca madre sea más o menos consolidada. Es posible reconocer diferentes tipos de phaeozems: calcáricos, lúvicos, lépticos y háplicos (FIGURA 38) .

Están localizados fundamentalmente en Sierra Almenara, Sierra de Carrascoy y en algunos cabezos situados en los términos municipales de Cartagena y Mazarrón.

Son suelos muy escasamente representados en el territorio, encontrándose formados, principalmente, a partir de rocas silicatadas de origen volcánico: andesitas, traquitas, riolitas, basaltos, veritas, jumillitas, etc., y metamórfico: esquistos, cuarcitas, metabasitas, pizarras, etc.

FIGURA 38. PHAEOZEM HÁPLICO SOBRE DACITAS. NORTE DE LA MAJADA. MAZARRÓN.

FIGURA 38. PHAEOZEM HÁPLICO SOBRE DACITAS. NORTE DE LA MAJADA. MAZARRÓN.

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