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Comarca de Lorca

Capítulo IV. La organización del territorio: las comarcas

La comarca de Lorca ocupa el área suroccidental de la Re gión de Murcia, en contacto directo con la Andalucía orien tal (provincia de Almería). Tie ne una extensión de 2.071,8 km 2 e incluye los municipios de Lorca (1.675,3 km 2 , el de mayor extensión de la Región) que da nombre a la comarca, Águilas (251,8 km 2 ) y Puerto Lumbreras (144,8 km 2 ). En ella habitan 126.545 personas (2005) lo que significa, dada su gran extensión, una densi dad media de 61,1h/km 2 muy inferior a la media regional.

Comarca de Lorca

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Las lluvias caen en forma de fuertes aguaceros en muy pocos días (alrededor de 20 en todo el año). Es frecuente que en un solo día, y en pocas horas, la lluvia se aproxime e incluso supere los 100 mm, cayendo en un solo chaparrón más de la mitad de la lluvia de todo el año, como ocurrió el 22 de octubre de 1948. En menos de cinco horas el pluviómetro de Puerto Lumbreras registró 240 mm. Ello produjo una impresionante avenida del Guadalentín.

Otro rasgo destacado de las lluvias comarcales es su gran diferencia de un año para otro, lo que supone un gravísimo obstáculo para la agricultura. Las sequías pueden prolongarse mucho y cuando llueve, con frecuencia lo hace torrencialmente, lo que perjudica generalmente a los cultivos. La escasez de precipitaciones y la alta evaporación (por las elevadas temperaturas) origina una gran aridez, que se agudiza hacia el sur (González Ortiz, 1999).

Recursos hidrográficos

El río Guadalentín es el eje hidrográfico principal de la comarca. Se forma en el pantano de Puentes por la confluencia de ríos y ramblas (Chirivel, Vélez o Corneros, Luche na). El tramo superior de su red hidrográfica constituye una enorme cuenca de recepción en forma de abanico, semejante a la de un torrente, que desagua en la depresión, formando un amplio cono de deyección sobre el que se ha instalado la huerta de Lorca. Aquí se incorpora el sistema Nogalte-Béjar-Viznaga que drena el sector suroccidental de la Depresión Prelitoral. El rasgo más destacado de este río es la violencia de las crecidas extraordinarias, que han producido terri bles catástrofes aguas abajo, en la reunión con el Segura, en la huerta de Murcia. Estas avenidas suelen ser siempre de cabecera y se ex plican por la combinación de una serie de factores: la torrencialidad de las precipitaciones, la disposición en abanico de los afluentes de cabecera, que determina la llegada simultánea de la onda de crecida al lugar de confluencia, el predominio de materiales arcillosos y margosos impermeables, lo que unido a la fuerte pendiente, colabora en la rapidez del desagüe, y por último la escasa protección vegetal, fruto de la aridez del clima y de la acción humana, que ha de forestado el territorio.

Estos mismos factores explican otro rasgo destacado del Guadalentín, sobre todo en su tramo alto: el gran poder erosivo y de arrastre. Buena prueba de ello es que las presas de los pantanos de Puentes y Valdein fierno han tenido que ser recrecidas en repetidas ocasiones, ya que los aterramientos las hacían prácticamen te inservibles. Asimismo, frente a Lorca han aparecido acequias musulmanas enterradas a 8 m de profundidad. Como contrapartida, el Guadalentín es un río de escasísimos caudales de cabecera, que son consumidos en el regadío de Lorca. Con mucha frecuencia el caudal es nulo aguas abajo de esta ciudad, mientras que en las más intensas crecidas se ha calculado un caudal de 4.000 m 3 /seg. Fuera de la red hidrográfica del Guadalentín, al sur de la alineación litoral, existe una serie de ramblas (Los Arejos, El Cañerete, El Charcón, Los Pinares, El Ramonete) que drenan las escasas e irregulares lluvias de esta área y desembocan directamente en el Mediterráneo (González Ortiz, 2003).

Los suelos de esta comarca son generalmente esqueléticos y escasos en materia orgánica como consecuencia de las escasas precipitaciones, la potencia de las radiaciones solares sobre una superficie desprovista de vegetación y las lluvias torrenciales. Es muy frecuente que los bruscos chaparro nes, ayudados por la fuerte pendiente y la deforestación, hayan arrancado el suelo vegetal, dejando aparecer la roca madre en forma de litosuelo. La vegetación natural está fuertemen te alterada en la comarca. Fue muy pronto atacada por el desmonte, pastoreo y carboneo, agudizándose la situación en el siglo XVIII, al roturarse lo que hasta ese siglo ha bían sido "propios". De este modo, el pino carrasco sustituyó a los antiguos carrascales y el tomillar a la garriga, que hoy sólo quedan como residuales en pocos parajes. El atochar alcanza también gran desarrollo, como vestigio de la importancia que tuvo en la postguerra (González Ortiz, 1981).

Espacios naturales

A pesar de la gran extensión de la comarca sólo incluye dos parajes de la Red de Espacios Naturales Prote gidos de la Región de Murcia (Ley 4/92). El parque regional de Cabo Cope-Puntas del Calnegre (de 2.936 ha inicialmente), situado a lo largo de 17 km de la costa de Águilas y Lorca, reúne una gran variedad de ambientes y tiene interés ecológico, biótico, geomorfológico, paisajístico y arqueológico. Se está elaborando un Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN), que está en fase de redacción, mientras existen proyectos de urbanización (Marina de Cope, Águilas Golf/La Zerrichera) que suponen intervención sobre el territorio de gran calado. De momento, sólo una pequeña superficie, modificada recientemente, es LIC (Lugar de Interés Comunitario) y ZEPA (Zona de Especial Protección de las Aves). El otro paraje protegido en la ley del 92 es el paisaje protegido de Cuatro Calas, en el límite de la costa de Águilas con Almería, de singular geología, interesante vegetación litoral y extraordinaria calidad de las playas, que tiene pendiente su PORN.

IMAGEN 3. MODELO DIGITAL DE ELEVACIONES DE LA COMARCA DE LORCA.

IMAGEN 3. MODELO DIGITAL DE ELEVACIONES DE LA COMARCA DE LORCA.

El proceso de poblamiento de la comarca

La antigüedad de los asentamientos humanos está documentada por abundantes yacimientos arqueológicos, que abarcan desde el Musteriense hasta la cultura del Argar.s

La fundación de Lorca debió de ser de época prerromana, y pronto adquirió importancia por su situación estratégica, así como por su agricultura y la explotación minera de las sierras costeras. Durante la etapa musulmana se intensifica la agricultura por el aumento de los regadíos, sobre todo en el siglo XII, al tiempo que la artesanía y el comercio son florecientes (Jiménez Alcázar, 1999). Tras la conquista cristiana, su carácter fronterizo hace difícil el progreso de la agricultura y del comercio, pese a los cuatro repartimientos de tierras para poblar el extenso término del Concejo lorquino. La crisis general del siglo XIV (peste, malas cosechas, hambre, guerras) hace aumentar los desiertos humanos.

Hay que esperar a la toma de Granada para que comience el es plendor de Lorca. El siglo XVI se inicia con un gran desarrollo económico, social y territorial (más de 2.500 km 2 ) y con un aumento considerable de la población (9.000 habi tantes en 1631) y un desarrollo urbano notable. Pero, a finales del siglo XVII, la crisis general de la economía hispana se deja sentir. Se produce un descenso de la población (7.500 habitantes en 1650), y la de cadencia de las actividades artesana les y comerciales, quedando reducida a una comarca típicamente rural, cuya fuente de ingresos proviene, casi exclusivamente de la agricultura. Dada la escasez de las precipitaciones, numerosos proyectos para am pliar las dotaciones de agua para riego cristalizaron en 1789 en la construcción de los pantanos de Puentes y Valdeinfierno, que provocaron un gran desarrollo agrícola y un notable crecimiento urbano y demográfico, pasando la población de 14.000 habitantes en 1715 a 40.000 en 1797. Sin embargo, el siglo XIX se iniciará con una serie de catástro fes: la rotura de la presa de Puentes en 1802, que provocó 608 víctimas y pérdidas superiores a 21,7 millones de reales, la Guerra de la Indepen dencia y la epidemia de fiebre ama rilla, que sumieron de nuevo a Lorca y su comarca en una etapa de dete rioro que irá remontando a lo largo del siglo (Gil Olcina, 1971). El 7 de junio de 1834 se independiza el municipio de Águilas (Mazarrón lo había hecho en 1572, Huércal Overa en 1668 y Fuente Álamo lo hará definitivamente en 1856). En 1884 se había terminado la reconstrucción de la presa, con una altura de 200 m y 36 millones de m 3 de capacidad. Esto, unido al desarrollo de la acti vidad minera, la expansión industrial y la llegada del ferrocarril (Alcanta rilla-Lorca y Lorca-Águilas), impulsa el desarrollo de la comarca, que conoce hasta 1920 un periodo de gran prosperidad, y un incremento demográfico considerable con 93.117 habitantes en ese año, cifra que no será remontada hasta 1991 (FIGURA 1).

Crisis

Pero el final de la Primera Guerra Mundial significó el desencadenamiento de una crisis que venía gestándose desde fines del siglo XIX, enmascarada por la subida de los precios agrícolas, la demanda industrial y el “boom” minero. La crisis provoca una fuerte presión demo gráfica (mucha población para pocos recursos) y se desencadena el éxodo con una virulencia extraordinaria. En sólo diez años (1920-1930) salie ron 24.000 personas de la comarca, es decir, la tercera parte de su población. La emigración será ya una de las notas características de su comportamiento demográfico hasta las últimas décadas del siglo XX. Probablemente, en el transcurso del siglo pasado, hayan salido del conjunto comarcal más de 70.000 perso nas, la tercera parte de toda la emigración murciana (cuando su población sólo significaba el 10% de la regional). La baja productividad de las áreas rurales y el considerable crecimiento vegetativo provocan un profundo desequilibrio entre pobla ción y recursos. Ante la escasez de otras actividades económicas que puedan absorber el exceso de población rural, ésta se ve obligada a emigrar (Capel Sáez, 1971). Su intensidad es tal que llegará a paralizar el desarrollo económico y provocará una grave crisis demográfica: envejecimiento y deterioro de la población, que se vio privada de sus efectivos más dinámicos (en edad de trabajar) y de mayor iniciativa (puesto que eran capaces de cambiar de vida). La vuelta de estos emigrantes a partir de 1975, en virtud de la crisis internacional que afectó a los países europeos, explica en parte la recuperación demográfica reciente (Gon zález Ortiz, 1999).

La emigración será ya una de las notas características de su comportamiento demográfico hasta las últimas décadas del siglo XX. Probablemente en el transcurso del siglo pasado hayan salido del conjunto comarcal más de 70.000 personas, la tercera parte de toda la emigración murciana.

FIGURA 1. EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN DESDE 1900

FIGURA 1. EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN DESDE 1900

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